Padres “light”: Si no pones límites a tus hijos, ¡los pondrán ellos por ti!

Centro Psicológico Loreto Charques
Expertos en el diagnóstico y tratamiento del Trastorno por Déficit de Atención (TDA-H)
5 de marzo de 2019
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Siempre ha sido importante establecer límites con los hijos, pero quizás hoy lo es aún más.

Vivimos unos tiempos muy complicados a la hora de saber cómo manejar los límites con los niños, ya que predomina un ambiente generalizado de ligereza moral, de derribo de los valores, del premio “ahora”… en la que no se reconoce ni se da la suficiente importancia al esfuerzo. Vivimos en una “sociedad light”, y los niños también se están empezando a dar cuenta.

Los riesgos de una sociedad light para los niños y los adolescentes, en la que las normas y los valores se han diluido y han perdido solidez y presencia, son que nuestros hijos cuentan con menos claves y referencias para entender el mundo, lo que también les dificulta saber cómo comportarse.

Los límites son el primer acercamiento que experimentan los niños en relación al mundo de las normas. Un límite es una barrera, una línea roja, un marcador de hasta dónde podemos llegar y de cómo tenemos que actuar. Es decir, delimita de forma clara “lo que está bien y lo que está mal”.

Es por ello importante que los más pequeños cuenten con referencias como los límites para empezar a entender y distinguir lo que se puede y lo que no se puede hacer, ya que ellos no han tenido la suficiente experiencia ni cuentan con el suficiente nivel de autonomía para afrontar el mundo adulto sin apoyos.

¿Por qué es importante que establezcas límites a tus hijos?
Un niño que no ha tenido la oportunidad de frustrarse, se va a rendir ante la primera dificultad, y no va a ser capaz de dar pasos para conseguir las cosas. Lo único que va a aprender va a ser a llorar y patalear porque es la forma en que ha visto que los mayores le hacen caso y consigue cosas.

La esencia de exponer a un niño a un límite tiene que ver con el enseñarle a tolerar una frustración. O lo que es lo mismo, enseñarle a posponer un premio.

Un niño que no ha aprendido el valor de los límites y que no ha aprendido a aceptar una frustración:

-Va a tender a ser un niño impaciente, exigente y demandante.

-Se va a frustrar más fácilmente al no conseguir las cosas, y va a desistir más fácilmente en sus metas y objetivos.

La esencia de exponer a un niño a un límite tiene que ver con el enseñarle a tolerar una frustración. O lo que es lo mismo, enseñarle a posponer un premio

-No va a contar con la contención necesaria en estas edades, lo que contribuirá a mostrar inseguridades y dependencias del adulto, manifestando también baja autoestima.
Los padres que no establecéis límites con vuestros hijos caéis en el riesgo de:

-Resultar excesivamente permisivos, y os costará más contar con autoridad suficiente en situaciones que así lo requieren.

-No creareis vínculos sólidos con vuestros hijos, y costará más que lleguéis a ser un referente importante durante su desarrollo.

Establecer límites con los niños es explicarles, tempranamente y de manera muy simplificada, la diferencia entre lo que está bien y lo que está mal, lo que conviene y lo que no, lo que es aceptable socialmente y lo que no tanto.

Por el contrario, resultar excesivamente permisivos es lo mismo que no proporcionarles una mínima guía de cómo comportarse, relacionarse o conseguir las cosas, lo que contribuye a que crezcan confusos y menos capacitados para ejercer su independencia durante su infancia y en la vida adulta.

Por tanto:
-A un niño hay que decirle claramente el “no” cuando es “no”, y enseñarle a aceptarlo.

-A un niño hay que enseñarle a poner en orden un conjunto de acciones para conseguir algo, y dejarle claro que lo ha conseguido a través de su esfuerzo.

Con todo ello:
-Asentarás la base de una adecuada autoestima. Cuando sea adulto, no se frustrará tan fácilmente y persistirá en sus objetivos.

-Evitarás que se convierta en un niño exigente, demandante, déspota e incluso agresivo.

-Ganarás autoridad ante él y te convertirás en un referente y vínculo significativo para él.

-Entrenarás a tu hijo en la responsabilidad, el esfuerzo, y le estarás transmitiendo valores como la justicia y el orden lógico de las cosas.

-Proporcionarás seguridad y confianza a tu hijo para afrontar su día a día, ya que los límites externos suponen una guía y una contención que todavía les es muy necesaria desde su escala infantil.

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