Carta al Parlamento Europeo (y 2)

Manuel Carmona
Profesor universitario
6 de abril de 2020
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Señorías, completo la meditación anterior con esta otra en la que les insto a reflexionar teniendo presente todas las perspectivas y circunstancias, y las pruebas que aquí les presento. Dadas las peculiaridades que rodean a una publicación periodística, y que ustedes conocen, también les comento que podemos presentar más documentos probatorios de forma leal, honrada y competente ante todas las instituciones comunitarias competentes.

Mientras contra la corrupción en cada país no se luche sin cuartel y de forma común como prioridad inexcusable en el seno de todos los miembros de la Unión Europea, no solo en el conjunto de la UE sino en el Mundo, la corrupción pasará de ser un cáncer de una mortalidad gravísima y altísima a una metástasis incurable. Como saben ustedes por la Historia, fue la raíz principal, que no la única, de la caída del Imperio Romano, pero también del derrumbamiento de las monarquías absolutistas, del fascismo, del comunismo, del nacionalsocialismo, y de las repúblicas más inestables.

Señorías, la corrupción está instaurada en el mundo político, pero también en determinados ámbitos sindicales, en funcionarios que junto a sus acólitos han hecho de sus reinos de taifas la puerta de entrada a infracciones sistemáticas y reiteradas contra los mejores usos, costumbres, leyes y decisiones. Y los citados hasta aquí han hecho negocios de todo tipo con falsos empresarios, y reitero el calificativo de falsos porque nadie que hace trampas, compra voluntades y reparte partes del botín con sus cómplices, se puede confundir con los honrados, competentes y comprometidos seres humanos que se juegan sus vidas, sus proyectos de vida, sus recursos, sus errores y aciertos en pos de ser autónomos, cooperativistas o empresarios ejercidas esas circunstancias, reitero con nobleza. Y lo estamos comprobando una vez más durante esta crisis mundial del Covid 19.

Señorías, la corrupción está instaurada en el mundo político, pero también en determinados ámbitos sindicales, en funcionarios que junto a sus acólitos han hecho de sus reinos de taifas la puerta de entrada a infracciones sistemáticas y reiteradas contra los mejores usos, costumbres, leyes y decisiones

Porque como dijo el Maestro Ortega el auténtico significado de la palabra nobleza es que ésta obliga a quien la elige como filosofía de vida. Snob son todos los seres humanos con independencia de edad, genero, generación, o creencias de cualquier naturaleza, que solamente quieren derechos pero no obligaciones. Y un mundo gobernado regido en exclusiva por derechos va al caos, a la tragedia. Y viceversa, una Unión Europea, un pueblo o una vida humana dirigida solamente por obligaciones, acaba ahogada en la frustración, la ansiedad, la depresión,…

Para que la Unión Europea sea la mejor creación europea posible, requiere hoy más que nunca alcanzar los equilibrios reales entre derechos y obligaciones. Y ello nos exige a todos actuar como personas, como europeos, iberoamericanos, occidentales, con las manos tendidas a africanos y asiáticos –les reitero por segunda vez esto–. Y que asuma sus corresponsabilidades y consecuencias quien no se sume al carro.

Señorías, ha llegado la hora de decir adiós también a los nacionalismos excluyentes, a los cantonalismos provincianos. Todos ellos taifas de egoísmo y de miradas de cortísimo alcance y frívolas. Eso no contradice que cualquier persona de cualquier generación tenga la oportunidad de sacar adelante sus razones de vida personales y colectivas, y que para ello haya de contar con unos recursos imprescindibles y utilizados con responsabilidad. Como nos recordó el Maestro Ortega refiriéndose a los Tuareg cuando éstos tras marchar en caravana durante durísimas jornadas por el desierto, alcanzaban un oasis, se decían unos a otros: bebe de la fuente y deja tu puesto a otro. Matizó Ortega, “esto, que era un lema de caravana, hoy ha de ser un lema de generación”. A lo que les añade un servidor, tiene que ser un lema intergeneracional e internacional.

Señorías, ha llegado la hora de decir adiós también a los nacionalismos excluyentes, a los cantonalismos provincianos

Señorías, ha llegado la hora de decir adiós a la partitocracia; adiós a aquellas Cajas de Ahorros españolas o de otras latitudes –salvo honrosos y ejemplares casos que siguen existiendo– cuyos objetivos, recursos y espíritus fueron ultrajados. Adiós a los modelos de manipulación de los motores que en realidad contaminaban o contaminan como es el Caso Volkswagen. Como nos recordaba una referencia mundial en su campo, el Dr. Javier Arístegui, durante este reportaje sobre Educación medioambiental, que un compañero y colega alemán se dolía de que la industria automovilística alemana sólo hubiera empezado a reaccionar cuando la norteamericana había decidido en su mayoría optar por los motores propulsados de forma híbrida o por energías renovables. Aprendamos de esos ejemplos industriales.

Señorías, concluyo esta reflexión con unas palabras del Papa Francisco I: En el Vaticano es más fácil a veces perder la fe que encontrarla. Él, cura bonaerense, no sólo no ha perdido su fe sino que la ha reforzado a pesar de las trabas vividas por el camino. Tampoco millones de europeos ni yo dejaremos de serlo aunque mi país u otros decidan salirse de la Unión Europea, o bien si ésta deja de existir fruto de sus inacciones, de sus errores, de sus ilegalidades y de sus injusticias. De ustedes también depende, porque millones de europeos estamos dispuestos a colaborar.

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