Lo que nos ha enseñado el coronavirus

Toni García Arias
Premio Mejor Docente de España 2018
30 de marzo de 2020
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ADOBE STOCK

Con el cierre de los colegios debido al coronavirus, muchos son ya los que se están preguntando qué va a suceder con el curso escolar. Decenas de -presuntos- expertos aparecen entrevistados en periódicos, radios y televisiones afirmando que si hay que alargar el final del curso o que si hay que adelantar una hora cada día para recuperar lo perdido. Al parecer, no han aprendido nada de toda esta crisis.

No han aprendido, por ejemplo, que la vida es un continuo aprendizaje. No hay prisa: lo que no se aprenda el 18 de marzo de 2020 se puede aprender el 18 de marzo de 2021. Lo importante es llegar vivos a esa fecha. Esto quiere decir, además, que uno puede aprender a sumar con 80 años, pero a ser buena persona, no. A ser buena persona se aprende desde que uno es pequeño. Por eso son tan importantes los valores. Y, por esa misma razón, hay que encontrar un hueco en el sistema educativo para la ética y la filosofía. Un hueco grande. También en Educación Primaria. Y hay que hacerlo de manera equilibrada, porque la educación se ha vuelto absolutamente estresante. Y el estrés perjudica el aprendizaje. La culpa de este estrés que está asfixiando la educación la tienen la burocracia y el exceso de contenidos.

El exceso de contenidos obliga a la superficialidad y, en educación, es mejor profundizar en dos contenidos que “superficializar” cientos. En cuanto a la burocracia, solo decir que se nos ha ido de las manos. Ya no dominamos nosotros la burocracia: la hemos alimentado de una manera tan salvaje que ahora es ella la que nos domina a nosotros. A veces da la sensación de que, en el sistema educativo actual, es más importante justificar burocráticamente el cómo del papel que el qué del aula.

El exceso de contenidos obliga a la superficialidad y, en educación, es mejor profundizar en dos contenidos que “superficializar” cientos

Esta situación de emergencia que estamos sufriendo también nos ha enseñado que el profesorado es generoso. Y con una enorme capacidad de reacción. Los docentes han sido capaces en tan solo 24 horas de cambiar el modo de enseñanza para que todos sus alumnos, en la medida de lo posible, pudieran continuar con la programación en sus casas. A veces, incluso con un exceso de celo y con más recursos de los necesarios, pero la intención era que los alumnos tuviesen material suficiente. Y eso lo consiguieron. Lo consiguieron los maestros y los profesores; no el ministerio, no las consejerías, no los gurús, no los youtuberos; lo hicieron los maestros y profesores que están a pie de aula. Y lo hicieron compartiendo por redes de manera altruista miles y miles de recursos. Aun así, la sociedad española sigue sin valorar a sus maestros. Mucha gente piensa que están de vacaciones. Nunca seremos Alemania ni Noruega por culpa de esa mentalidad. Nunca llegaremos a su grado de civismo. Ni a su poder económico.

La ignorancia y los ignorantes son un lastre para cualquier sociedad. Cultural, social y económicamente. Por eso es tan importante la educación. La falta de respeto a los maestros es tan evidente que la mayoría de los medios de comunicación llaman a profesores universitarios para hablar de Educación Primaria, pero no llaman a maestros de Educación Primaria para hablar de la Educación Universitaria. Tratan a los maestros como profesionales de segunda. Por eso, cuando alguien quiera echarle la culpa del desastre de los resultados de nuestros alumnos a alguien, que no mire a los maestros: que mire a los que tienen responsabilidad en hacer leyes y más leyes que no cuentan con la participación de los maestros. Si los maestros tuviesen voz, tal vez las cosas serían muy diferentes.

