"Quien haya realizado estas instrucciones no conoce la realidad del aula ni se ha puesto en la piel del docente ni del alumno"

Alberto Moreno, experto en autoprotección, nos habla de cómo se están preparando los centros educativos en Andalucía en el actual contexto de pandemia, al tiempo que cuestiona el realismo de algunas de las pautas que se han dado desde la Administración para la vuelta a las aulas.
Saray MarquésViernes, 21 de agosto de 2020
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Alberto Moreno es arquitecto, técnico superior en Prevención de Riesgos Laborales y responsable de la empresa Dosurbanas Autoprotección, con sede en Dos Hermanas (Sevilla), y desde 2012 viene asesorando a más de 500 centros educativos públicos y concertados de Andalucía en la elaboración de sus planes de autoprotección y emergencia.

En la actual situación, sus funciones se han adaptado para apoyar y asesorar a los centros con sus planes de contingencia para el curso 2020-21, lo que les ha obligado a duplicar la plantilla de personal. Colaboran con socios directores/as de la Asociación Andaluza de Directores/as de centros de Educación Infantil, Primaria y residencias escolares, de la Asociación de directores de institutos de Andalucía, de ACES Andalucía (de la Concertada) y con Conecta13, spin-off de la Universidad de Granada.

¿En qué ha consistido su labor desde marzo?
–Nosotros llevamos ocho años visitando y asesorando a diferentes centros educativos: de Educación Infantil, Primaria, Secundaria, Conservatorios, Escuelas de Idiomas… y eso nos ha proporcionado un bagaje en el conocimiento del funcionamiento de los centros refiriéndonos a lo que viene a ser nuestra área de trabajo, y sabemos las deficiencias que hay, que están por debajo de lo deseable para eliminar, entre otros aspectos, barreras arquitectónicas o para el mantenimiento de las instalaciones, por no hablar de la falta de espacio en las aulas.

Cuando en marzo se declara el estado de alarma y comenzamos a trabajar en los primeros planes de contingencia por Covid, con nuevas medidas, ya considerábamos estas limitaciones de partida, al igual que advertimos que muchas de estas nuevas medidas podrían ser contrarias a las que ya se habían planificado en caso de emergencia. Por ejemplo, puede que la señalización de circulación Covid vaya en sentido opuesto a la indicada para la evacuación en caso de emergencia, o que el uso de nuevos espacios dé lugar al bloqueo de salidas de emergencias o dificultar los recorridos de evacuación.

En el ámbito educativo, lo primero fue la planificación de la atención al público y de las tareas administrativas durante el periodo de matriculación en el que se encontraban los centros cuando les sobrevino el confinamiento. Nos adelantamos a la Administración con pautas para mantener la distancia, con lugares de confinamiento preventivo si alguien presentaba síntomas, cuando todavía las instrucciones no habían salido a la luz, y acertamos. Cuando ya en julio, se tuvieron las instrucciones en Andalucía, con 14 apartados que luego fueron 19, los equipos directivos se encontraron con unos contenidos que ellos debían desarrollar. Pero son docentes y no tienen la formación suficiente para poder completarlos. Se trata de una tarea más propia de un servicio de prevención o de técnicos competentes en materia de autoprotección y emergencias. Además, nosotros entendemos que la posible declaración de contingencia por Covid viene a ser una situación de emergencia y que debe ser recogida en el plan de autoprotección tal y como se recoge en el capítulo 6 del mismo en el apartado referido a epidemias o plagas.

Entonces ustedes han echado una mano a los docentes.
–El profesorado no tiene por qué tener la capacitación ni los conocimientos para desarrollar este tipo de protocolo, del mismo modo que, en mi opinión, tampoco lo tiene para el desarrollo de un Plan de Autoprotección y Emergencias, por lo que dejar que asuman este tipo de decisiones resulta un despropósito, porque es algo que está más allá de sus funciones docentes.

Nosotros les hemos dado asesoría, apoyo documental, pero no como expertos. No hay expertos en protocolos Covid, consideramos que es algo nuevo para todo el mundo. Pero, sí, les hemos echado un cable en función de las medidas publicadas por el Gobierno y por las consejerías de Educación y Salud, les hemos dicho qué decisiones están tomando otros equipos directivos de la comunidad y hemos compartido nuestros conocimientos y experiencias con ellos por si pueden ser de utilidad para dar forma a ese documento, a ese protocolo propio. Cuando contratan nuestro servicio de asesoría técnica les hacemos llegar un documento editable, desarrollado por nosotros, para que lo adapten y hagan suyo el contenido que proceda y descarten el que no, pues hay centros, por ejemplo, que disponen de servicios educativos como transporte escolar, aula matinal y comedor, y otros que no los ofrecen por sus características.

