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Cómo seguir usando la mascarilla sin dejarse la voz en el intento

La mascarilla está detrás de muchos de los problemas y patologías vocales que vienen padeciendo los profesores desde el inicio de la pandemia.
Adrián ArcosMiércoles, 13 de octubre de 2021
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La mascarilla reduce el volumen de nuestra voz y distorsiona el sonido, por lo que nos vemos obligados a hablar más alto. © NLSHOP

Más de 20 alumnos por clase, ruido ambiental, muchas horas hablando y, además, la mascarilla. La docencia, que ya de por sí es una de las profesiones en las que más problemas de garganta y voz se registran, ha tenido además que enfrentarse a las consecuencias del uso de la mascarilla en clase. Desde el inicio de la pandemia, los docentes han tenido que adaptarse al uso obligatorio de las mascarillas dentro de las aulas y durante toda la jornada escolar.

Aunque la mascarilla sirve para protegernos frente a los virus a la hora de comunicarnos con los demás, la realidad es que su uso continuo puede afectar negativamente a nuestra voz. “La mascarilla reduce el volumen de nuestra voz y distorsiona el sonido de las palabras que utilizamos, por lo que nos vemos obligados a hablar más alto. Además, limitan la expresión y la gesticulación, lo que les obliga a forzar la voz para que los escolares reciban el mensaje de manera más directa y sin restricciones”, advierten desde el sindicato FE-USO.

Esta limitación, unida a la necesidad de mantener la distancia social, provoca que los docentes se sientan obligados a aumentar la intensidad y el volumen de la voz. Este incremento forzado provoca que las cuerdas vocales se irriten, y, si no se realizan los cuidados necesarios, puede acabar en afonía o disfonía.

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La afonía es cuando se pierde la voz completamente; mientras que la disfonía se refiere a la alteración del timbre, tono o volumen de la misma

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Desde FE-USO aclaran los dos conceptos: “La afonía es cuando se pierde la voz completamente; mientras que la disfonía se refiere a la alteración del timbre, tono o volumen de la misma”. Aunque comúnmente algunas personas digan que “están afónicas”, si lo pueden decir y les puedes escuchar, realmente estarían “disfónicas”. Algunos ejemplos de disfonía son la ronquera o la incapacidad de hablar o cantar en un tono al que uno está habituado, y pueden ser efectos secundarios de distintas patologías, como los nódulos.

A los problemas puntuales por la pandemia hay que sumar que muchos docentes no conocen técnicas vocales adecuadas que les permitan proyectar su voz durante horas y que la mayoría tampoco ha adquirido hábitos en el cuidado de su voz. El desgaste masivo que se produce por forzar la voz puede acarrear importantes problemas que pueden derivar incluso en cirugía vocal.

Consejos básicos para hablar con mascarilla y cuidar la voz

El sindicato da una serie de consejos básicos para hablar con mascarilla y cuidar la voz:

  1. Entrenar la técnica vocal. Es básico, ya que permite controlar la voz en clase y evitar episodios de disfonías o afonías. Se recomienda no hablar más de cuatro horas seguidas y, antes de empezar la primera clase del día, calentar las cuerdas vocales con ejercicios para este cometido.
  2. Si no se habla, hay que respirar por la nariz, no por la boca, y menos bajando y avanzando la mandíbula.
  3. Mantenerse hidratado. Beber alrededor de dos litros de agua diarios ayuda a mantener las cuerdas vocales lubricadas y a que vibren correctamente. Hay que evitar que el agua esté muy fría y, si se nota sequedad en casa, hay que usar un humidificador.
  4. Tomar infusiones con orégano y erísimo (hierba del cantor), que ayudan a aliviar y relajar la zona laríngea. Se desaconseja el consumo de alimentos ácidos, miel, café, té, alcohol y tabaco, ya que pueden producir deshidratación en los pliegues vocales.
  5. Tener en cuenta las horas de uso de la mascarilla. Si no está en condiciones, ya no protege.
  6. Evitar el carraspeo y la tos constante. Es mucho mejor tomar algún caramelo o beber sorbos de agua.
  7. Potenciar la expresión facial en la zona de ojos y cejas, y ayudarse también de las manos. Es importante no forzar la voz hasta llegar a la fatiga vocal. A veces, una mirada o un silencio dicen tanto o más que un grito.
  8. La sensación de que se nos oye menos con la mascarilla es en principio eso, una sensación. En general, estamos acostumbrados a una voz proyectada, suficiente para que no nos afecte en caso de que fuese cierto que disminuye la percepción del sonido. Incluso con dos mascarillas puestas a la vez, casi no se altera la audibilidad.
  9. Utilizar mascarillas homologadas. Ciertas mascarillas, por su diseño, pueden dificultar la articulación.
  10. La importancia de la ventilación y los amplificadores de voz. La utilización de amplificadores de voz se debería aplicar a todos los espacios donde hay más ruido del habitual.
  11. Mantener a raya el “estrés docente”. Las alteraciones vocales de los docentes tienen, con frecuencia, origen en el estrés por el trabajo.
  12. Mantener periodos de reposo vocal (sobre todo al acabar la jornada de trabajo). Las cuerdas vocales, como cualquier otro músculo, también necesitan descansar.
  13. Relajarse y descansar lo suficiente. Dormir ocho horas diarias también ayuda a evitar el cansancio vocal. El cansancio y el estrés pueden provocar contracciones en la musculatura respiratoria y en las cuerdas vocales; por lo que es recomendable realizar técnicas de relajación, aprender a respirar correctamente y estirar suavemente el cuello y los hombros.
  14. Hacer partícipes a los estudiantes de los peligros de alzar la voz de forma continuada (la disfonía infantil ronda el 50%, según algunos estudios, y muchos niños acaban desarrollando nódulos).
  15. Por último, utilizamos más músculos de la cara para sonreír que para fruncir el ceño, así que, aunque sea con la mascarilla, es bueno sonreír con los ojos a los alumnos.

Cinco cambios en la forma de comunicarnos que ha provocado la Covid-19

IMF Institución Académica ha querido abordar los cinco cambios que ha sufrido la comunicación en este último año desde el inicio de la pandemia por Covid-19:

  1. Los ojos y las cejas son armas comunicativas imprescindibles. La zona de los ojos es la que revela la verdadera emoción, y no la boca, como muchos podrían pensar, puesto que esta puede ocultar la emoción debido a la capacidad de habla.
  2. La voz, protagonista indispensable. Siempre hablamos de comunicación verbal y no verbal, pero la voz y el tono que empleamos es realmente el que nos da pistas del estado de ánimo de la persona.
  3. Siempre a un metro y medio de distancia. Ahora, la falta de distancia no nos permite utilizar el tacto como herramienta de comunicación por lo que debemos hacer un esfuerzo especial en transmitir con nuestra voz ese afecto.
  4. Las mascarillas también transmiten mensajes. Para la gente joven, la mascarilla se ha convertido en un complemento más, por lo que debe ajustarse a lo que ya transmitían con su vestimenta.
  5. Las pantallas como medio de contacto. Las pantallas otorgan una oportunidad de formarnos y relacionarnos y, en este momento, debemos aprender a desenvolvernos con estos nuevos códigos.
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Comentarios
  1. María
    18 de octubre de 2021 13:49

    Eso es falso 100%