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'Mirmidones'

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En los pasillos del Senado ha habido estos días un cambio de guion. La moción en favor de las humanidades que presentó el grupo de Junts per Catalunya en febrero de este año se ha admitido a trámite. Han pasado ocho meses desde que se presentó y diez desde que la ley Celaá se aprobó en diciembre del 2020, con un Congreso dividido y  sin debate entre la comunidad educativa.

Desde entonces, ninguna concesión. Ningún cambio. Oídos sordos a nuestras peticiones. Ya la dábamos por perdida y de repente recibo un mensaje de la senadora de Junts, Assumpció Castellví. Cuando se tenía que votar la ley, nos pusimos en contacto con todos los grupos políticos desde la plataforma Escuela con Clásicos, formada por profesores e instituciones de Latín y Griego de toda España. Cada uno escribía a los grupos de sus comunidades autónomas. Yo, desde la asociación que represento, APLEC, escribí a los de Cataluña. De todos ellos, sólo Assumpció Castellví escuchó nuestras demandas. Quizás porque es licenciada en Filosofía y Ciencias de la Educación, quizás porque somos de pueblos muy cercanos, casi vecinas. Una casualidad, quién sabe, o no. El caso es que se dejó aconsejar por nosotros y redactó la moción. La misma que se volvió a debatir el martes 26 de octubre. Era viernes. Faltaban cuatro días, con un fin de semana por medio.

Corrillos, llamadas, prisas… así es el juego político, me comenta. Enseguida nos ponemos manos a la obra todos los que integramos el colectivo de Escuela con Clásicos. Mensajes en los grupos de whatsapp, correos a todos los senadores, llamadas al Senado desde el taxi. El PSOE se sube al carro y el lunes presenta una propuesta semejante a la que presentó el grupo de Junts. Revisamos por la noche los documentos. La comisión se va a reunir por la mañana. Añadimos en el tercer punto el Griego, que no figuraba entre las materias que tradicionalmente habían constituido el núcleo de las materias humanísticas y un último punto de defensa de las humanidades en general: queremos un compromiso, el compromiso de promover junto con las comunidades autónomas y los centros educativos, medidas y propuestas con el fin de proteger y transmitir el legado clásico dentro del sistema educativo.

A mediodía recibo otro mensaje: se acepta la moción por 27 votos a favor y una abstención. Ha prosperado. Ahora la pelota está en el tejado de las comunidades autónomas, que son las responsables de decidir el 50% del currículum educativo. No sabemos qué va a pasar, pero es una pequeña victoria

A mediodía recibo otro mensaje: se acepta la moción por 27 votos a favor y una abstención. Ha prosperado. Ahora la pelota está en el tejado de las comunidades autónomas, que son las responsables de decidir el 50% del currículum educativo. No sabemos qué va a pasar, pero es una pequeña victoria. Nuestras materias continúan sin ser obligatorias, perdidas en un mar de optativas que confunden a todos, pero están ahí, con todas sus letras, el Latín y el Griego.

Quizás no ha sido un gran paso, quizás más bien ha sido un pequeño paso, como el de las hormigas, valientes y perseverantes. En la guerra de Troya, Aquiles y sus mirmidones fueron los guerreros más temidos. Inmortalizados por Homero en la Ilíada, su fama y reputación ha llegado hasta nosotros. Como estos hombres hormiga, que es lo que significa precisamente la palabra mirmidón en griego, seguimos avanzando en nuestra lucha por mantener las humanidades en el sistema educativo de todos.

Volvemos al campo de batalla. Para el 6 de noviembre, de 12 a 2 del mediodía, Escuela con Clásicos ha convocado una movilización en Madrid delante de la sede del Ministerio de Educación. Allí estaremos en un momento tan crucial para recordar la importancia de una Educación con humanidades, con Latín y Griego. Una Educación que no puede basarse en una preparación superficial, que fomente solo aspectos técnicos y profesionales, sin una base cultural que sustente un aprendizaje sólido. Una Educación que ofrezca las mismas oportunidades para estudiar en igualdad de condiciones aquellas materias que completen su formación y su vocación. No es un tema que atañe únicamente a una parte del profesorado, nos atañe a todos. Al resto de los compañeros, a los padres, a los alumnos.

Lo repetiremos las veces que haga falta. No podemos mirar para otro lado. Estamos acostumbrados a trabajar en cadena, en un terreno árido y pedregoso como la tierra de origen de aquellos valientes guerreros, la pedregosa Tesalia. Nos hemos adaptado a las adversidades y sabemos que para recoger frutos debemos preparar el terreno, somos valientes y perseverantes mirmidones.

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