Cuando alguien quiera echarle la culpa del desastre de los resultados de nuestros alumnos a alguien, que no mire a los maestros: que mire a los que tienen responsabilidad en hacer leyes

También nos ha enseñado el coronavirus que se puede vivir con mucho menos. Con muchísimo menos. Por eso hay que saber priorizar. Lo urgente es trabajar. Lo importante es la salud. Y la familia. Y los amigos. El tiempo que se pasa con los hijos y con los padres es tiempo ganado. Hay que aprovechar esta cuarentena para disfrutar de lo que casi nunca podemos. Un día no podremos hacerlo y ya no habrá vuelta atrás. Un beso o un abrazo que no se da, nunca regresa. Y ninguna red social, ninguna plataforma, ninguna web puede sustituir un abrazo. Tampoco en educación.

Las clases por YouTube o por televisión están muy bien, pero está mejor mirar a los ojos, dar una palmada en la espalda, la convivencia en la diversidad, las conversaciones en confidencia, los abrazos a la salida y a la entrada, la explicación individualizada, el olor a plastilina, las relaciones en el recreo, la resolución de dudas al instante, las tareas cooperativas y colaborativas, algo que jamás podrá ofrecer ninguna plataforma virtual, porque la educación -no nos olvidemos- no se hace de wifi a wifi, sino de mente a mente y de corazón a corazón.

El coronavirus también nos ha enseñado a que es un buen momento para reflexionar sobre nosotros, los humanos. Para que una sociedad funcione, todos somos necesarios. De repente, profesionales olvidados como los trasportistas, cajeros, reponedores, gasolineros, limpiadores o sanitarios se hicieron imprescindibles. No podemos menospreciar a nadie porque, a lo mejor, algún día nuestra vida depende de ellos. Pero, además, debemos reflexionar seriamente sobre nuestra actuación en el mundo: el planeta estaría mejor sin nosotros. El coronavirus es a los humanos lo que los humanos somos al planeta. Gracias al encerramiento, hemos visto cómo el planeta ha bajado drásticamente la contaminación del aire y de los mares. Los animales regresaron al hábitat que les hemos robado.

Debemos establecer otro tipo de relación con el ecosistema y con las demás especies. El planeta no nos pertenece. Cada segundo se mata en el mundo para comer aproximadamente 3.000 animales. Adultos y crías. Cada segundo. Unos 300 millones al día. A esto hay que añadirle más de 140 millones de toneladas de peces. A nuestro regreso a las calles, deberíamos contemplar más el cielo, respirar más profundamente, mirar más a los ojos, abrazar con más fuerza, besar con más pasión y amar, cuidar y respetar todo lo que nos rodea. De no ser así, la naturaleza, de un modo u otro, terminará por vengarse de nosotros. Y estará en su derecho. A ver si esta lección, la aprendemos.

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Comentarios
  1. Alberto
    1 de abril de 2020 21:36

    Tienes más razón que un Santo. La Humanidad ha perdido el norte y la Tierra nos lo está dejando ver. Está descubriéndonos que la Vida y la Naturaleza son algo sagrado y que nuestros valores y nuestras prioridades no van acordes a ellas.
    Nos está diciendo: haced un alto en el camino y replanteaos el valor de las cosas. Sed una sóla Humanidad, donde el más pequeño y el más grande sean igualmente valorados e igualmente amados.
    La Tierra está herida. Tenemos que dejar de ser el problema y empezar a ser la solución.
    En fin, volviendo a tu artículo: una maravilla el contenido y la exposición.
    Enhorabuena y muchas gracias

    1. Toni García Arias
      1 de abril de 2020 22:44

      Muchas gracias por su comentario. Me alegra saber que hay muchas personas comprometidas con este pensamiento. Un abrazo.

