Amparo Valcarce: “El dictamen de la ONU sobre la Educación Especial es injusto”

Valcarce habla con la pasión de quien respira por la herida. Habla la política pero también la madre de una hija con TEA escolarizada (y agradecida) desde los 7 años en un centro de Educación Especial.
José Mª de MoyaMartes, 10 de septiembre de 2019
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JORGE ZORRILLA

Hay tres razones por las que tenía un gran interés en conversar con Amparo Valcarce sobre Educación inclusiva y la campaña lanzada contra los centros de Educación Especial. En primer lugar, porque sé de su compromiso político por la Educación desde el PSOE, primero como portavoz parlamentaria y ahora como directora general de Enseñanza del Ministerio de Defensa. Segundo, porque también ha sido secretaria de Estado de Servicios Sociales, Familias y Discapacidad. Y tercero, porque tiene una hija con TEA en un centro de Educación Especial desde los 7 años. Hay una cuarta razón: la conozco desde hace años y sé de su mentalidad abierta, que la hace una defensora apasionada de la libertad de Educación de las familias. “Es que yo soy socialista a fuer de liberal”, explica con picardía haciendo suya la mítica frase de Indalecio Prieto.

Pregunta. ¿Qué opina de la contraposición que se está haciendo entre Educación inclusiva y Educación Especial?
—Los centros de Educación Especial también hacen Educación inclusiva, por supuesto que sí. Yo los veo como centros de alto rendimiento para niños y niñas que tienen unas necesidades muy altas, no solo de tipo académico, sino que afectan también a su salud. Para ello se necesita personal altamente especializado y no solamente del ámbito educativo sino también de los servicios sociales y sanitarios. Los centros específicos de Educación Especial en España tienen una tradición magnífica y se han especializado en dar una respuesta en campos tan específicos como el autismo. Los padres necesitamos estos centros porque tienen unas características adaptadas a lo que necesita cada alumno y porque dan una respuesta integral, tanto académica como social o sanitaria. Por otra parte, hay que exigir el respeto absoluto a la libre elección de los padres, tanto a aquellos que prefieren un centro ordinario, sobre todo en los primeros años, como los que optamos por un centro de Educación Especial, porque buscamos una mayor especialización. Por supuesto, haciéndola compatible con la mayor integración posible del niño o la niña.

Se nota que lo cuenta desde la vida…
—Desde mi experiencia. Mi hija siguió un programa de integración hasta los 7 años. Fue muy positivo pero como familia teníamos muy claro que sus necesidades eran otras, aquellas que van asociadas generalmente a la alta especialización. La musicoterapia o la rehabilitación con fisioterapia son absolutamente fundamentales. Por eso, desde entonces mi hija está escolarizada en el centro de Educación Especial.

“El dictamen de la ONU en ningún caso condiciona cómo han de ser los centros que cumplan el objetivo de la inclusividad”

¿Los centros ordinarios no podrían ofrecer esos servicios?
—Nunca. No es posible. Sabemos bien hasta dónde puede llegar un centro. ¿Puede un centro ordinario con apoyos dar una respuesta en algunos casos en el ámbito de la Educación inclusiva? Sí. Y seguramente esa debería ser la recomendación de los inspectores y orientadores junto con la familia. Pero hay muchos otros casos y muchas otras necesidades que están más y mejor cubiertas por un centro específico de Educación Especial. Por ejemplo, la piscina, la rehabilitación o determinadas actividades de ocio y tiempo libre son recursos esenciales para algunos de estos alumnos que difícilmente van a tener en un centro ordinario.

La ONU publicó un dictamen que insinuaba que la Educación Especial era segregadora. Esto le ha servido al Cermi (Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad) para pedir el cierre de los centros de Educación Especial. ¿Qué opina?
—Pues que el dictamen de la ONU es claro en favor de la Educación de las personas con discapacidad atendiendo a sus necesidades. Eso es lo que dice el dictamen y de ninguna de las maneras condiciona cómo han de ser los centros que cumplan este objetivo. El Cermi está haciendo especial hincapié para que a los centros ordinarios se les dote de más recursos para la inclusión de las personas con discapacidad, pero ello no quiere decir que estén en contra de la Educación Especial. De hecho, federaciones importantes que están en el Cermi como Autismo España son defensores de las dos vías.

¿Considera que el diagnóstico de la ONU es injusto?
—Absolutamente. España es mucho más.

“Yo veo a los centros de Educación Especial como centros de alto rendimiento"

Pero algunos sí apuestan por la única vía y que todos los alumnos de Educación Especial terminen siendo escolarizados en centros ordinarios…
—Como todo en la vida. Yo lo que tengo que decir es que en España, al igual que en los países europeos más avanzados como EEUU, Canadá, Australia o Nueva Zelanda, están en marcha las dos vías. Nada hay más erróneo en Educación que el café para todos. Y eso es así porque la Educación parte de la persona y cada persona es única. Esto lo tenemos muy claro los profesores. El educador de un centro de Educación Especial sabe que todo su proyecto curricular está en función del alumno, de sus necesidades específicas y concretas.

¿Existen demasiados alumnos en centros de Educación Especial que quizá deberían estar en centros ordinarios?
—No, yo confío en la Administración. Sobre todo porque para la escolarización de un centro específico de Educación Especial media un informe de la inspección educativa y del equipo de orientación escolar. Y, por supuesto, se hace toda una valoración de las necesidades del alumno y se escucha a la familia. Y quiero subrayar este aspecto porque es importante: a las familias sí se las escucha.

“Hay muchas otras necesidades que están mejor cubiertas por un centro específico de Educación Especial”

¿Se quiere ejercer cierto paternalismo sobre las familias desde determinadas organizaciones?
—Considero, sobre todo, que no ponen en valor todo el trabajo extraordinario que se viene realizando desde hace años por parte de muchos profesores y educadores de la enseñanza pública. Pero no solo aquí. También en la iniciativa de los padres, que las administraciones han apoyado a través de los conciertos educativos, de todos los convenios de la Ley de Dependencia y de los que se hacen a través del Ministerio de Trabajo por los programas de empleo.

También se ha propuesto que los centros de Educación Especial terminen siendo centros de apoyo a los colegios ordinarios. ¿Qué le parece?
—El problema es que muchos niños y niñas con discapacidad necesitan una identificación muy clara de su profesor o tutor. Es así, sobre todo, en el caso del autismo. El profesor es el mentor de su formación y es el que tiene que coordinar a todos los profesionales que están trabajando con ese niño o niña. Hay un número considerable de personas con discapacidad, cuya accesibilidad no es solo una rampa o un ascensor. Muchas veces se trata de que no haya ruido o trabajar los colores o las luces. Pero hay otros que necesitan una sala de estimulación de los olores o de la percepción, por ejemplo. Insisto en que todo esto solo puede aportarlo un centro específico altamente especializado.

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Comentarios
  1. Noticias | Del 7 al 13 de septiembre - UCETAM
    12 de septiembre de 2019 09:53

    […] ⇒ Leer más ⇐ […]

  2. Pedro
    14 de septiembre de 2019 07:10

    OK

  3. Benito Junoy García de Viedma
    14 de septiembre de 2019 09:57

    Me parece acertadísimo el comentario de persona tan solvente como Amparo Valcarce. También soy un veterano luchador de la defensa de la Educación Especial, la Especificidad de muchos síndromes, lo que no está reñido, ni mucho menos, con la más deseable inclusión familiar, social, laboral y de toda índole.