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Dando calabazas a la muerte entre brujas y fantasmas

I. Lafuerza
Experta en neuroeducación, neuroemociones y fluir
6 de noviembre de 2023
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Divirtiéndose entre tumbas y esqueletos

Con Halloween, durante unos días, las calabazas, aunque no se conviertan en carrozas como en el cuento de Cenicienta, se convierten en algo mágico. Todo lo que está a su alrededor, como arañas y fantasmas, dejan de dar tanto miedo a los más pequeños. Y los niños hasta se disfrazan de esqueletos e incluso la muerte da menos miedo. Algunos hasta se alían con ella, como Chloé quien, con 4 años, se hace amiga de los zombies pues “¡me dan caramelos como en reyes!”, exclama emocionada. Nico Fernández de 8 años, se disfraza de esqueleto y a su hermana pequeña no le da miedo. Felipe Sevilla, de 9 años, fue al túnel del terror y se lo pasó “¡bomba!”, exclama sonriendo. María y Carlos, de 14 años, se planteaban ir al cementerio aunque se hizo tarde y con la oscuridad, ¡cambiaron de plan! Y es que, durante esta celebración, los niños conviven con la muerte y, a pesar de algún susto, hasta se divierten con ella.

Explicar la muerte para que deje de ser un tabú

Pero pasan los días, Halloween termina y la muerte parece que desaparece. Por miedo a que los más jóvenes sufran o por no saber cómo abordar el tema, evitamos el tema. Perpetuando que sea un tema tabú. Sin embargo, los niños tienen inquietudes al respecto. Camila y Laura, de 11 años, alguna vez lo hablan con amigos pero no lo comentan con ningún adulto. Ni en el colegio ni en familia. Su compañero de clae Javier dice que su madre le habló del tema cuando su abuela falleció pero jamás antes lo habían tratado. Pero no conviene esperar a que algo suceda para abordar el tema. Los niños tienen inquietudes al respecto y, con naturalidad, debemos escucharlas e intentar darles respuesta o ayudarles a que las busquen. Así, cuando algo suceda, estarán mejor preparados para afrontar la situación. En el día a día se dan infinitas oportunidades para explicar la muerte. Podemos decirles que las personas, como los animales, también fallecen. Tanto en familia como en el colegio, estas situaciones deben aprovecharse para normalizar el tema y destapar el tabú. Si sus referentes más cercanos y redes de apoyo, no le dan respuesta a sus inquietudes, lo comentan entre ellos y, a veces, las respuestas que obtienen de sus compañeros pueden generar mayor confusión. Al ignorar el tema para protegerles, les sobreprotegemos y les hacemos un flaco favor.

¿Cómo hablar de la muerte con los más pequeños a partir de Halloween? De la teoría a la práctica

Aprovechemos la oportunidad que ofrece Halloween para introducir el concepto de muerte entre los más pequeños y tratar el tema con los mayores. Pregúntale si ha pasado miedo al ver esqueletos, tumbas o zombies. Luego, con tranquilidad y un vocabulario adaptado al niño, puedes abordar el tema e intentar resolver todas sus inquietudes. Evita utilizar eufemismos como “las personas se van o se duermen para siempre”. Deben entender bien el concepto de muerte y que el cuerpo no se duerme, sino que deja de funcionar. Suavizar la realidad puede provocar temores como el no querer dormir por miedo a no despertar. Al final, coméntale que puede contar contigo si le surgen dudas o preocupaciones. Al tener una conversación así con los más jóvenes, no sólo le estarás aclarando sus posibles dudas sino que también estarás creando un vínculo con ellos. A la vez que deja de ser un tema tabú.

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