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La educación en Madrid. Dime de qué presumes…

"El Plan por una Educación Libre, Plural y de Calidad empieza sin libertad, sin pluralidad y sin calidad", señala el autor del artículo.
Xavier GisbertJueves, 22 de febrero de 2024
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El consejero de Educación, Ciencia y Universidades, Emilio Viciana, durante su intervención en el desayuno informativo de Nueva Economía Fórum.

El mundo al revés. Maestros, profesores y catedráticos de instituto, profesores y catedráticos de universidad, todos ellos especialistas en lenguas extranjeras, expertos en enseñanza bilingüe, filólogos e investigadores alertan sobre el error que supone desmantelar el programa bilingüe de la Comunidad de Madrid. Al otro lado, responsables políticos, sin formación ni conocimientos en ese campo, sin datos ni evidencias en las que apoyarse, manteniendo justo lo contrario y empeñados en seguir adelante con una medida que sin duda perjudicará especialmente a los alumnos más desfavorecidos.

Al parecer, los únicos argumentos esgrimidos son que alguien incluyó esa propuesta en su programa electoral y que hay que cambiar todo lo que lleva tiempo funcionando. Dos argumentos indiscutibles, si no fuera porque los partidos políticos difícilmente cumplen lo que dicen sus programas y porque no conviene tocar lo que funciona. Y se equivocan. Obligar a impartir en español Sociales en Primaria e Historia y Geografía en Secundaria no va a mantener el nivel de inglés y no va a reforzar los conocimientos en español.

A lo largo de los últimos diez años, los responsables en materia de educación de la Comunidad de Madrid han ido descuidando y deteriorando el programa bilingüe de manera caprichosa, es decir, sin más justificación que la voluntad de quien ostenta el poder, sin analizar ni valorar las consecuencias de sus decisiones. Para culminar ese proceso, la Consejería de Educación abre ahora otra vía de agua en el buque de la enseñanza bilingüe y, si no la tapona urgentemente, corre el riesgo de hundirlo. Del mismo modo que se espera un piloto a los mandos de un avión o un capitán a los de un barco, la educación merece contar con expertos cuyos perfiles se ajusten a los puestos que ocupan. Sin embargo, en ese ámbito, la experiencia demuestra que eso raramente ocurre y Madrid no es una excepción.

Esa situación, por desgracia demasiado frecuente, tiene poca relevancia cuando los responsables se limitan a darle a la manivela para seguir en sus puestos; la educación no avanza ni mejora, pero el deterioro es poco perceptible. Sin embargo, reviste especial gravedad si toman decisiones y emprenden actuaciones que pueden generar impactos en el sistema, especialmente cuando esos impactos son previsiblemente negativos.

La Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid puso en marcha su programa de enseñanza bilingüe hace veinte años y, a pesar de la deficiente gestión del mismo durante los últimos diez años, siempre ha presumido de los excelentes resultados de su programa estrella

La Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid puso en marcha su programa de enseñanza bilingüe hace veinte años y, a pesar de la deficiente gestión del mismo durante los últimos diez años, siempre ha presumido de los excelentes resultados de su programa estrella.

La metodología que se utiliza en los centros bilingües está avalada por el Consejo de Europa. Los estudios realizados, tanto sobre el programa de Madrid como sobre la enseñanza bilingüe, demuestran claramente que estudiar materias en una lengua extranjera no produce ningún perjuicio a los alumnos, no afecta negativamente a sus resultados y contribuye a dotarles de elevados niveles de competencia lingüística.

Si finalmente la Comunidad de Madrid aprueba que, a partir del curso que viene, la Geografía y la Historia se impartan en español en todos los centros bilingües, eso no solamente va a afectar a la calidad del programa bilingüe, sino que va a tener consecuencias en los ámbitos educativo, lingüístico, organizativo, profesional, administrativo, económico, social y político.

La medida va a perjudicar a los alumnos más desfavorecidos. La enseñanza bilingüe ha servido para ofrecer a todos los alumnos, independientemente de su origen socioeconómico, una enseñanza de calidad antes reservada a determinadas clases sociales. A partir del año que viene, al disminuir el tiempo de exposición y de utilización significativa de la lengua extranjera, se volverá a agrandar la brecha entre aquellos estudiantes que tengan recursos para compensar esa pérdida mediante clases y actividades extraescolares y los que no puedan acceder a ellas.

La medida va a debilitar el programa bilingüe. Al eliminar asignaturas troncales, se va a dificultar el que los centros puedan asegurar el porcentaje mínimo necesario. El objetivo será cubrir ese mínimo y se renunciará a alcanzar porcentajes máximos de exposición lingüística.

La medida va a producir inseguridad. Si, mediante una medida arbitraria, se impone la Historia y la Geografía en español para que los alumnos no aprendan los nombres de los reyes y de los ríos en inglés, ¿qué garantías hay de que en un futuro no se decida lo mismo con, por ejemplo, las ciencias donde los alumnos aprenden los huesos del cuerpo humano o las partes de una flor en inglés?

