Los directores contestan a las reformas

Contenidos mínimos, Ley de Calidad, triple
itinerario... Estas son algunas de las reformas planteadas por el Ministerio para el próximo curso. Uno de los colectivos a los que más afectarán los cambios, los directores, tiene algo que decir al respecto.
Miércoles, 20 de diciembre de 2000
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Autor: María Eugenia VICENTE

Sin duda, uno de los problemas más graves a los que diariamente se tiene que enfrentar un docente de ESO es la falta de disciplina que últimamente se está adueñando de las aulas. La opinión de los directores a este respecto es bastante elocuente. Como comenta Ángel Leresma, director del IES “Virgen de la Paloma” de Madrid “las disfunciones surgen cuando los chicos tienen que permanecer escolarizados hasta los 16 años. Así, el chaval viene y te dice muy educadamente que no quiere estudiar y que, como mucho, el docente conseguirá que se siente el último de la fila y no cree muchos problemas”.
En este sentido, Leresma tiene claro “que si estos chicos estuviesen haciendo algo que realmente les motive, dejarían de ser conflictivos”. En este punto el director del IES “Pablo Picasso” de Pinto, considera que este problema tiene su raíz en el déficit que arrastra la Educación Compensatoria. “Si tenemos en cuenta que la normativa de compensatoria es de este verano y la LOGSE se empezó a aplicar en el año 90, puede apreciarse que hasta ahora hemos tenido las herramientas legales, pero no se han articulado para llevarlas a la práctica. Es más, cuando se han puesto en marcha estos grupos se ha llevado a cabo de manera muy heterogénea y hay que tener en cuenta que estos programas sólo funcionan cuando el reparto del alumnado es uniforme”.

En este sentido, todos los directores participantes en el encuentro afirman, desde la visión que da la experiencia personal, que “los programas de diversificación, cuando se han aplicado correctamente han funcionado de maravilla”. Así lo constata José Antonio Martínez, director del IES “Pío Baroja” de Madrid. “Con los cursos de diversificación tratamos de detectar a los chavales que no reunen los mínimos para aprobar pero que quieren seguir estudiando. Si este tipo de medidas se hubiesen tomado antes con alumnos que ya no son recuperables, quizá el problema hubiese adquirido otro cariz”.

Las reformas del MECD

Muy ligado con este asunto se encuentra el de la promoción automática. La secretaria general de Educación y Formación Profesional comentó recientemente que el MECD está estudiando acabar con un sistema en el que los chicos pueden pasar de curso sin apenas esfuerzo. Desde algunos sectores de la comunidad educativa se ha criticado esta medida ya que consideran que “repetir no soluciona el problema” algo con lo que los directores están de acuerdo. En este sentido, María Jesus del Arco, directora del IES “Gerardo Diego”, de Pozuelo de Alarcón, considera que “la promoción automática, tal y como está planteada ahora no funciona. Una de las soluciones sería detectar los problemas cuanto antes y diversificar en función de cada caso”. De esta manera se evitarían situaciones como la que explica Juan García, director del IES “Vallecas-Magerit”: “Nos estamos encontrando con alumnos que con 14 años tienen todo suspenso y que vienen igual de Primaria. Así, con 16 años no los metes en vereda”.

Llegados a este punto de la reunión surgió la palabra maldita: exclusión. Y es que cuando se habla de alumnos conflictivos se siente el miedo de los profesionales a que sus opiniones suenen segregatorias. Ángel Leresma dejó zanjada de un plumazo esta cuestión: “Con más opciones y articulando las medidas necesarias desde los primeros cursos de Secundaria, un alumno nunca queda excluido. Parece que cuando un chico se decanta por un ciclo de iniciación profesional está fuera del sistema, y esto no es cierto. En un momento dado puede hacer una prueba de acceso para iniciar un ciclo de Grado Medio y, después, si lo desea, el Bachillerato”.

Otro de los asuntos sobre los que opinaron los directores de Secundaria fue el del triple itinerario que el Ministerio piensa introducir, en el contexto de la nueva Ley de Calidad de la Educación. Ángel Leresma considera que esta medida “seguirá sin dar resultado porque los alumnos que no quieren estudiar, no quieren Matemáticas, del nivel que sean. Lo que desean es que se les ofrezca una enseñanza práctica”. Por otro lado, Luis Abad considera que los itinerarios serían realmente positivos si pudiesen aplicarse antes.

“No se nos tiene en cuenta”

Tirando del hilo llegamos a otra de las cuestiones que últimamente han estado en el punto de mira: los reales decretos de contenidos mínimos que el Gobierno aprobará en breve.

El primer comentario ya es significativo: “sabemos de este asunto por lo que hemos leído en prensa”, lo que denota un cierto malestar porque nadie se ha preocupado de saber lo qué pueden aportar los que viven la enseñanza a pie de aula. Aparte de ésto, Juan García reflexiona, “estamos hablando de chicos que no quieren estudiar. Si ahora les quitan la Música y la Plástica y se les aumenta otra hora de Matemáticas y Lengua, ¿qué ocurrirá?”. Por otro lado, y en un aspecto puramente organizativo, Del Arco considera que “no es necesario que en los cuatro cursos de ESO los alumnos deban cursar 10 u 11 asignaturas, pudiéndose alternar a lo largo de los cuatro cursos”.

Entre los planes del Gobierno, también se incluye una revisión de la función directiva, algo en lo que los máximos interesados se mostraron escépticos. “Llevamos mucho tiempo escuchado ese argumento –afirma María Jesus del Arco– y nunca se ha hecho nada al respecto”. Así, una idea sobresale entre todas las demás: es imposible potenciar la figura de los equipos directivos, cuando los centros están perdiendo autonomía. Quizá por esta y otras muchas razones más del 40 por ciento de las elecciones de directores son impuestas, por falta de candidatos. En opinión de José Antonio Martínez “este hecho demuestra que el actual modelo no funciona”.

Para poner más fáciles las cosas a la Administración los directores lanzan algunas propuestas para mejorar la función directiva. La primera, que la capacidad de decisión no esté fuera del centro. En segundo lugar es necesario un reforzamiento de la autoridad directiva. Y, por último, un plus salarial. Como dice Del Arco, “que no dé vergüenza pedirlo”.

A pie de aula

Son tiempos de cambios dentro del panorama educativo. Cambios que afectarán de lleno al funcionamiento y organización de los centros. Por esta razón MAGISTERIO no ha querido olvidarse de la opinión que los directores pueden tener con respecto a las reformas que pretende el Ministerio. En un encuentro en la redacción de este periódico, cinco representantes de la Permanente de Directores de la Comunidad de Madrid debatieron, entre otros asuntos, de la promoción automática, de la disciplina en los centros, de los contenidos mínimos y de la función directiva. Todo desde la visión que da trabajar a pie de aula.

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