Muchas preguntas, nuevos caminos

Ana Municio
Licenciada en Psicopedagogía y maestra
28 de enero de 2020
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“Mientras el ser humano se comunique mediante el lenguaje toda didáctica que articule aprendizaje descubrirá necesariamente el arte de preguntar”. Fdez. Bravo (2009).

Suelo acudir a eventos educativos ávida de nuevas preguntas que me llevan a nuevos caminos. No hay nada que me guste más que salir de una ponencia, un curso o una buena conversación con una pregunta abierta en mi cabeza que me abra una ventana a conocimientos sobre los que indagar. Suelo llevar un cuaderno en el que apuntar palabras nuevas, o preguntas a las que dar respuesta, que me provoquen buscar lecturas para transitar una idea que elaborar.

Esta afición por las preguntas me ha llevado a pensar sobre el uso que hacemos de ellas en los procesos de enseñanza-aprendizaje. Podría parecer que las preguntas pertenecen sólo al ámbito de la evaluación, que sirven exclusivamente para medir el conocimiento adquirido. Sin embargo, en el nuevo paradigma educativo que se está desarrollando en torno a las metodologías activas, las preguntas se convierten en detonadoras de nuevos aprendizajes.

El arte de preguntar, y preguntar bien, es muy antiguo. Todos cuando pensamos en aprender mediante preguntas nos remontamos a la mayéutica socrática, que sirven de guía para que el aprendiz llegue a un conocimiento. Alex Osborn, el creador de la técnica de brainstorming afirmaba que “la pregunta era la más creativa de las conductas humanas”.

En el nuevo paradigma educativo que se está desarrollando en torno a las metodologías activas, las preguntas se convierten en detonadoras de nuevos aprendizajes

Sería un buen propósito revisar qué tipo de preguntas usamos en nuestra práctica educativa. Según las investigación de Melinda Furman descrita en su charla TED Preguntas para pensar, el 71% de las que se usan en el ámbito académico son preguntas fácticas, que se contestan con un respuesta concreta, muchas de ellas terminológicas que se contestan con un término exacto. Los alumnos aprenden a recitar, a aprender para decir a otros lo que saben, convirtiendo el aprendizaje en una tarea desapasionada.

¿Queremos que nuestros alumnos se apasionen porque están aprendiendo? ¿Queremos enseñarles a ser curiosos? ¿Cómo vamos a desarrollar su pensamiento crítico? ¿Les guiamos para que aprendan a pensar? Dejo estas preguntas abiertas para invitarte a recorrer nuevos caminos, que nos lleven a formular preguntas que se conviertan en auténticos desafíos, reales y relevantes para ellos.

Para saber más:

  • Bravo, J.A. (2009) La resolución de problemas matemáticos. Creatividad y Razonamiento en los Niños. Grupo Mayeútica – Educación.
  • Melina Furman. Preguntas para pensar. Charla TEDxRiodelaPlataED (Recuperado en enero de 2020).
  • Lipman, M. (2016) El lugar del pensamiento en la educación. Editorial Octaedro. Barcelona.
  • Blogs EOI Claustro (2013) El arte de preguntar. (Recuperado en enero de 2020).
  • Gray, D., Brown S. y Macanufo J. (2012) Gamestorming: 83 juegos para innovadores, inconformistas y generadores de cambio. Oreilly-Deusto. Grupo Planeta, Barcelona
  • Betacourt, Estrategias didácticas innovadoras: Recursos para maestros y alumnos del siglo 21. Centro de Estudios e Investigaciones de Creatividad Aplicada. Jalisco, México (Recuperado en enero de 2020).
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