Aprender a la vez que se mejora el entorno

La metodología de aprendizaje-servicio permite a los estudiantes adquirir conocimientos académicos al tiempo que desarrollan una ayuda a la sociedad.
María S. ChapinalMartes, 15 de enero de 2019
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No existe la fórmula de enseñanza perfecta que sea capaz de adaptarse a las necesidades específicas de cada joven dentro del aula. Sin embargo, se ha demostrado en numerosas ocasiones que uno de los pocos resortes que se despiertan con entusiasmo dentro de la cabeza de los estudiantes es aquel que tiene que ver con dos factores fundamentales: por un lado, el sentimiento de responsabilidad para con la comunidad y la certeza de que su actividad es útil para la sociedad; y por otro, la implicación emocional con un proyecto.

En la actualidad cada vez es más visible la escala de innovación con la que los centros de enseñanza intentan diferenciarse y ofrecer un servicio exclusivo al alumnado: pizarras digitales, libros en tabletas, juegos interactivos de cooperación, etc. Cada una de esas propuestas intentan elevar a la enésima potencia las capacidades de asimilación de conocimientos de los más pequeños, pero en ocasiones se olvida una competencia igual de importante para su madurez y desarrollo el día de mañana: su humanidad y la capacidad de convertirse en buenos ciudadanos al servicio de la sociedad.

Aprendizaje-servicio

En este sentido nació la metodología del aprendizaje-servicio. El sistema de aprendizaje-servicio facilita la colaboración entre los estudiantes con el entorno y la comunidad de forma que ofrezcan un servicio útil a la sociedad, a la vez que asimilan una serie de conocimientos instructivos que estén dentro de sus programas de estudios académicos.

El método, que ya lleva décadas implementándose en varios países de Latinoamérica, esta tomando cada vez más fuerza y relevancia en el territorio español. Distintos centros de estudios autonómicos de todos los niveles, fueron incorporando distintas propuestas innovadoras en las que el sistema de APS estuviese presente. En todos ellos existía un factor común: la implicación de los estudiantes en proyectos conjuntos que mejorasen algún aspecto de su entorno al tiempo que tratasen temas dentro de los programas educativos de diferentes asignaturas, pero siempre con el valor añadido de la cooperación y el crecimiento personal.

Ayuda a la comunidad

Con el objetivo de generar un efecto llamada por contagio, visibilizar los efectos positivos de este sistema y gratificar a las iniciativas más ingeniosas, se crearon los Premios Anuales de Aprendizaje y Servicio en el que participan cientos de propuestas de centros de enseñanza para Educación Primaria, Secundaria y Formación Profesional. Estas son tan solo algunos de los ejemplos premiados más interesantes. 

Para empezar, en Pamplona los alumnos de 1º de Grado Superior de Automatización y Robótica del Colegio “Salesianos” han llevado a cabo el proyecto Electrónica y TEA, construyendo puentes para la comunicación.  Para ello, se mostró al alumnado algunas de las características que poseen los niños y niñas con Trastorno del Espectro del Autismo (TEA), que dificultan la interacción con el entorno y las personas que les rodean.  Con el objetivo de mejorar su situación, desarrollaron una serie de dispositivos como son una sala multisensorial portátil, un pompero interactivo, una agenda electrónica, un gestor de turnos, un panel de rutinas o un medidor de sonidos para el aula.

Aprender para la vida

Con el proyecto Otras miradas, educando en igualdad y violencia de género, 13 colegios de Gijón (Asturias) llevaron a cabo diversas actividades para sensibilizar a la población acerca de la desigualdad de género. En ella participaron alumnos de Educación Infantil, Primaria y Bachillerato para fomentar los valores básicos como la igualdad, la autonomía, la libertad o el respecto, con actividades como la representación de obras de teatro, una radio escolar, ponencias a mujeres de familias monoparentales, etc. 

Los estudiantes de Formación Profesional del Colegio “Casa Escuela Santiago Uno”, en Salamanca, viajan hasta el sur de Marruecos con el proyecto Llenando escuelas. La idea nace de forma natural como consecuencia de la convivencia y las experiencias compartidas desde hace más de diez años con jóvenes inmigrantes de diferentes países y nacionalidades. El objetivo fundamental fue rehabilitar un recinto escolar e instaurar un dispensario médico para contribuir al empoderamiento de la población local de la región de Souss-Massa-Draa, situada con unos niveles de pobreza similares a los de África Subsahariana, aplicando sus conocimientos en hostelería, fabricación, jardinería, soldadura, primeros auxilios, integración social, etc

Enfoque local y global

Los alumnos de 1º de Bachillerato del Instituto “Amparo Sanz”, obtuvieron el galardón con la propuesta Repoblando el futuro de las tierras de Albacete. A partir de la conciencia colectiva sobre la alarmante despoblación rural de la provincia, el alumnado consiguió movilizarse por comarcas, ayuntamientos, asociaciones rurales, mujeres emprendedoras, vecinos y la Diputación Provincial, para elaborar conjuntamente propuestas de futuro y divulgarlas en un libro a fin de fomentar el aumento y la estabilidad de la población.

En Gran Canaria, los alumnos de Bachillerato del IES “Arguineguín”, a través de la asignatura de Psicología, desarrollaron la idea Estimulación Cognitiva y Acompañamiento a Mayores. El proyecto, al que se fueron agregando estudiantes de otros niveles, consistía en preparar materiales, desarrollar actividades múltiples de estimulación cognitiva (lúdicas, plásticas, manualidades, música, danza…) para personas mayores y con diversidad funcional del centro para la Autonomía Personal, colaborando también con el Ayuntamiento de Mogán y la Cruz Roja. 

Por último, los jóvenes de Ciclo Formativo de Dietética en el Colegio “Safa Grial de Valladolid”, a través de la iniciativa Safalud, elaboran materiales y dinamizan actividades y recursos en torno a la dieta mediterránea para prevenir la obesidad infantil.

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