  2. Aurora Varo Solís
    2 de abril de 2020 15:29

    Estoy de acuerdo con usted. Tantas leyes de educación que no han servido para nada, solo
    Para estropear aún más la enseñanza. Se quitan asignaturas y se ponen de acuerdo con la ideología de del gobierno de turno y así no vamos a ninguna parte. También pienso que se deben aprender pocas cosas y que queden para siempre y no aprender muchas y que a los tres días se las ha llevado el viento. Y en contra de la moda de que los alumnos lleven un excesivo número de trabajo para casa. No les da tiempo a jugar, a leer, a estar con sus padres. O se ponen de acuerdo o esto irá a peor. Por una enseñanza de calidad pública

    1. Toni García Arias
      2 de abril de 2020 15:31

      Muchas gracias por su comentario. Coincido en todo lo que usted señala. Un abrazo.

  3. Conchi Sánchez
    4 de abril de 2020 15:19

    Muchisimas gracias por este artículo. Comparto con usted cada una de sus palabras. No se puede ser mas claro, conciso y humano.

    1. Toni García Arias
      4 de abril de 2020 19:50

      ¡Muchísimas gracias de todo corazón!

  4. María Dolores
    4 de abril de 2020 18:49

    Me parece muy acertado el comentario. A ver si aprendemos y tomamos nota. Aunque sea necesario caerse para levantarse que de los errores se aprende…. el dichoso covi es un ejemplo.

  5. Isabel Santiago
    5 de abril de 2020 09:03

    Completamente de acuerdo. Qué sabías y bonitas palabras…me han emocionado. Gracias!

    1. Toni García Arias
      5 de abril de 2020 13:44

      ¡¡Muchas gracias!!

  6. Lucio Quiñones
    6 de abril de 2020 00:17

    Excelente comentario. Reconoces los diversos roles que las personas tenemos, pero que el rumbo que debiera ser unico al parecer no concilian.
    La sociedad civil desligada de los que toman decisiones.
    Desde Cusco Peru un saludo y mi enorme solidaridad con el pueblo esoañol y todas y todos los que sufren en el mundo. Ojala podamos cambiar. Intentemoslo. Gracias

  7. Emilio Tenti Fanfani
    7 de abril de 2020 21:46

    Excelentes planteamientos. Los comparto todo. He insistido mucho acerca de las excesivas expectativas que se depositan en el sistema escolar. Todo tiende a esperarse de la escuela: el crecimiento del PIB, una distribución más igualitaria, más libertades, la disminución de la delincuencias, una vida saludable, menos corrupción, menos delincuencia, la participación ciudadana, el respeto a la naturaleza…. No falta un mes sin que un parlamentario no agregue nuevos contenidos al programa escolar: que la historia local, que la cultura del vino (en las regiones vitivinícolas), el respeto a la diversidad, etc. y etc. Todos estos contenidos se agregan a las disciplinas tradicionales: la lengua y la literatura, las artes, la matemática, la geografía, las ciencias sociales, la filosofía, la economía, la biología, la física, la moral y los valores, …. Primero: no es cierto que la educación es la solución a todos los males de la sociedad. Deberíamos acostumbrarnos a pronunciar el verbo colaborar y preguntarnos “cómo puede colaborar” la escuela al desarrollo económico, la justicia social, la libertad, la democracia. Segundo: los actores escolares, al menos en la mayoría de las sociedades de América Latina, se pierden en el “bosque de los contenidos” y no logran establecer prioridades y se abocan a “meter” el máximo de contenidos en el año escolar…. La pregunta que nos debemos hacer es “qué es importante para la felicidad de las personas y el desarrollo de la sociedad” que solo una institución como la escuela puede desarrollar? O bien, puede hacerlo en forma más eficaz que otras instituciones escolares. En mi humilde opinión, en materia de “valores” la escuela tiene mucha competencia. La familia puede enseñar la honestidad, el valor de la verdad, la solidaridad y la compasión, el respeto a los demás…., pero no puede enseñar ni lengua ni matermática, o al menos no puede hacerlo en forma masiva. Digo lengua, pero debería decir “competencias o habilidades expresivas” que es mucho más que lengua y literatura, sino la capacidad de ponerle forma a nuestros sentiminentos, aspiraciones, demandas, etc. etc. Este debería ser un objetivo transversal de todo el programa escolar y no solo de los profesores de lengua y literatura. La segunda competencia es el desarrollo del cálculo y el pensamiento lógico. Con estas dos competencias generales las personas están en condiciones de aprender toda la vida….. Además las competencias expresivas sirven para reflexionar (lo hacemos con palabras!), el trabajo (a mayoría de los puestos de trabajo requieren el dominio de la comunicación) y la ciudadanía activa (la democracia funciona con el mecanismo de la representación…. y “representar” requiere capacidad comunicativa ya que el representante puede “decir” lo que sus representados desean, valoran, pero no pueden expresar formalmente.
    Gracias Toni por tu excelente columna.
    Emilio Tenti Fanfani

