José Antonio Sánchez Raba: "Más que educadores, este curso somos controladores"

El viernes por la tarde el director del CEIP "Cisneros" de Cantabria nos atiende telefónicamente. Acaba de llegar a casa. Su centro figura entre los 53 en que se han detectado incidencias por coronavirus en la primera semana, cuatro en Cantabria. Una alumna ha dado positivo y su grupo de convivencia estable está en cuarentena.
Saray MarquésViernes, 11 de septiembre de 2020
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El director del colegio "Cisneros" de Santander, José Antonio Sánchez Raba.

José Antonio Sánchez Raba lleva 42 años en la docencia y 33 siendo director del colegio “Cisneros” de Santander. En la primera semana del curso 2020-21 se ha detectado un positivo por Covid-19 en su centro, su “segunda casa”, algo que tarde o temprano le sucederá a muchos otros compañeros. Según Salud Pública, se espera que en uno de cada 10 colegios de Cantabria haya algún caso de coronavirus. En Cataluña se calcula que habrá un contagio por cada 1.424 niños en el retorno a las aulas.

Hablamos con él de este curso anómalo.

Le preguntábamos a finales de mayo cómo preveía este curso, y no sabíamos que tendríamos que hablar por esto ahora.
–Hay que estar a las duras y a las maduras. Para hablar de tu proyecto educativo o de un positivo en tu centro. En estos casos además es clave la transparencia.

¿Cómo detectaron el caso?
–Me llamó la inspectora al centro. Creo que antes había llamado Sanidad a Educación y se lo había confirmado. Se puso en contacto con nosotros la directora general del Gabinete de la Consejería y se activó el protocolo. La Consejería envió a una empresa para desinfectar la clase y los espacios comunes (escaleras, baños…)

¿Cómo funcionó el protocolo?
–Me puse en contacto con la familia para saber cómo estaba la niña. Lo primero, es importante subrayar que la niña es asintomática y está perfectamente. Lo segundo, que no fue un contagio de escuela, sino de comunidad. La niña solo había estado un día en clase, con la mascarilla y las ventanas abiertas, habiéndole tomado la temperatura. Avisamos a los profesores, informamos a las familias de la clase y a las 480 familias del colegio en media hora y después enviamos a la inspectora los contactos de toda la gente que había estado en relación estrecha con la niña, una hoja de cálculo con nombres, direcciones y teléfonos. Ahí acabamos nuestra parte del protocolo. De la inspectora pasa a Salud Pública y yo creo que ahí empieza a flojear.

Nosotros pasamos del escenario 1 al 3 de enseñanza telemática en esa clase, y les indicamos a las familias que según el protocolo los alumnos deben estar 14 días confinados en casa y que esperaran a que les llamaran de Salud Pública. Pero las familias no se fían, quieren confirmación y preguntan “¿Qué pasa con los hermanos?” “¿Y con los padres?” “¿Nos tenemos que hacer una PCR?” Son cuestiones de Salud Pública, no de Educación, y el protocolo no las contempla. Más que educadores, este curso somos controladores. De nueva normalidad, nada. Esto es la anormalidad más absoluta.

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De Inspección pasa a Salud Pública y yo creo que ahí el protocolo empieza a flojear

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¿Han detectado algún caso sospechoso?
–Nos sucedió un caso curioso. Dos gemelos, a los que se ha juntado en la misma clase, que, al tomarles la temperatura con infrarrojos dan más de 37,5. A los 10 minutos se repite la medición con otro termómetro –Tenemos 16 para mediciones rápidas, de diferentes marcas– para ver si tenemos que llevarles a la zona habilitada para que sus padres vayan a recogerlos. Al final, tras varias mediciones con un termómetro, con otro y con uno convencional su temperatura resultó ser de 35,5 y 35,7, y volvieron a clase. Pues… sus compañeros fueron a casa contando que a dos niños que estaban contagiados los habían dejado en clase. De nuevo, aluvión de correos electrónicos.

