Más allá de la desesperanza

El suicidio es un síntoma, el último de una existencia que se percibe infeliz, tiene su propia historia, no es un impulso, se trata de una decisión generalmente sopesada, desechada y retomada.
Javier Urra
Dr. en Psicología y Dr. en Ciencias de la Salud
7 de mayo de 2019
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Significativo es el aumento en la adolescencia/juventud y la vejez. En las personas adultas una gran parte de las tentativas suicidas acaba por consumarse.

Detrás de todo suicidio hay un dolor emocional intenso. Más del 90 por ciento de los suicidios tienen su causa en algún trastorno emocional o en algún problema psiquiátrico. Destaca el sentimiento de soledad e incluso, en algunos casos, la marginación. Profunda sensación de tristeza y culpabilidad intermitente. A nivel emocional, el sujeto también experimenta estrés y ansiedad. Además, existe una pérdida de autoafirmación y sentimiento de inutilidad.

Es la primera causa de muerte no natural en España desde hace más de 11 años. Produce el doble de muertes que los accidentes de tráfico.

Conductas imitativas
Las conductas imitativas encuentran un caldo de cultivo en Youtube, en Facebook, Twitter, etc, así como en los blogs personales.

Según Echeburúa (2015), la depresión, acompañada de una profunda desesperanza, y el trastorno bipolar están presentes en, al menos, el 80 por ciento de los suicidios.

La conducta suicida se puede manifestar de diferentes maneras. A un nivel conductual, la conducta suicida puede mostrar diferentes caras: el suicidio consumado, el suicidio frustrado, las tentativas de suicidio o parasuicidios y los equivalentes suicidas.

Según la OMS (2014), entre los factores de riesgo asociados con el sistema de salud y con la sociedad en general figuran las dificultades para obtener acceso a la atención de salud y recibir la asistencia necesaria, la fácil disponibilidad de los medios utilizables para suicidarse, el sensacionalismo de los medios de difusión en lo concerniente a los suicidios, que aumenta el riesgo de imitación de actos suicidas, y la estigmatización de quienes buscan ayuda por comportamientos suicidas o por problemas de salud mental y de consumo de sustancias psicoactivas.

El Injuve, en un estudio del 2016, afirma que los suicidios han aumentado en los últimos años entre los más jóvenes, y ello podría interpretarse como un deterioro de su salud, pero estamos lejos de poder afirmar que ello se deba a la crisis económica y no a otros procesos de cambio social.

El Injuve, en un estudio del 2016, afirma que los suicidios han aumentado en los últimos años entre los más jóvenes, y ello podría interpretarse como un deterioro de su salud

Su mayor frecuencia se da en adolescentes mayores. Este dato tiene su explicación en que la prevalencia de psicopatologías (depresión) y abuso de sustancias es más alta a partir de los 16 años.

El intento de suicidio debe considerarse como muestra de una alteración y signo de una necesaria y urgente ayuda psicológica.

La restricción del acceso a los medios utilizables para suicidarse es un elemento clave de la prevención del suicidio.

Cuando se produce un intento de suicidio es necesaria la implicación de toda la familia, no hay que hacer de ello un secreto, pero tampoco trivializar el problema para que quede anulado.

Los padres pueden ayudar a prevenir el suicidio con una buena comunicación con sus hijos, demostrándoles su amor, su apoyo en la vida, tienen que ser un ejemplo de saber tolerar las frustraciones, evitar las comparaciones, enseñándoles a afrontar y resolver los problemas…

Es importante remarcar el papel positivo de las familias y personas allegadas como agentes terapéuticos en la rehabilitación y prevención de las recaídas.

Es de vital importancia formar adecuadamente al profesorado, manejando una serie de conocimientos y de herramientas útiles para detectar factores de riesgo de suicidio puede ayudar a salvar una vida.

La forma y el contenido en que se dan las noticias sobre suicidio en los medios de comunicación también puede ejercer un efecto preventivo, conocido como efecto Papageno. No hay que tratar las noticias de suicidios de forma sensacionalista, evitar dar detalles, que la información sea responsable y ética, que no aparezcan fotos del fallecido ni información sobre el método utilizado con detalle…

Bienestar psicológico
La prevención de estas dramáticas conductas pasa por la salud mental, fortaleciendo el bienestar psicológico de los niños, desarrollando sus competencias personales, de autoestima/valía/eficacia, con capacidad para aceptar frustraciones y obtener equilibradamente y con calma lo mejor que este mundo puede ofrecer.

Es posible que la persona que ha tenido un intento de suicidio se sienta exhausto, muy enfadado, humillado y avergonzado. Una vez que le hayan dado el alta médica es importante que concierte una cita con su médico de familia o con el profesional de salud mental; crear un plan de seguridad para reducir el riesgo en futuros intentos, y que se siga, ya que es elemental para la recuperación, si sigue teniendo pensamientos suicidas, no dude en comunicarlo a una persona en la que confíe y a su médico.

Reducir la pérdida de vidas por suicidio se ha convertido en un objetivo fundamental de la salud mental internacional.

Habremos de elaborar unos protocolos de qué cambios conductuales, qué frases, qué silencios nos pueden poner en la pista de un intento autolítico, porque generalmente quien va a suicidarse emite algunos avisos previos.

En Japón, en el bosque Mar de Árboles, el segundo lugar del mundo con más suicidios, colocaron un cartel a la entrada: “La vida es un regalo de tus padres. Piensa en ellos, en tus hermanos y en tus hijos”, decía. Los suicidios se redujeron un 10% el primer año.

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