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El papel de la comunidad educativa ante la inmigración, a debate en el CEE

La ministra de Educación, Pilar del Castillo, participó en el Seminario que, sobre inmigración y Educación, organizó el Consejo Escolar del Estado en Madrid.
Miércoles, 12 de February de 2003
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Los pasados días 4 y 5 de febrero tuvieron lugar, en la madrileña sede del Consejo Escolar del Estado, las ponencias del seminario que, con el título “Inmigración y Educación. La intervención de la comunidad educativa”, sirve de preparación de las decimocuartas Jornadas de Encuentro de Consejos Autonómicos y del Estado, que se celebrarán el próximo mes de mayo en Salamanca.

El primer día se analizaron las relaciones entre inmigración y Educación desde las perspectivas española y europea. Tras la apertura del seminario a cargo de Alfredo Mayorga, presidente del Consejo Escolar del Estado, tomó la palabra Louis Van Beneden, presidente de EUNEC (Red Europea de Consejos de Educación), que hizo un repaso de la cuestión de la inmigración en Europa en los últimos cincuenta años, mostrando que los problemas que nos encontramos en España no son nuevos en los países con un importante pasado colonial. Tras un análisis de las políticas –a menudo erróneas– de muchos de estos países, puso de relieve que, a pesar del ascenso imparable de la inmigración, las políticas de la UE seguirán siendo competencia de los Estados que la componen. De cara al futuro, apostó por programas escolares que permitan integrar a los inmigrantes y lograr actitudes basadas en el respeto a la diferencia y en la tolerancia en los alumnos originarios del país receptor.
Dentro de la ponencia “Una visión desde la perspectiva jurídica en el Estado español”, Eliseo Aja, catedrático de Derecho Constitucional en la Universidad de Barcelona, remarcó la trascendencia de la Educación para el inmigrante, pues no sólo es el lugar de formación, sino también el de su conexión con la sociedad.

Además, pasó revista a las graves deficiencias de la legislación general, que lleva a concentrar la inmigración en determinadas ciudades, barrios o escuelas, especialmente en relación con el “equívoco legal” en la elección de los centros concertados.

Aulas específicas

A la mañana siguiente le tocó el turno a Pilar del Castillo, ponderando, como no podía ser de otra forma, las virtudes de la nueva Ley de Calidad en este campo: igualdad de oportunidades de calidad, y programas de aprendizaje específico en aulas separadas simultaneando la escolarización en grupos ordinarios. Para la ministra, los programas de integración se pueden hacer para acallar conciencias, o hacerlo con un criterio serio para que funcionen. Ante el acelerado aumento de inmigrantes en las aulas –de 36.000 hace diez años a más de 200.000 el curso pasado–, la integración según el criterio de edad lleva a la marginación, al aislamiento, la exclusión y, por fin, a la violencia o a los actos delictivos; es por ello, según Del Castillo, por lo que la LOCE presta una atención rigurosa, tanto en su articulado como en su desarrollo, a los problemas de la inmigración.

También destacó que la etapa 3-6 tiene el mismo nivel de esencialidad que la Primaria para dotar de recursos frente al futuro a los alumnos, por lo que al ser obligatoria su gratuidad va a ser una etapa importante también para el desarrollo posterior de los inmigrantes.

En la ponencia “Una visión desde la perspectiva de la sociedad española”, Tomás Calvo Buezas, director del Centro de Estudios sobre Migraciones y Racismo, insistió en la necesidad de educar a los alumnos nacionales en los valores democráticos de la solidaridad y el respeto para no “criar cuervos” con tintes xenófobos y racistas. Pedro Núñez Morgades, defensor del menor de la Comunidad de Madrid, redundó en la misma idea a poner de manifiesto la necesidad de luchar contra aquellos mensajes que potencien actitudes discriminatorias y agresivas frente a la inmigración.

Elementos de reflexión

Alfredo Mayorga clausuró el seminario “confiando en que las conclusiones que se deriven de este acto se distingan por su rigor, profundidad y riqueza de matices”, y no duda “de que van a ser importantes elementos de reflexión en manos de las Administraciones educativas, a quienes serán oportunamente elevadas, y en las de los profesionales de la Educación, para dar una adecuada respuesta ante una realidad que, como la inmigración, se encuentra cargada de grandes potenciales para el desarrollo de nuestras sociedades, pero que asimismo suponen una eventual fuente de desajustes que es preciso reducir a su mínima expresión”. 

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