    1. Toni García Arias
      7 de abril de 2020 22:58

      Querido Emilio: me ha encantado su exposición y coincido plenamente con usted. Lo ha explicado a la perfección. Un abrazo.

  8. Yolanda
    10 de abril de 2020 11:02

    Me ha parecido muy interesante. Gracias

  9. Adriana
    13 de abril de 2020 10:38

    El covid 19 pasaría para nosotros reflexionar y también tener cuidado con muchas gentes. La gente ahora q estamos en estado de alarma no hacen caso a lo q se le dicen …..

  10. Adriana
    14 de abril de 2020 10:46

    El coronavirus vino para que nosotros aprendiéramos por algo y que la gente no hace caso a lo q le dice por su bien …….

  11. Adriana
    14 de abril de 2020 10:50

    El coronavirus vino para q nosotros aprendiéramos de algo y hay que hacer caso a lo q nos dicen y no vayamos de listo que por si acaso …

  12. Carlos Estevez
    17 de abril de 2020 17:04

    No puedo estar más de acuerdo contigo. Creo que el sistema educativo y las oposiciones son lamentables. No definen el perfil de maestros que necesitamos para nuestros hijos y nietos. Pero también pienso que existe un déficit enorme en la forma de enseñar de nuestros maestros. Por esa razón me agrada tanto leer lo que has escrito y ver qué con gente como tú vamos caminando en buena dirección. Ánimo y adelante

    1. Toni García Arias
      17 de abril de 2020 17:22

      Muchísimas gracias por tan bonitas palabras. Un abrazo.

  13. Juan Alberto Moreira Roca
    18 de abril de 2020 15:13

    Desde Ecuador.
    Totalmente de acuerdo con sus reflexiones y por el aporte de los comentarios. Definitivamente es momento de decidir si adquirimos conscientemente el compromiso de repensar sobre la educación. Es momento de exigir que los modelos educativos de nuestros países se ajusten al derecho de los niños (después ciudadanos) a tener una educación de calidad, de libertad y sobre todo sustentada en la ética y la moral, Para esto, los profesores, los maestros y quienes tenemos la importante responsabilidad de formar, debemos empezar a deliberar y objetar con absoluta seriedad, al rededor de lo que está construido, y sobre todo proponer lo óptimo.

    1. Toni García Arias
      18 de abril de 2020 16:21

      Muchas gracias por su comentario. Un fuerte abrazo.

  14. Ángel
    20 de abril de 2020 09:47

    Estimado Toni, lo has bordado “tío”. ¡Me quito el sombrero!

    1. Toni García Arias
      20 de abril de 2020 10:07

      Jajaja. Muchas gracias!!!!

  15. Vicente Diego
    22 de abril de 2020 19:30

    Coincido en mucho contigo.
    Pero es que sospecho que la condición humana no tiene remedio… Quizá el ser humano (o la vida, en general) sea un proyecto fallido… Pero honestamente no creo que la autocomplacencia, el antropocentrismo o cierto humanismo impostado, que peca de felicista e ingenuo… vaya a salvar nada. Autoengañarse no sirve. Lee a E. M. Cioran y verás otra perspectiva… Un saludo.

