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Las competencias digitales: asignatura pendiente (aún) en el sistema educativo actual

"El mundo analógico toma forma en el mundo digital. Es una nueva versión, un reflejo e iteración con sus virtudes, sus defectos y sus peligros, todos ellos amplificados en muchos casos", señala la autora de este artículo.
Eva PerandonesViernes, 18 de noviembre de 2022
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«Cuando nací no existía toda la tecnología de ahora. He ido creciendo a la vez que ésta se ha ido desarrollando. No soy un@ nativ@ digital, pero sí me he ido adaptando a su evolución a lo largo de los tiempos”.  Podríamos pensar que estas palabras son de un profesor de cualquier nivel del sistema educativo español. Sin embargo, son de una alumna que ronda la mayoría de edad en su recién estrenada etapa universitaria y se encuentra enmarcada en un estudio sobre el aprendizaje del dibujo artístico en las diferentes modalidades de enseñanza. Es un ejemplo de otros muchos alumnos que, aunque embarcados en unos estudios universitarios artísticos que han sido diseñados para la industria digital actual, perciben así su primer contacto consciente con la tecnología después de su infancia. Sorprende también que el 50% de los alumnos del estudio afirma considerarse un nativo digital, frente a la otra mitad que dice no serlo, y es que es muy habitual que los alumnos que ingresan en carreras como Diseño Digital o Animación hayan tenido algún contacto con el dibujo o la creación artística, pero no es tan habitual que ese contacto previo sea con el dibujo digital.

50%
de los alumnos

de unos estudios universitarios artísticos diseñados para la industria digital se siente nativos digitales

Sin querer entrar en un debate sobre la pertinencia del término “nativo digital”, ni en matices concretos entre las definiciones de las diferentes generaciones (millenials, Z, etc.) podemos pensar que esta generación de jóvenes universitarios no lleva las competencias digitales en su sangre a pesar de vivir inmersos en su consumo. Lo que sí es innato para ellos, probablemente, es la capacidad de adaptarse a su evolución, a fluir con ellas y a desenvolverse en su medio, mientras que las generaciones anteriores podemos sentir mayor dificultad de adaptación en este frenético y constante cambio, como si partiéramos en desventaja en la carrera de la evolución tecnológica.

Hoy en día, los más pequeños normalmente no escuchan música, la ven. Los jóvenes no pueden vivir sin las plataformas sociales, las consumen y viven ligados a ellas. El mundo analógico toma forma en el mundo digital. Es una nueva versión, un reflejo e iteración con sus virtudes, sus defectos y sus peligros, todos ellos amplificados en muchos casos.

Llegados a este punto, tenemos que remarcar que existe una sutil diferencia entre consumir contenidos digitales o utilizar las redes sociales, y comprender e intuir los mecanismos, las estructuras, el lenguaje y la gramática de lo digital.

¿Digitales o digitalizados?

En el ámbito de la economía y sociedad digital, España figura en el undécimo puesto en el Índice de Economía y Sociedad Digital (DESI), que compara anualmente la evolución digital de los 27 Estados que conforman la Unión Europea. Sin embargo, sólo el 4% de los graduados lo hace en el ámbito TIC.

El Plan Nacional de Competencias Digitales, dentro de la Agenda Digital 2025, fija como uno de sus objetivos “garantizar la adquisición de competencias digitales adecuadas para la educación, tanto por parte de los docentes, como del alumnado de todos los niveles del sistema educativo”.  Y es en el adjetivo adecuadas donde se abre la puerta para abordar el principal problema actual. Pongamos un ejemplo a la orden del día: los niños que empiezan Primaria reciben con entusiasmo tareas de Matemáticas en forma de minijuegos alojadas en plataformas web para profesores. Pero, ¿es eso desarrollar la competencia digital? En parte sí y en parte no. Utilizar o consumir un contenido es una cosa. Enseñar a niños de 6 años a utilizar contenidos gratuitos plagados de publicidad, con acceso a Internet y sin la supervisión de los padres en muchos casos, es otra bien distinta. Esto último, a la larga, y si es la única dinámica, corre el peligro de generar dependencia y analfabetismo digital. Por otra parte, un buen uso desde pequeños les hará conscientes de que el mundo digital tiene su propio lenguaje, y les permitirá desarrollar el pensamiento crítico porque tienen un conocimiento profundo de su funcionamiento desde la alfabetización digital.

Un buen uso desde pequeños les hará conscientes de que el mundo digital tiene su propio lenguaje, y les permitirá desarrollar el pensamiento crítico porque tienen un conocimiento profundo de su funcionamiento desde la alfabetización digital

Para llegar a esta meta, nuestros estudiantes no pueden quedarse en la mera utilización de un software, aplicación o herramienta. Necesitan comprender las dinámicas, peligros y virtudes del mundo digital, cómo protegerse desconfiando o confiando en la información, aprendiendo a relacionarse de forma segura con las personas que lo habitan. Necesitan entender cómo se programan las aplicaciones, cómo se diseñan las interfaces para dirigir la atención del usuario, o cómo se construyen las imágenes para simular realidades. La programación ya se empieza a introducir en los planes de estudio como un lenguaje digital, pero la construcción de las imágenes, la narrativa y el desarrollo del lenguaje visual basado en las tecnologías digitales es igual de importante, ya que ambas disciplinas son complementarias en el mundo digital.

Para ello, es necesario trabajar desde las primeras etapas de la formación en una educación digital global: utilización de herramientas, funcionamiento de aplicaciones, construcción de interacciones, peligros, medidas de seguridad y prevención, consecuencias de determinadas acciones maliciosas, lenguajes, relaciones entre pares o extraños, etc. En resumen, trasladar, reflejar o integrar la educación tradicional, en su más amplia expresión, con la educación digital ya que, como hemos comentado, el mundo digital es un reflejo o una versión del mundo real”.

Eva Perandones es investigadora y profesora en el Grado en Diseño Digital del Centro Universitario U-tad

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