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Un recorrido por el universo de las emociones

La resiliencia es la capacidad de superar los obstáculos inevitables. Sobre ella reflexionó Elsa Punset en la V edición de 'Eduemoción 2021'. Además, detalló propuestas tales como el entrenamiento del optimismo, la aceptación de las emociones negativas o la importancia de vivir el presente.
Dolores Sánchez JaimeMartes, 6 de abril de 2021
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Para Elsa Punset, sería mejor entender a las emociones como útiles o perjudiciales, en lugar de como positivas o negativas. ADOBE STOCK

Los Colegios “Zola” organizaron la V edición de Eduemoción 2021. Emociones para el cambio, un encuentro online en el que varias expertas compartieron experiencias y conocimientos sobre la relevancia de trabajar la inteligencia emocional en los centros escolares y en las familias.

El pistoletazo de salida lo dio Elsa Punset, referente, en el ámbito de habla hispana, en la aplicación de gestión emocional como herramienta para el cambio positivo, que abordó la importancia de la resiliencia.

“¿Las personas expresan, con suficiente claridad y naturalidad, las pérdidas, las decepciones o las injusticias?”. Esta fue una de las primeras reflexiones que planteó la experta y, aunque no tenía una respuesta concisa al respecto, lo que si afirmó es que vivir es un reto, y no es fácil.

“El regalo de la gente joven es esa mirada esperanzada, lo que no significa que no debamos dotarles de recursos para salir al mundo, y ahí es donde entra la resiliencia, la capacidad de superar esos obstáculos inevitables”.

Elsa Punset "

¿Las personas expresan, con suficiente claridad y naturalidad, las pérdidas, las decepciones o las injusticias?

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Asimismo, el cambio de paradigma en la Educación es imparable. Los alumnos poseen más información que nunca, disponen de más medios para desarrollar la creatividad que ya se les exige y, de igual modo, más flexibilidad para colaborar con personas a nivel global, pero, si se tiene que destacar algo especialmente reseñable, es que tienen más impacto que cualquier generación ha tenido en la historia de la humanidad, pudiendo hacer mucho bien o mucho daño.

“Esta modificación de las habilidades que necesitan nuestros chicos significa que tenemos que pensar en cuales son las nuevas prioridades educativas de los nativos digitales”, añadió Punset.

Por su parte, en una conversación mantenida con Marta Morales, la directora del departamento de Orientación del Colegio “Zola” Las Rozas, expresó a MAGISTERIO que la principal diferencia entre la escuela tradicional y la actual es esa formación más global que no se centra solo en lo puramente académico, sino que también trabaja todas las competencias que necesita un ser humano.

“Es esencial trabajar la inteligencia emocional. Si no hay emoción, no hay aprendizaje, pero es que, además, la gestión emocional es lo que te va a preparar para la vida, es decir, es la clave de todo éxito futuro”.

Marta Morales "

Si no hay emoción, no hay aprendizaje, pero es que, además, la gestión emocional es lo que te va a preparar para la vida, es decir, es la clave de todo éxito futuro

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Tiempos extraordinarios

Para Punset, el mundo mejora y, aunque son tiempos alterados, ella prefiere llamarlos tiempos extraordinarios. “Estos últimos 25 años han sido, realmente, una época privilegiada. En el plano moral, hemos avanzado, ya que nos estamos enfrentando a muchos prejuicios humanos. Esta es una era, a pesar de todas las dificultades, extraordinaria”.

No obstante, la experta argumentó que a las personas les cuesta ser conscientes de ello “por algo que nos tendrían que enseñar en el colegio desde que somos pequeños”. 

La clave del asunto radica en que el cerebro de los seres humanos está programado para sobrevivir y, por este motivo, le otorga mucha importancia a las denominadas emociones negativas, sobre todo, al miedo.

Además, ese sesgo evolutivo biológico empeora con el paso de los años, por lo tanto, Punset explicó que es primordial trabajar sobre ello y, en este sentido, una de las primeras propuestas que planteó es aprender a entrenar el optimismo.

