Habilidades no cognitivas contra el abandono escolar

Más de 10 millones de alumnos en todo el mundo, desde los 7 a los 30 años, se han formado con los programas educativos de Junior Achievement. Programas que aúnan Educación emprendedora, financiera y orientación de los jóvenes en el mundo laboral.
Estrella MartínezMartes, 8 de mayo de 2018
0

En España se acaba de realizar un estudio para probar la eficacia de dichos programas. Estudio que destaca que tienen un papel esencial frente al abandono escolar temprano, pues mejora la confianza y en consecuecia su rendimiento y expectativas educativas. Así, entre los alumnos que han participado en alguno o algunos de los programas, disminuyen en un 30% las ausencias injustificadas a clase, aumentando a su vez, en un 30%, las expectativas educativas de cursar estudios superiores. También aumentan en un 20% las calificaciones en Matemáticas y Lengua, mientras que aumenta en un 31% el espíritu emprendedor. Los programas dirigidos exclusivamente a alumnos de Primaria destacan porque aumenta en un 65% las expectativas educativas, mientras que los que se dirigen a ESO, Bachillerato y FP destacan porque aumenta el espíritu de emprendimiento en los jóvenes en un 64%.

Alberto Placencia, presidente del patronato de JAEs –Junior Achievement España–, afirmó durante la presentación del estudio que todos los programas educativos están enfocados “al desarrollo profesional y personal del alumnado”. Están diseñados para desarrollar las habilidades no congnitivas, entendidas como el “conjunto de habilidades sociales, capacidades y recursos personales independientes de la capacidad intelectual”, explica el estudio.

Las habilidades no cognitivas incluyen la autonomía, la postergación de recompensas, la creatividad, la perseverancia, el trabajo duro y el capital cívico, entendido como los comportamientos acordes al interés colectivo. El estudio afirma que la evidencia científica demuestra que “la identificación de los menores con las habilidades no cognitivas se traduce en un mayor bienestar laboral y global en la edad adulta”, pues se obtienen mejores resultados académicos, se consigue una mayor empleabilidad y una mayor remuneración, lo que revierte en un bienestar social y mayor calidad de vida.

Así, por ejemplo, si los estudiantes desarrollan la capacidad de postergar recompensas en tareas que implican un esfuerzo para conseguir un determinado objetivo, en un futuro evitarán el aplazamiento de sus responsabilidades a nivel laboral y personal, defiende el estudio. Del mismo modo, si los alumnos aumentan sus expectativas y rendimiento académico siendo conscientes de la importancia que tiene continuar con los estudios y el esfuerzo en el momento presente, con el paso de los años tendrán mayor capacidad de esfuerzo y unas mejores expectavivas laborales.

El estudio concluye que la metodología de aprender haciendo que emplea Junior Achievement desarrolla estas habilidades no cognitivas. También resuelve que cuanto menor sea la edad del alumno que recibe el programa o programas, el impacto es mayor aumentando la eficacia, pues las habilidades no cognitivas son moldeables a lo largo de la vida, del mismo modo que también el impacto es mayor cuando el programa o programas se imparte con alumnos que están en situación de mayor vulnerabilidad por provenir de entornos socioeconómicos más desfavorecidos y con peor rendimiento. Por este motivo los programas son eficaces en la lucha contra la desigualdad social al utilizar la Educación como herramienta para generar oportunidades.

‘Educar para ser’
Ildefonso Méndez es el responsable del estudio sobre los programas de Junior Achievement. Méndez es también profesor de Economía e investigador en el área de Economía de la Educación en la Universiad de Murcia. Un grupo de investigación de esta univerisdad, dirigido por Méndez, es el responsables de la iniciativa Educar para ser, sobre las habilidades no cognitivas y el bienestar.

El grupo de investigación murciano está desarrollando en colegios de la región, así como de la Comunidad de Madrid, un proyecto de formación en habilidades no cognitivas con niños de 4 y 5 años. El proyecto educativo pretende “trabajar desde los 4 años hasta el final de la Primaria –como poco– habilidades como la capacidad de autorregulación, las habilidades sociales, las emocionales”, explica Méndez. Habilidades que están “estrechamente relacionadas con el concepto de funciones ejecutivas del cerebro. Esto permite trabajar la capacidad de inhibir impulsos, de pedir el turno, la empatía, la resiliencia, la memoria a corto plazo”, prosigue el director.

Este proyecto en los centros escolares se desarrolla en el aula de la mano de las tutoras dos veces a las semana en sesiones estructuradas. El protagonista de cada sesión es Flama, un animalito, y sus amigos. Flama forma parte de los materiales, de las guías, que ofrece este proyecto para trabajar las habilidades no cognitivas con los alumnos. Los personajes, cuentos, juegos, canciones, manualidades que incluye Educar para ser ayudan a que los niños “acepten de una manera más sencilla este mensaje, estos hábitos saludables que les queremos transmitir de comportamiento, de relación con los demás etc.”, prosigue Méndez. “Lo que estamos haciendo es desarrollar contenidos pensados para la edad de cada niño con el objetivo de trabajar esas cuestiones que habitualmente no se trabajan en ningún colegio porque no están en el currículo oficial”, concluye Ildefonso Méndez.  

0
Comentarios