¿Cuáles son las medidas fundamentales que se han de tener en cuenta?
–Considero que el distanciamiento personal y la higiene y la limpieza son claves, pero son muy difíciles de llevar a la práctica en un sistema educativo que ya estaba colapsado desde mucho antes de la pandemia. Los grupos de convivencia o burbuja son difíciles de asumir cuando la ratio estaba ya desbordada y en el centro no hay espacio ni recursos materiales ni humanos suficientes ¿Qué pasa si el alumnado de distintos grupos burbuja comparte espacio (y virus) en actividades complementarias, o jugando en la calle por las tardes? Los niños y niñas no viven en el colegio las 24 horas, al igual que el profesorado y el personal del centro ¿Y qué va a pasar con el profesorado especialista? ¿Se va a dejar de dar Educación Física o Música? Si al segundo positivo confirmado en el centro todo el mundo es confinado 14 días y luego se vuelve, ¿vamos a estar en una continua intermitencia? ¿De qué sirve realizar pruebas PCR al inicio del curso al profesorado, por ejemplo, una mañana, si esa misma tarde puede contraer contagio en otra actividad o en su ámbito personal sin saberlo? ¿Quién puede compaginar todo esto con la actividad laboral de las familias sin medidas reales de conciliación más allá de los colegios? Sin olvidar que muchísimos docentes también son padres y madres a su vez.

Nosotros entendemos que las administraciones quieran promulgar presencialidad, con distancia interpersonal en las aulas, evitando la aglomeración de familias en las entradas y salidas de los centros, que haya higiene y que los grupos sean pequeños, pero a la hora de la verdad los centros están sobresaturados. Cuando dibujamos los planos de circulación sabemos que es algo muy difícil de llevar a cabo. Sabemos que el simple hecho de escalonar entradas y salidas cada 15 o 20 minutos es muy complicado, que a las familias cuyos hijos entran los últimos o salen los primeros, les va a suponer cuadrarlo con su propio horario de trabajo. Y, ¿qué pasa cuando llueve?, ¿dónde se mete a todo el mundo garantizando la distancia interpersonal? Y en la salida, ¿quién sale antes?, ¿quién después?, ¿qué hora lectiva se pierde?, ¿quién sale perjudicado?

En teoría, los planes de inicio de curso están realizándose con la mejor intención, nos consta que el profesorado quiere regresar a las aulas, sabemos de la importancia crucial de la presencialidad en la educación, pero no en estas condiciones sino en un entorno seguro que, por desgracia, con los recursos humanos y materiales de que disponen ahora mismo, es imposible. Nosotros entendemos que la Administración ha perdido el tiempo y, de momento, no ha invertido lo suficiente en educación. Lo ideal es que se puedan dar los procesos de enseñanza y aprendizaje de manera presencial, sí, pero estamos en una situación extraordinaria en la que debe primar la seguridad y la salud de las personas ante todo. Y nos tememos que en una semana, cuando se reúnan los consejeros de Educación y Sanidad, propondrán la asistencia semipresencial, aunque no sea la solución ideal, sobre todo con los más pequeños, porque genera brechas y abre nuevos interrogantes a efectos de organización y conciliación familiar.

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Un entorno seguro con los recursos humanos y materiales de que disponen ahora mismo los centros es imposible

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Entonces, las actuales medidas y la presencialidad irrenunciable serían buenas si no fueran utópicas.
–Claro. Está muy bien la separación de 1,5 metros entre el alumnado, evitar el contacto, pero es que los niños no están como una chincheta en una silla mirando para adelante como algunos creen. La escuela es movilidad, flexibilidad, socialización, manipulación. Es difícil que, aunque estén organizados en grupos burbuja, los niños y niñas no interactúen. Quien haya elaborado estas instrucciones no ha pisado un aula, no conoce su realidad, ni se ha puesto en la piel del docente ni del alumnado.

La limpieza de los centros corre mayoritariamente a cargo de los ayuntamientos, y muchas de las personas están con contratos temporales, no son especialistas en limpieza a fondo, exhaustiva, pero tampoco deberían ser las administraciones locales las encargadas de contratar a empresas especializadas, deberían ser las consejerías.

En cuanto a la ventilación, en la mayoría de las antiguas escuelas, donde no existe un sistema mecánico de renovación ni de tratamiento del aire, se confía a la ventilación cruzada, abriendo la ventana y la puerta del pasillo. No sé si este método es suficiente para evitar el riesgo de un posible contagio, pero entiendo que no.

¿Considera que la Administración está haciendo dejación de funciones?
–Más que dejación de funciones, se está delegando en los docentes funciones que no les corresponden, ya que ni los equipos directivos, ni el profesorado en general, ni el personal laboral, cuentan con los medios ni con la formación para asumirlas. La norma de prevención de riesgos laborales deja la responsabilidad en el tejado de los empresarios, que en el caso de los centros son las consejerías. En materia de autoprotección, en cambio, la responsabilidad es de los equipos directivos, que sin embargo no son técnicos capacitados para elaborar esos planes de emergencia. El Covid es una pandemia, no está recogida como una enfermedad laboral, la Administración no lo considera un riesgo derivado de la actividad laboral y de esta forma se delega la responsabilidad en el equipo directivo, desde un protocolo para el que no ha sido preparado.