El cerebro de los seres humanos está programado para sobrevivir y, por este motivo, le otorga mucha importancia a las denominadas emociones negativas, sobre todo, al miedo

“Más o menos, la mitad de nuestra capacidad para ser optimistas depende de algo genético. Por otro lado, el optimismo no es una emoción, es una actitud frente a la vida, y donde el pesimista tiende a resignarse y a estancarse, el optimista se pone manos a la obra para intentar solucionar un reto o adaptarse mejor a él. Por ello, en tiempos extraordinarios, necesitamos, más que nunca, una epidemia de optimismo”, declaró Punset.

Las emociones negativas

¿Sabías que las personas tienden a usar más palabras negativas que positivas y a generar más emociones negativas que positivas? Esto es porque, como ya se señaló, el cerebro está programado para sobrevivir.

No obstante, Punset detalló que sería mejor entender y distinguir a las emociones como útiles o perjudiciales, y un primer paso en la gestión de estas emociones sería expresarlas y no reprimirlas. “Hay que ayudar a nuestros hijos a mejorar su vocabulario emocional, es decir, lo primero es alfabetizarnos emocionalmente”.

En este sentido, Morales expresó que es fundamental reconocer las emociones y aceptar a todas ellas. “Cuando un niño llora, no hay que decirle que no llore, sino que tenemos que intentar comprender por qué está llorando y qué es lo que necesita”. 

Marta Morales "

Cuando un niño llora, no hay que decirle que no llore, sino que tenemos que intentar comprender por qué está llorando y qué es lo que necesita

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Por otro lado, Punset argumentó que puede ser muy útil ver a los retos como oportunidades de aprendizaje, que los chicos y las chicas se inspiren en modelos de su generación y, asimismo, apoyarles para que trabajen y fomenten la propia estima, ya que como declaró la poetisa Amanda Gorman: “El amor por uno mismo es revolucionario. No podemos luchar por los demás cuando libramos una batalla contra nosotros mismos”. 

En tercer lugar, la experta hizo hincapié en la importancia de vivir, conscientemente, en el momento presente, a pesar de las adversidades. “El cerebro tiene una corteza muy desarrollada que mira al futuro y al pasado a través de la lente de ese sesgo negativo, pero la vida está hecha de esos pequeños momentos, de esas pequeñas cosas buenas del ahora, y esto es algo que no podemos olvidar”.

Por último, Punset recalcó que hay que despertar al niño soñador que las personas llevan dentro y, para ello, hay que reflexionar sobre nuestras prioridades y valores. “La lucha más difícil de las personas es contra la codicia, contra la indiferencia y contra el cinismo”.

Y finalizó: “Necesitamos ciudadanos que contribuyan activamente para que todos podamos vivir en ese mundo más justo, más verde, más tecnológico y, al final, más humano”.

Momento presente y amor propio

  • En la obra Tus zonas erróneas, W.W.Dyer reflexiona acerca de la importancia de vivir el presente. “Una de las maneras de combatir la inmovilización, por pequeña que sea, es aprendiendo a vivir en el presente. Ponerte en contacto con tu ‘ahora’ constituye el meollo de una vida positiva. Si lo piensas, te darás cuenta de que, en realidad, no existe otro momento que puedas vivir. El ahora es todo lo que hay y el futuro es simplemente otro momento presente para ser vivido cuando llegue”.
  • En este punto coincidía la experta Marta Morales que expresó que la pieza clave en el puzzle de la felicidad es, precisamente, vivir el momento presente de manera consciente.
  • Otro de los temas que W.W.Dyer trata en su obra es el primer amor. Y señala: “Puede que tengas una enfermedad social.  Es muy probable que te hayas infectado con el virus del desprecio a ti mismo y el único remedio conocido para esto es una buena dosis masiva de amor propio o amor a ti mismo. La propia estima no puede ser verificada por los demás. Tú vales porque tu dices que es así”.
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