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La inclusión del alumnado comienza en el recreo

El objetivo de conseguir la plena inclusión de los alumnos durante todas las horas que éstos permanecen en el colegio, más allá de las clases, está cada vez más cerca gracias a la creación de una nueva figura conocida como "el dinamizador de recreos".
Daniel LuqueMiércoles, 2 de noviembre de 2022
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Este nuevo trabajador educativo ha llegado a los colegios andaluces con un propósito firme: que ningún alumno, con independencia de su género, condición o personalidad se sienta excluido durante el recreo. Es en este periodo de tiempo cuando se les da libertad a los pequeños y pueden producirse más situaciones de marginación estudiantil.

La dinamización de recreos, que se lleva a cabo con la ayuda de varios monitores que se encargan de los diversos ciclos, surge a raíz de un proyecto de la consejería de Educación conocido como PROA+, donde se crean diversas «actividades palanca» que buscan la mejora de la convivencia en los centros.

Uno de los colegios andaluces que ha puesto en marcha esta actividad es el Fuente Alegre, ubicado en el distrito malagueño de Puerto de la Torre, que ha observado una mejora de la convivencia entre el alumnado gracias a juegos más cooperativos y menos competitivos, como explica a Efe la jefa de Estudios, Paqui Fernández. «Hay niños que se quedan un poco atrás a la hora de jugar o que no participan en todo el patio del recreo», justifica Fernández, que señala que «antes los niños jugaban al fútbol en toda la pista y las niñas se quedaban a un lado, por ejemplo, saltando a la comba», mientras que ahora todos los alumnos, sean del ciclo que sean, comparten el mismo espacio.

Tres jóvenes andaluces, Pablo Subires, María Cano y Raquel Vidal, compaginan sus oposiciones a maestro y otros trabajos con su papel de dinamizadores

Tres jóvenes andaluces, Pablo Subires, María Cano y Raquel Vidal, compaginan sus oposiciones a maestro y otros trabajos con su papel de dinamizadores. Son el «profe» y las «seños» encargados de poner un poco de orden entre el caos infantil que se vive en un recreo con niños de entre 6 y 12 años. «No podemos permitir que unos niños se sientan arrinconados y no participen», ya sea por timidez o porque no están integrados en el grupo por ser nuevos o por otro idioma, detalla la jefa de estudios, que explica que, hasta ahora, todos los niños muestran interés en participar en las actividades aunque tienen libertad para no hacerlo.

Este año, con motivo de Halloween, los monitores –disfrazados como los alumnos– han ideado una «terrorífica yincana» en la que los alumnos tienen que interpretar un mapa del recinto escolar, llevar a cabo una búsqueda de pistas y formar palabras a través de un abecedario de símbolos como fantasmas o brujas propios de esta fiesta. Este es un ejemplo de actividad tematizada, pero los monitores, que acuden todos los días a la hora del recreo, llevan a cabo normalmente juegos representativos españoles, como el «mate», «pilla pilla» en cadena, «el pañuelo», circuitos en equipo, salto a la comba o «balón prisionero», siempre con el objetivo de fomentar la cooperación e integración de todos.

Uno de los monitores, Pablo Subires, explica a Efe que con la dinamización de recreos se fomentan también los hábitos de vida saludable y la realización de actividad física a través del juego. Considera que con estos juegos cooperativos aprenden a trabajar en equipo y no a tener una competitividad «tóxica». Los menores, que profesan admiración por unos monitores a los que no dejan de acercarse para preguntarles cosas o para enseñarles algo, juegan entre todos y comparten el mismo espacio sin distinción de género, edad o capacidades del alumno.

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Comentarios
  1. Mery Ticerán
    3 de noviembre de 2022 14:52

    Corto y preciso el artículo sobre la importancia del recreo para la iclusión verdadera, debemos estar atentas.