Pilar del Castillo tendrá que aclarar en qué se gasta el dinero el MECD

Tras la sentencia de la congelación salarial, el MECD se está curando en salud y este año ha decidido ahorrarse la mitad del presupuesto de cara a un futuro más difícil. A 30 de noviembre, aún no se había ejecutado un 49 por ciento.
Miércoles, 7 de febrero de 2001
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Autor: José Manuel LACASA

Como lo leen. A treinta días de finalizar el año, el Ministerio de Educación sólo había gastado la mitad de lo disponible -336.000 millones de 663.000-, siendo el Ministerio que menos dinero ha invertido en relación con lo que disponía: si la media del presupuesto comprometido, en relación con el crédito otorgado, en toda la Administración del Estado es del 89 por ciento, el MECD se queda en un anímico 54 por ciento. El segundo ministerio que menos presupuesto ha comprometido está diez puntos por encima, y algunos, como el de Sanidad y Consumo, le sacan la friolera de 45 puntos.

Esto es lo que se concluye tras estudiar los datos ofrecidos por el IGAE (Intervención General de la Administración del Estado, perteneciente al Ministerio de Hacienda), y que resumimos en la tabla adjunta. Los datos son sorprendentes, si tenemos en cuenta que, a pesar de tener transferidas gran parte de sus competencias, este Ministerio sigue teniendo un enorme peso en la Administración y de él siguen dependiendo muchos importantes servicios. Datos que contrastan con que, tal como publicábamos en el MAGISTERIO anterior, los profesores de un servicio de cursos a través de Internet, el proyecto Mentor, lleven meses sin cobrar, o que los profesores de Religión cobren diciembre y la paga extra el 10 de enero.

Según fuentes ministeriales, lo que falta es una actualización de datos, pues al tener que transferir muchas de las competencias esta parte se ha retrasado un poco; no obstante, los programas se están cumpliendo con normalidad.

Esto es así si tomamos en cuenta sólo la relación entre la obligación reconocida, los “importes exigibles al Estado como contraprestación de las obras, suministros o servicios efectivamente realizados”, y los pagos realizados, donde el MECD está incluso algo por encima de la media.

Pero el atasco procede de más atrás: el problema viene de que sólo se ha comprometido un 54 por ciento del presupuesto, y por consiguiente, las obligaciones reconocidas tan sólo llegan a duras penas a la mitad del dinero disponible.

Según otras fuentes, la excusa del desfase en la actualización de datos (sería el único Ministerio con tales problemas), lo que pretende es esconder otros desbarajustes más importantes, pues mientras que Cultura está al día, es Educación la que está retrasada. De hecho, otras fuentes han revelado que el miércoles 31 hubo un pánico que bloqueó la centralita de Habilitaciones. Éste es el departamento ministerial encargado de los sueldos de los funcionarios dependientes del MECD. El asunto surgió al comprobarse que las nóminas no habían sido satisfechas puntualmente. Aún no está claro cuántas personas se han visto afectadas por los retrasos (algunos han cobrado el sábado día 3 de febrero), pero parece ser un amplio colectivo. En la avalancha de llamadas también tuvo influencia la conocida sentencia sobre la congelación salarial, pues muchos relacionaron el inusual retraso con esta noticia. El Ministerio achacó el impago a una momentánea falta de liquidez y a que se dio tarde la orden de transferencia. Pero lo que es evidente es que se multiplican los problemas. Problemas no sólo sin parangón entre los demás ministerios, sino que tampoco existen en la historia reciente del MECD, a pesar de haber tenido años con transferencias educativas anteriormente. Por ejemplo, el año pasado, también a 30 de noviembre, la relación entre los créditos asignados y las obligaciones reconocidas era del 71 por ciento, veinte puntos más que este año, a pesar de que estamos hablando de casi el doble de presupuesto.

Expertos en política presupuestaria consultados han confirmado a nuestro periódico que estos datos no están dentro de la normalidad, a pesar de que el MECD sostenga lo contrario, y temen que existan problemas de gestión que pueden desembocar en situaciones graves. Cabe preguntarse cómo va a conseguir Educación, en un mes, asignar la misma cantidad que ha necesitado 11 meses para gastar. Alguno ironizaba con que van a tener que emplear toda la imaginación que no han utilizado el resto del año.

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