¿Cuántos correos puede recibir y enviar al día?
–El servidor de Educantabria me ha bloqueado, estoy al habla con los informáticos. Cada envío a las familias son 600 correos, y el jueves envié cuatro hasta el último, a las 23.30. A los profesores, son 60, y también les envié cuatro o cinco. Hoy, lo mismo. Después llegas a casa sin comer, comes en un cuarto de hora y trabajas hasta las 22.00. Es demencial. Yo, que lo necesito por salud, llevo 11 días sin salir a andar y desde el 13 de marzo no he tenido ni un día de vacaciones. En verano me levantaba temprano, a las ocho estaba en la playa y a las nueve me ponía a trabajar hasta las diez de la noche.

¿Cómo lleva volver a una escuela tan distinta?
–Lo llevo fatal. La escuela tiene que abrirse al entorno, hacer salidas, traer a gente, a expertos… Las familias tienen que entrar, participar… Nada. Se corta. Ahora es como si fuera la cárcel, con cita previa, registro de entrada y todo por videoconferencia…

Este tipo de colegio es un sucedáneo. ¿Qué idea se van a hacer de la escuela los alumnos de dos y tres años que lloran y tienen enfrente a un profesor con mascarilla, pantalla y bata que no puede achucharles?

¿Han tenido profesores de refuerzo?
–Sí, del cupo Covid tenemos dos profesores y medio más de apoyo. Pero yo echo en falta administrativos para gestionar admisiones, matrículas, becas de comedor, transporte, libros… y atender al teléfono. En un instituto con el mismo número de alumnos que nuestro colegio hay dos administrativos durante 11 meses, a jornada completa.

Nosotros tenemos los medios, porque previendo posibles escenarios telemáticos contamos con una línea de 600 megas simétricas, lo máximo, y cinco líneas de teléfono, pero no tenemos suficientes manos y orejas. La burocracia aumenta y todo es a costa de jornadas de hasta 14 horas.

Luego, para los sindicatos los directores en general son un poco la casta. “Pero de qué se quejan si no dan clase, si están ahí porque quieren…”. Y ahí estamos: dando clase, siendo administrativos, cogiendo el teléfono, mediando con proveedores, haciendo compras de material Covid por 7.000 euros que no sabemos si nos van a pagar…

¿Usted da clase?
–Sí, nueve horas a la semana. No son muchas, pero con toda esta vorágine me cuesta centrarme.

¿Es usted el coordinador Covid?
–No, es la secretaria. Yo soy el coordinador TIC, otro tema clave, pues hay que formar al profesorado para que forme a los alumnos y a las familias. Tenemos un plan de formación y un blog con tutoriales. Queremos hacer una formación potente, pero hemos de partir de cero, pues el 70% del profesorado es nuevo.

Decía que el protocolo no les resuelve algunas dudas, ¿por ejemplo?
–¿Qué pasa si un padre firma que lleva al niño sano y presenta síntomas? ¿Tenemos que denunciar a esa familia? ¿Y si se niegan a firmar la declaración responsable? Tenemos casos. Las familias han de firmar que aceptan los protocolos de centro con las posibles modificaciones que haya sobre la marcha. Creen que es firmar un cheque en blanco y no lo hacen. Ante esto, la Consejería no sabe qué hacer. En realidad, cuando tomas una decisión pero no hay consecuencias de no cumplir con ello es un brindis al sol.

En el otro sentido, por mucho que diga el presidente, no creo que se haga nada contra las familias que por prudencia y responsabilidad en esta coyuntura eduquen a sus hijos en casa. La Consejería no nos ha pedido listas de alumnos que están faltando.

¿Cuántos profesores tiene en cuarentena?
–Dos, el profesor tutor de ese grupo y el profesor de PT y AL, pues el primer día no entraron especialistas de Inglés y Música en la clase.

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