¿Saben Historia los alumnos de centros bilingües?
Si esa aseveración estuviera apoyada en datos y en evidencias, tendría como objetivo mejorar la formación de nuestros jóvenes y hubiera sido bien aceptada. Sin embargo, desde que lo anunciara el consejero en un desayuno público, la Consejería de Educación de Madrid sigue guardando silencio y no ha facilitado ningún dato ni ha dado respuesta a ninguna de las interrogantes que tal declaración exige. Mientras llega esa necesaria explicación, parece adecuado ofrecer algo de información por si pudiera ser de utilidad.
Como es lógico, cualquier propuesta tiene siempre defensores y detractores aunque en este tema, el problema es que la propuesta del consejero no tiene argumentos sólidos que apoyen su postura, más allá de impresiones y opiniones.
Esa afirmación, que justifica la decisión de impartir la Historia y la Geografía en español en todos los centros de la Comunidad de Madrid a partir del próximo curso, tiene como objetivo desmontar el programa bilingüe, lo que supondría volver al sistema anterior, es decir a enseñar idiomas como lengua extranjera, método que nunca ha producido buenos resultados y que situaba a España a la cola de los países de la Unión Europea en materia de conocimiento de idiomas.
Los que apoyan y reclaman esa medida sin duda ignoran que todo lo que proponen ya se probó y que todas esas medidas que ellos consideran innovadoras –metodologías, horario, ratios, etc.– son antiguas y fracasaron. Sin embargo, la enseñanza bilingüe, que consiste en impartir una parte del horario lectivo en una lengua meta, garantiza la adquisición de elevados niveles de competencia lingüística en la lengua extranjera utilizada.
En cualquier caso, intentemos, con los datos de que disponemos, analizar la declaración del consejero que afirma que estudiar Historia en inglés produce un detrimento tanto en la Historia como en el Inglés.
De entrada, es evidente que una de las dos afirmaciones no es cierta. Estudiar Historia en inglés no produce ningún detrimento ni descenso en el nivel de inglés sino todo lo contrario: al incrementar el número de horas de exposición a la lengua, los alumnos tienen mayor posibilidad de utilizar la lengua que aprenden y, por lo tanto, de perfeccionarla. La mejora en el nivel lingüístico de los alumnos en centros bilingües es indiscutible tal y como reflejan todos los estudios, datos, análisis e informes que se han realizado sobre el tema, incluidos por supuesto los de la propia Consejería de Educación.
Descartado el detrimento en inglés, veamos qué daño le puede causar la enseñanza bilingüe a la Historia. Los currículos de Historia, como los de cualquier área o materia, son los mismos para los alumnos de centros bilingües y de centros no bilingües. Por lo tanto, para afirmar que estudiar Historia en inglés reduce el nivel de conocimientos de Historia, lo primero que hay que hacer es saber cuál es o cual debe de ser ese nivel de conocimientos de Historia, aunque podemos suponer que ese nivel será el que alcanzan los alumnos de centros no bilingües, que estudian Historia en español, pero ¿se conoce? ¿Se sabe cuál es ese nivel?
En cualquier caso, parece injusto decir que los alumnos que estudian Historia en inglés saben menos historia, sin decir cuánto menos saben, ya que, en cualquier caso, no sería lo mismo saber un poco menos que mucho menos.
Son muchas las preguntas que surgen y entre ellas ¿cómo sabe el consejero de Madrid que los alumnos de centros bilingües saben menos historia? ¿Los alumnos de centros bilingües saben menos historia que quién? ¿Saben menos historia que ellos mismos si la hubieran estudiado en español? ¿Saben menos historia que los alumnos del mismo centro que la estudian en español? ¿Saben menos historia que los alumnos de centros no bilingües? ¿Tienen menos conocimientos en Primaria, en Secundaria?
La respuesta a toda esta situación es bien fácil de comprobar y sorprende que no lo hayan hecho antes de anunciar tal medida. Tan solo hay que realizar un examen de historia a todos los alumnos de la Comunidad de Madrid en los cursos y en las etapas que se desee, por ejemplo en sexto de primaria y en cuarto de la ESO, con el fin de saber qué conocimientos de historia tienen los alumnos de centros bilingües que la estudian en inglés y cuáles los alumnos de centros no bilingües que la estudian en español.
A falta de realizar la evaluación propuesta, sirvan como datos estos extractos del informe publicado por la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid en 2018: EVALUACIÓN DEL PROGRAMA BILINGÜE DE LA COMUNIDAD DE MADRID que dice textualmente:
“En Competencia Social y Cívica el resultado es similar en los centros bilingües respecto a los no bilingües, a pesar de impartirse en inglés y examinarse en español. Esto muestra que impartir asignaturas en inglés no reduce los resultados en esas asignaturas tras 10 años de enseñanza bilingüe en educación obligatoria”.
“En las asignaturas sociales, los institutos bilingües tienen unos resultados similares a la media PAU, superiores en Historia de España e inferiores en Filosofía”.

Nótese que las puntuaciones de los alumnos de sección bilingüe están por encima de la media en ambas materias y además obtienen mejor resultado que los de programa, que las estudian en español.
Las conclusiones generales del informe disipan cualquier duda:
- El Programa de Enseñanza Bilingüe de la Comunidad de Madrid mejora de forma destacada el nivel de inglés de los alumnos
- Impartir asignaturas científicas y sociales en Inglés no reduce el nivel de conocimientos y competencias adquiridos en estas materias por los alumnos
- La implantación del Programa de Enseñanza Bilingüe ha impulsado la calidad del sistema educativo en la Comunidad de Madrid
Todas las evidencias disponibles demuestran que estudiar historia o cualquier otra materia en una lengua meta no produce ningún perjuicio a los alumnos. Si “estudiar historia en inglés produjera un detrimento, un descenso, tanto en historia como en inglés”, es evidente que hace ya muchos años que habría que haber tomado medidas. Hacer esa afirmación tras veinte años de desarrollo de un programa es dar a entender que se ha estado perjudicando a cientos de miles de alumnos y de familias por lo que el tema es de la máxima gravedad. En consecuencia, el consejero de Educación tiene la obligación de demostrar con datos, estudios y evidencias que lo que dice es cierto –en cuyo caso cualquier medida que implemente tendrá todo el apoyo– o de pedir disculpas y rectificar.
Sería imperdonable que se tomara una decisión de este calado sin la justificación, las evidencias y las garantías necesarias. Nuestros jóvenes necesitan dominar idiomas para asegurarse un mejor futuro profesional y nuestra obligación es ayudarles a conseguirlo.
Xavier Gisbert y Mª José Martínez de Lis son miembros de Asociación Enseñanza Bilingüe.