    1. Toni García Arias
      23 de abril de 2020 00:11

      Muchas gracias por su comentario. El ocaso del pensamiento y En las cimas de la desesperación son unos de mis libros de cabecera desde hace años, al lado del Leviatan de Hobbes y otros.
      Yo tampoco creo en el simplismo humanista.
      Un abrazo.

  16. diego
    4 de mayo de 2020 15:34

    si me gusta

  17. Nurys
    5 de mayo de 2020 15:22

    Gracias por brindarme la oportunidad de actualizar la información sobre nuevos acontecimoentos
    Gracias
    Dios les bendiga

  18. Kbridges
    31 de mayo de 2020 01:37

    Amé éste artículo! Sin más ni menos es la cruda realidad de la sociedad actual.

  19. SARA MARIA
    8 de junio de 2020 21:06

    “También nos ha enseñado el coronavirus que se puede vivir con mucho menos. Con muchísimo menos. Por eso hay que saber priorizar. Lo urgente es trabajar. Lo importante es la salud. Y la familia. Y los amigos. El tiempo que se pasa con los hijos y con los padres es tiempo ganado. Hay que aprovechar esta cuarentena para disfrutar de lo que casi nunca podemos. Un día no podremos hacerlo y ya no habrá vuelta atrás. Un beso o un abrazo que no se da, nunca regresa. Y ninguna red social, ninguna plataforma, ninguna web puede sustituir un abrazo. Tampoco en educación” MUY INTERESANTE EL CONTENIDO, LO COMPARTIRÉ COMPLETO Y PERSONALMENTE ESTE HA SIDO MI CUESTIONAMIENTO, APRENDER A TRABAJAR HONRADAMENTE, PRIORIZAR LO URGENTE, AMAR LA VIDA, DISFRUTAR DE LA FAMILIA Y LOS AMIGOS. TIEMPO QUE SE VA NO VUELVE.

  20. JOSÉ REPISO MOYANO
    23 de julio de 2020 17:33

    Una sociedad no puede estar constantemente impidiendo el acceso a la verdad y además considerarlo esto como normal (como ir tapando la luz del Sol en un consentimiento vergonzoso). Sí, porque si se desprotege a la razón o al que la da-objetiviza-muestra a razón solo sólida o irrefutable, por consecuencia también se desprotege a la verdad y se va inevitablemente impidiendo. Y, así, ya nada limpio o correcto o, en suma, ya ningún bien es posible. En total error. https://twitter.com/JoseRm52 http://delsentidocritico.blogspot.com/ José Repiso Moyano

  21. JOSÉ REPISO MOYANO
    16 de agosto de 2020 14:22

    LA VERDAD enseña al pueblo todas las mentiras, males o errores que no se ven; y únicamente porque UNOS han estado “eternamente” interesados en que no se vean.
    Cada MENTIRA que existe socialmente, o sea, que está instalada en la sociedad CONLLEVA millones de beneficios para unos INTERESADOS (aprovechados de rentabilizar más y más tal mentira).
    En el esclavismo, por ejemplo, decir tú que todos somos iguales o hijos de Dios suponía el poner nerviosos a todos los poderes (con sus correspondientes guardias pretorianas y siervos o sirvientes-arrodillados del pueblo).
    Por eso la verdad siempre HA ESTADO PROHIBIDA (aún hoy) y no la permitirán ni la reconocerán porque, los siervos-comprados lamiendo la mierda que dejan atrás las mentiras, no lo permiten; así es, son… muy suyos: usando mis recursos públicos para VETARME y el agua que beben todos para llenarla de mierda-mentiras. Y encima se ponen de santos. ¡Que den la cara a Dios o a la verdad!, ¡que ya es hora!
    http://delsentidocritico.blogspot.com/ José Repiso Moyano