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Paloma Cantero: “En la vida hay que aprender a tomar decisiones desde pequeñitos”

Paloma Cantero, cofundadora y CEO de YouthProAktiv, la consultoría CWC y WeDoPositiveLiving, cree que “hay que asumir responsabilidades desde la cuna, paso a paso, pero con la convicción de que cada día de nuestra vida estamos forjando lo que somos”.
Adrián ArcosMiércoles, 6 de octubre de 2021
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Paloma Cantero ha sido nominada en la lista Forbes ‘30under30’. © P. C.

Ha sido nominada en la lista Forbes como una de los 30 jóvenes más influyentes menores de 30 años. Paloma Cantero es cofundadora y CEO en YouthProAktiv, la consultoría europea CWC y WeDoPositiveLiving, empresa social especializada en desarrollo personal. Es además autora del libro La ciencia del sentido común y sus reglas de oro elementales para ser feliz, y va a ser una de las participantes en #YouLead, un encuentro que se celebrará el próximo 24 de noviembre y que servirá para que los alumnos de Bachillerato descubran sus capacidades y se den cuenta de que pueden cumplir sus metas si se esfuerzan y trabajan duro.

¿A qué mundo se enfrentan hoy los jóvenes?
—La pregunta no debería ser tanto a qué mundo nos enfrentamos, sino cómo o con qué actitud nos enfrentamos al mundo. La clave del éxito es la actitud con la que nos enfrentamos al día a día, independientemente de si hay Covid o no, guerras o no, crisis económica o no… Pero para ser concretos, los jóvenes de hoy en día, especialmente en los países occidentales, estamos hiperpreparados, y tenemos acceso a un estado de bienestar que, incluso en el peor de los casos, nos recoge y nos acoge. La globalización nos hace tener todo al alcance de la mano (sí, hasta en tiempos de pandemia), y en definitiva el nivel de oportunidades en todos los ámbitos es mucho mayor que el de generaciones pasadas (sí, aunque haya crisis económica). También es cierto que la inmediatez y la abundancia de oportunidades, además de unos cuantos problemas educacionales, han hecho una generación blandita a la que a veces le cuesta trabajar duro. Y, desde luego, sin esfuerzo y perseverancia hasta las mejores oportunidades se quedan en meras quimeras.

¿Cuál es tu visión sobre la preparación y los valores de los jóvenes de hoy?
—Los jóvenes somos el resultado de lo que los adultos nos han enseñado, y lo mismo pasará con nuestros hijos y su generación, que serán el resultado de lo que hoy hagamos con ellos. No hay una generación buena o mala. Hay gente y gente, independientemente de la edad, y la sociedad que tenemos es siempre el resultado de lo que construimos de forma intergeneracional. Por eso valores como el esfuerzo, la perseverancia, la motivación y el espíritu de iniciativa son valores intergeneracionales que no se deberían perder nunca.

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El pensamiento actual de “tengo toda la vida para madurar y hacer cosas de provecho” no nos ha traído nada bueno

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Para todos aquellos que se encuentren perdidos, ¿cómo pueden descubrir sus capacidades?
—En el libro La ciencia del sentido común y sus reglas de oro elementales para ser feliz explicamos cómo buscar la respuesta para las preguntas ¿quién soy yo, de dónde vengo, a dónde voy y para qué estoy aquí? Y para encontrar respuestas y reorientarnos de forma práctica, podemos partir de tres ejercicios muy sencillos:
1) Trabajar en una declaración de misión personal, que nos ayudará a entender qué tipo de persona somos y, más importante, qué tipo de persona queremos ser.
2) Revisar nuestra lista de prioridades (o definirla si no la tenemos) y asegurarnos de que son las correctas. Porque no es suficiente con tener una brújula para llegar al destino deseado, sino que necesitamos una brújula que funcione bien.
3) Identificar y apostar por nuestras fortalezas. Porque en lo que ya somos buenos, podemos llegar a ser excelentes. En lo que no terminamos de dominar, y con mucho esfuerzo y energías invertidas, solo llegaremos a ser normalillos.

