¿Qué es la desobediencia?

Seguramente no te habrás parado nunca a pensar en si tu hijo o tu hija o tus alumnos son desobedientes. Lo que suele ocurrir es que demos por hecho que si le pedimos algo a nuestros hijos y éstos no responden a la primera, o se muestran remolones, asumamos que “son desobedientes” o que “no nos hacen caso”.
Centro Psicológico Loreto Charques
Expertos en el diagnóstico y tratamiento del Trastorno por Déficit de Atención (TDA-H)
29 de enero de 2019
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Vamos a tratar de explicarte qué es exactamente la desobediencia, de forma que podamos darte estrategias, con las que mejorar este tipo de comportamientos.

¿Qué es ser desobediente?
Que un niño sea desobediente implica:

1. Que le ordenemos o pidamos al niño que cumpla o complete una conducta y éste no la inicie en el lapso de 20-30 segundos (este periodo de tiempo es producto del consenso de la mayoría de los expertos pero el tiempo necesario para el inicio del cumplimiento puede variar con la edad).

2. Que le pidamos al niño que deje de hacer lo que está haciendo o que no ejecute un comportamiento que parece inminente y el niño no cesa en la conducta o en el inicio de la misma dentro de un lapso de los 20-30 segundos posteriores.

3. Que el niño realice conductas que van en contra de una norma implícita que no se ha dicho en ese momento pero que sí ha sido establecida en otro momento o recordada en distintos momentos del pasado, por lo que el niño conoce su existencia. (Por ejemplo, no dejar la ropa tirada por el suelo, no coger las cosas del hermano sin permiso,…).

Que un niño sea desobediente implica que le ordenemos o pidamos al niño que cumpla o complete una conducta y éste no la inicie en el lapso de 20-30 segundos

4. Que el niño no realice comportamientos que son implícitamente obligatorias, porque se han establecido como tales en alguno o varios momentos del pasado y son conocidas por el niño. (Por ejemplo, lavarse los dientes después de cenar, echar la ropa sucia a lavar,…).

Aquí están muchos de los comportamientos que podríamos englobar como desobedientes. Sin embargo, existen algunas situaciones que pueden ser difíciles de clasificar:

-Cuando le damos al niño órdenes contradictorias o incompatibles, bien porque le pedimos varias cosas a la vez o porque hacer una cosa es incompatible con la otra. Por ejemplo, “termina todos los deberes, pero hazlos rápido que tenemos dentista”, “ayúdame a poner la mesa y lávate las manos antes de cenar” y cuando el niño está poniendo la mesa preguntarle “¿Qué haces que no te has lavado las manos ya?”.

-Cuando cada uno de los progenitores le piden una demanda diferente al niño o es permisivo con la demanda hecha por el otro progenitor. Por ejemplo, la madre le pide que termine los deberes antes de ponerse a jugar y mientras los está haciendo, el padre llega y le dice que se vista que va a acompañarle a hacer unos recados; el padre exige al niño que se termine el plato de comida, y mientras llega la madre y le dice que “papá es un exagerado” y que puede comerse sólo la mitad.

En este tipo de situaciones no es adecuado catalogar el comportamiento del niño como desobediente porque las órdenes y reglas de partida sobre lo que éste tiene que hacer no están claras, ni tampoco son coherentes con las actuaciones de los padres (que no siguen una misma línea de actuación con su hijo).

Todo ello dificulta que el niño aprenda lo que debe hacer en cada momento y qué consecuencias se derivarán de ello.

Por lo tanto, antes de calificar a tu hijo como desobediente, presta atención a estas pautas que te hemos presentado.

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