¿Cómo ve a los centros a día de hoy?
–Hay de todo. Hay centros que se han esmerado y han planificado hasta dónde va a ir ubicado el último dispensador de gel hidroalcohólico de la última aula e incluso han tenido tiempo de organizarse en mayo con la apertura para las tareas administrativas, y los hay que no tienen preparada la señalización aún o no cuentan con la dotación de geles y mascarillas a la espera de ser surtidos por la asignación prometida por la administración. Los hay también que han considerado no asumir esta responsabilidad y han dimitido del cargo directivo.

A día de hoy, sabemos que los equipos directivos a los que asesoramos están ultimando su documento, que deben presentar a la comisión Covid para que sea aprobado por el profesorado, las familias, el personal de administración y servicios y el ayuntamiento. Existe una preocupación en tener el protocolo a tiempo para el día 1 de septiembre, que así lo apruebe la comisión Covid y se otorgue conformidad desde la Inspección educativa. Entonces tendrán la parte administrativa y burocrática resuelta, pero me consta que existe muchísimo nerviosismo por la responsabilidad que se les viene encima.

¿Qué pasa si alguna de las partes dice que eso no se aprueba?
–Es otra gran cuestión. Supongo que la Inspección o la Administración tendrá algo que decir.

¿Vería positiva una prórroga, que el curso arrancara en octubre?
–La Universidad de Sevilla, por ejemplo, ha pospuesto la vuelta a octubre. Eso le da un margen para formar a los docentes, preparar las instalaciones… Sin embargo, en los centros no universitarios, el día 1 deben dar a conocer el protocolo. Si se aprueba, se tendrán unos escasos días para informar a las familias de horarios, funcionamiento, nuevas normas, etc., así como para preparar las clases, los espacios, las nuevas señalizaciones, las adaptaciones de las programaciones didácticas, entre otras cuestiones pedagógicas y de organización y funcionamiento propias del inicio de curso, pero a las que se les añade este año todo un plan de contingencia para que el día 10 vuelvan los niños y niñas a las clases.

Empezar en octubre es una oportunidad para aprovechar el tiempo, pero si nos han demostrado que hasta ahora no lo han aprovechado, si la Administración no ha reforzado las plantillas con personal suficiente, no ha bajado las ratios, no ha ampliado los espacios, no ha dado instrucciones claras, etc. solo perderemos un mes más. Será retrasar lo inevitable. Y todo ello, considerando que a raíz de la reunión de la próxima semana de los consejeros no se establezcan nuevas medidas que conlleven la reconfiguración de los protocolos sin tiempo de reacción.

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Empezar en octubre sería retrasar lo inevitable

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¿Cómo ve la figura del coordinador Covid?
–Antes de la aparición del Covid, en cada centro ya existía la figura de coordinación del Plan de Autoprotección y PRL, y probablemente, será la misma persona en la que recaiga la coordinación Covid. Es la propia dirección del centro muchas veces la que se encarga curso a curso de la actualización e implantación del plan de autoprotección y suele ser quien más preparación tiene sobre cómo actuar en caso de emergencia. No obstante, somos de la opinión de que no es buena idea sobrecargar la función de dirección también con la coordinación de la autoprotección. Por la dedicación que conlleva, es conveniente delegarla en otra persona docente.

Sería recomendable que los centros del profesorado pusieran en marcha más acciones formativas específicas sin que, como insisto, nadie pueda considerarse experto en esta materia. Desde Dosurbanas ya hemos participado en diferentes acciones formativas en materia de autoprotección y primeros auxilios para distintos centros del profesorado en Andalucía. Ahora estamos preparando nuevas sesiones formativas para compartir nuestra experiencia adaptándolas además a la situación actual.

¿Cree que es posible decir que un centro es Covid free?
–No, pienso que es una denominación un tanto engañosa. Muchos establecimientos del sector servicios han llegado a publicitarse así, para tranquilizar y dar confianza a su clientela, pero no es más que un reclamo comercial en forma de pegatina. No hay homologación ni entidad que lo acredite. Puedes tener todo muy limpio y aséptico, y que acceda una persona asintomática que, sin levantar sospechas, pueda dar lugar a un contagio no controlado. Nadie puede garantizar un lugar 100% libre de contagio.

Nosotros colaboramos con Conecta13 en Technovación, una propuesta de acompañamiento 2020-21 para los centros educativos en toda España, y aquí nos han propuesto realizar formaciones a equipos directivos de Castilla y León. Sería para abordar cómo organizar un centro educativo para garantizar la seguridad sanitaria. Y yo siempre insisto en lo mismo: “No se puede garantizar esa seguridad. Hablar de garantías es imposible. Nadie puede afirmar que un lugar es Covid free”

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No se puede afirmar que un lugar es Covid free

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