La medida va a generar agravio comparativo. Al parecer el problema es estudiar Historia y Geografía en una lengua extranjera, pero se va a dar una situación inaceptable.

  • La Historia y la Geografía no se podrán estudiar en inglés en los centros bilingües, pero sí en los centros del proyecto MEC-British Council.
  • La Historia y la Geografía no se podrán estudiar en inglés en los centros bilingües, pero se podrán seguir estudiando en alemán y en francés en las secciones lingüísticas.
  • La Historia y la Geografía no se podrán estudiar en inglés en los centros bilingües, pero sí en francés en el programa de bachillerato Bachibac.

La medida va a generar desconfianza. ¿Se va a asegurar la continuidad del programa en las mismas condiciones a aquellos alumnos que lo han iniciado, o se les va a impedir seguir? ¿Se va a coartar la libertad de las familias e impedir que aquellas que deseen ese modelo educativo lo puedan elegir?

La medida va a perjudicar a los docentes que se han formado y habilitado para impartir sus materias en una lengua meta y que ahora, sin saber por qué, van a tener que dejar de hacerlo y de cobrar por ello.

La medida va a generar contradicciones. Al parecer se pretende defender la lengua materna, su dominio y su consolidación y, sin embargo, en la mejor etapa de desarrollo de la lengua, en la Educación Infantil, hasta los 6 años, se introduce cada vez más horas de inglés, en detrimento de la lengua materna, a cargo de docentes con muy bajos niveles de competencia lingüística.

Todas las consecuencias de la propuesta deberían ser seriamente analizadas y valoradas en cada uno de los ámbitos ya que pueden producir graves desajustes en el sistema.

En cualquier caso, la realidad es que los alumnos escolarizados en programas bilingües en inglés obtienen mejores resultados, incluso en Historia, que los alumnos escolarizados en centros no bilingües que estudian todo en español. Los responsables de la Consejería aseguran que su medida reforzará conocimientos en español. Lo que no explican es a qué conocimientos se refieren. Si los alumnos que estudian asignaturas en inglés tienen buenos conocimientos en español, ¿mejorarán entonces los conocimientos de los que estudian en español solo por el hecho de que los que estudian en inglés dejen de hacerlo?

El panorama resultante es ciertamente kafkiano: una Administración de derechas que ha hecho suyo el discurso crítico de un sector de izquierda, una Administración educativa que va a desmontar su único programa estrella, sin justificación, sin argumentos, enfrentada a la academia, a expertos y a profesores y con los sindicatos, que inicialmente apoyaban la medida pero que empiezan a ser conscientes de las consecuencias, pidiendo prudencia.

Al margen y además de lo expuesto, la vía de agua mencionada se amplía a otros ámbitos de la educación cuando, además del caudal que entra por ella, se bombea más agua por las escotillas.

El sistema educativo actual, debido a las leyes que lo rigen, es muy mediocre, pero, a pesar de sus muchas deficiencias, parece que hay consenso sobre los excesivos contenidos de los currículos y la necesidad de optimizarlos y aligerarlos. Sin embargo, la Consejería de Educación, en lugar de avanzar en la línea que se considera necesaria y que esperan todos los docentes, modifica unos decretos que aprobó en verano de 2022 para sobrecargar aún más el currículo de Historia, ampliándolo con una serie de temas adicionales. ¿No hubiera sido más sensato haberlo hecho hace un año y medio? Los profesores tienen ya dificultades para completar cada curso el contenido de los currículos y sin duda esta medida va a profundizar en un insuficiente desarrollo de los contenidos. ¿Van a aprender más Historia con un programa más extenso? ¿Y ayudará eso a reforzar su conocimiento del español?

La educación necesita estabilidad, seriedad, dedicación y tranquilidad, pero da la impresión de que la Consejería de Educación de Madrid, innecesariamente, parece estar dispuesta a generar problemas, conflictos y perjuicios.

Las medidas anunciadas se enmarcan en un Plan por una Educación Libre, Plural y de Calidad, pero ese plan limita la libertad de alumnos, padres y centros para elegir un determinado modelo de enseñanza, disminuye la pluralidad y reduce la calidad de un programa que solo genera beneficios a quienes lo cursan.

Xavier Gisbert da Cruz, presidente de la Asociación Enseñanza Bilingüe. Fue director general de Mejora de la Calidad de la Enseñanza en la Comunidad de Madrid.

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Comentarios

  1. Maestra
    22 de febrero de 2024 13:14

    Es mentira que el profesorado mayoritariamente no apoya esa medida de desmantelamiento.Fue un error que estudiasen ciencias en inglés nuestros hijos.Lo veo diariamente como madre y como profesora.Pierden profundidad en lso conocimientos y el libro de ciencias tiene un nivel de inglés muy superior al de la asignatura de inglés siendo el mismo curso Así que es totalmente incoherente…Que den inglés en música,religión,…pero no en las troncales.