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Crear un yacimiento paleontológico en clase

Hoy nos vamos a la clase del profesor Víctor G. Muñiz, conocido en redes como @CdeHerodoto, que nos presenta esta un proyecto realizado en clase de 1º de Secundaria en el Colegio de "La Merced y San Francisco Javier" de Burgos.
RedacciónMartes, 30 de marzo de 2021
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García Muñiz explica que “en un curso como 1º de ESO el trabajo con fuentes se antoja fundamental dado que comienzan su viaje a través de la Prehistoria y de la Historia de manera cronológica, y que se mantendrá durante toda la Educación Secundaria. Por ello, una parte muy importante es configurar una base lo más sólida y completa posible sobre fuentes históricas”.

Estas se encuentran encuadradas en los conceptos de segundo orden, los cuales permiten al discente una comprensión profunda del pasado, a través de ellas, comienzan a articular su construcción del pasado. Los discentes deberán comprender su valor y trascendencia para la construcción de la historia, su importancia a la hora de estructurar la información extraída de los yacimientos de forma coherente y, de esta manera, poder realizar una narración histórica correcta.

Atendiendo al currículo de Castilla y León, establecido por la Orden EDU/362/2015 del 4 de mayo que dice claramente que el alumnado debe ser capaz de identificar, nombrar y clasificar fuentes históricas. También deja claro que deben ser capaces de comprender que la historia no se puede escribir sin fuentes, ya sean restos materiales o textuales. E incluso va más allá, en un segundo estándar de evaluación establece que deben ser capaces de nombrar hasta cuatro clases de fuentes históricas.

Esta actividad que se desarrolló en el Centro Educativo “La Merced y San Francisco Javier” (Jesuitas) de Burgos lleva por título Un yacimiento paleontológico en clase y de una manera sencilla y muy visual pretende conseguir acercar un trocito de yacimiento arqueológico o paleontológica al aula.

Como elemento central de la actividad encontramos un miniespacio de excavación creado por el docente en el que los discentes pueden trabajar como verdaderos paleontólogos o arqueólogos, ya que la actividad puede ser orientada a cualquiera de las dos ciencias por parte del docente, introduciendo diferentes restos arqueológicos o restos fósiles. En esta actividad, nos centramos en restos fósiles de dinosaurios, por su atractivo hacia el alumnado y ayuda a la comprensión sobre las divisiones temporales de la Prehistoria, la estratigrafía y el método trabajo en una excavación.

“Para la creación de la caja de excavación contamos con varios materiales: una caja de madera (también puede ser de plástico, evita la humedad), un saco de arena (en mi caso un saco de arena lavada de 25 kg comprado en Bricomart), unas reproducciones de fósiles de dinosaurios (kits de excavación de Flying Tiger), unas escalas de Arquetra Consultores impresas y plastificadas, cartulina amarilla para crear unos jalones, cuerda blanca y palillos grandes de madera. Por otro lado, para la herramienta necesaria se puso a disposición del alumnado un metro, una brújula, un gps, brochas, martillo de madera, cincel y paleta”, cuenta este comprometido e innovador docente.

Para llevar a cabo el trabajo, los alumnos y alumnas contaban con un cuaderno de trabajo que nos servirá de acompañante, guía y recurso para todo el curso y que comienza precisamente con una serie de explicaciones sobre las fuentes históricas, la estratigrafía y el método de excavación.

En Mi cuaderno de la Historia tienen una serie de actividades de relación, investigación y comprensión sobre diferentes partes del tema, tales como, una investigación sobre los instrumentos necesarios para un arqueólogo o arqueóloga, una actividad de comprensión y deducción sobre las diferentes capas que se van encontrando en un yacimiento y otras de relación de conceptos.

A esta serie de actividades ya entregadas, se le irán uniendo más páginas en cada uno de los siguientes bloques a trabajar. “De esta manera, el cuaderno nos servirá como apuntes, porfolio, evaluación y diario de aprendizaje para el segundo y el tercer trimestre del curso”, asume García Muñiz.

Respecto a otros cursos anteriores y debido a las restricciones y medidas de seguridad por la pandemia del Covid-19 la actividad se realizó de una manera diferentes.  Se llevó a cabo con un único espacio de excavación, desinfectado y plastificado, y los alumnos y alumnas se iban acercando de uno el uno. El resto de la clase podía observar y aportar ideas de manera instantánea ya que todo era proyectado in situ en la pantalla a través de un iPad y un trípode. De tal manera, con seguridad, limpieza y unas pequeñas modificaciones se pudo llevar a cabo el taller sin ningún problema. Una manera de aprender, totalmente inmersiva que deja patente el buen hacer del docente que piensa en todo momento en sus alumnos y en cómo hacer más atractivos los contenidos y competencias que el currículo exige.

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