¿Crees que existe una grave falta de orientación de los jóvenes?
—Creo que en la vida hay que aprender a tomar decisiones desde pequeñitos y, sobre todo, aprender a “apechugar” con ellas. El pensamiento actual de “tengo toda la vida para madurar y hacer cosas de provecho” no nos ha traído nada bueno. Hay que asumir responsabilidades desde la cuna, pasito a pasito, pero con la convicción de que en cada etapa de nuestra vida nos toca tomar unas decisiones concretas y que cada día de nuestra vida estamos forjando lo que somos. Esto quiere decir que lo que hagamos hoy, aunque tengamos 15 años, tiene que ser “importante”: que estudiar a tope cuando toca estudiar es una cosa seria, que aprender de esto o de aquello, trabajar de forma responsable, querer y ser querido, elegir y llevar a cabo nuestras decisiones, grandes o pequeñas, son cosas importantes. Y que son todas estas cosas que parecen a veces nimias del día a día las que nos hacen “tener la cabeza orientada” y asegurarnos el éxito en la vida.

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Es importantísimo entender las redes sociales y, sobre todo, usarlas como herramienta, teniendo muy claro que el mundo real es el mundo offline

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En un mundo lleno de perfiles y redes sociales, ¿qué pueden aprovechar de este ámbito?
—Se puede aprovechar todo y se puede desaprovechar todo. Las redes sociales son una fuente inagotable de oportunidades y de posibilidades de influencia positiva. De igual forma pueden ser un foco de ansiedades, inseguridades y pérdidas de tiempo y eficacia. Es importantísimo entenderlas y, sobre todo, usarlas como herramienta, teniendo muy claro que el mundo real es el mundo offline. Y que los ejemplos y las inspiraciones hay que buscarlos en realidad en el mundo offline puesto que el online, para bien y para mal, solo enseña una pequeña parte de lo que somos.

¿Cómo pueden trabajar la felicidad desde la adolescencia?
—Primero, con “fortaleza” desde la cuna… para ir forjando una fuerza de voluntad capaz de estudiar cuando toca estudiar, jugar el partido de fútbol aunque llueva a cántaros y decir que no cuando haya que decir que no, siendo capaces de tomar nuestras propias decisiones independientemente de lo que haga o no haga todo el mundo. En segundo lugar, “autonomía” para entender que nuestra vida, nuestro éxito o nuestra felicidad no dependen de lo que me hagan, me digan, me faciliten o no me faciliten. Dependen solo de nosotros, que somos los responsables de nuestra propias decisiones. Y, por último, “servicio” para entender que somos seres relacionales inmersos en diferentes esferas de influencia. Afortunadamente, no somos el centro del universo. Nuestras acciones, nuestras omisiones e incluso nuestros pensamientos, tienen una repercusión, mayor o menor, en aquellos que nos rodean y el mundo en general; y para ser felices, hace falta meter en la ecuación a todos aquellos que nos rodean.

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Si nadie nos da trabajo, tomemos al toro por los cuernos y creemos nuestro propio trabajo, especialmente al principio, cuando no tenemos nada que perder y todo que ganar

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En España tenemos uno de los peores datos de la UE en cuanto a paro juvenil, ¿qué pueden hacer nuestros jóvenes para afrontar y mejorar estos datos?
—Formarse bien y lanzarse un poco más a la piscina. Nadie dice que sea fácil. Pero hay que ponerle un poco de actitud a la vida. Si nadie nos da trabajo, tomemos al toro por los cuernos y creemos nuestro propio trabajo, especialmente al principio, cuando no tenemos nada que perder y todo que ganar.

Para terminar me gustaría que me hablaras de la “resiliencia”, ese término que parece haberse puesto de moda. ¿Tiene realmente tanta importancia?
—Tiene toda la importancia del mundo y está completamente ligada a la fuerza de voluntad de toda la vida, a hacer lo que hay que hacer me apetezca o no me apetezca, porque no existe otra clave para el éxito. Para conseguir cualquier cosa buena en la vida, hay que perseverar o ser resiliente, y tolerar y aprender el fracaso, y empezar las veces que sea necesario, y pedir ayuda, y asumir que hay gente mejor que nosotros y aprender de ellos, y disfrutar cada día luchando por cumplir nuestros sueños sabiendo que nada es nunca un camino de rosas. Y que todo lo bueno cuesta, porque implica una decisión activa de actuar sin conformarnos tan solo con lo que venga, y aprendiendo a tomar decisiones correctas que no siempre tienen que ser fáciles, pero siempre acabarán mereciendo la pena.

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