Arantxa Carrasco (UNIE): "Un buen docente es la persona que quiere aprender también de sus estudiantes"
Arantxa Carrasco, en la sede de Arapiles de UNIE Universidad, perteneciente a Planeta Formación y Universidades. © JORGE ZORRILLA
Arantxa Carrasco es la nueva directora del Máster del Profesorado de UNIE, tarea que afronta con ilusión, ganas de aprender y espíritu crítico. Hablamos con ella para conocer su visión acerca de la formación inicial de los futuros docentes, una de las cuestiones candentes en esta Legislatura, y de la educación en general.
¿Cuáles son sus retos al frente de este Máster Universitario en Formación del Profesorado en UNIE?
–Mi objetivo es poder darle aún más empuje del que ya tiene dentro de la universidad, aportando actualización, metodologías innovadoras que se están dando hoy en día en el aula e inyectando el gusto por la educación, algo que para mí es un ADN propio de los docentes, el que te guste lo que haces, que lo vivas, que te entusiasmes por lo que estás haciendo… es algo fundamental en mi día a día como docente que he sido y que soy.
Cada día te enfrentas a multitud de retos. El principal es el volumen de estudiantes que tenemos: las casuísticas son muy complejas, muy diferentes, hay estudiantes con necesidades muy diversas… Como universidad, tenemos que responder a esas necesidades que nuestros futuros docentes se van a encontrar en el aula, pero que también encontramos nosotros en nuestro máster. Y ser capaces, con volúmenes de un máster tan grande como este, de poder adaptar la docencia del máster a esas necesidades es una cuestión importante y un reto que requiere mucho tiempo y mucha dedicación.
¿De qué volúmenes hablamos?
–En el curso académico, con dos ediciones del máster, una que empieza en octubre y otra que empieza en abril, estamos manejando entre 1.000 y 1.200 estudiantes.
En el curso académico estamos manejando entre 1.000 y 1.200 estudiantes
"Con perfiles muy diversos y motivaciones también muy diversas para ser docentes.
–Hay perfiles muy distintos entre los estudiantes: el estudiante más joven que viene desde un hilo natural de su carrera universitaria, personas que quieren cambiar su estilo de vida, a las que la docencia siempre les ha llamado la atención, pero no se han atrevido a dar el salto… Nos encontramos gente muy diferente. Además, eso enriquece las clases y el aprendizaje, porque encontrarte con gente que viene de perspectivas muy distintas a la tuya hace que que abras tu mente y que descubras otras maneras de entender la educación, que al final es un poco el objetivo, que tengan un pensamiento crítico sobre la educación y que definan qué es lo que tienen que hacer como docentes y qué es lo que no quieren hacer como docentes.
¿Les preocupa cuando se plantea que se puedan dar clases sin tener el máster?
–Sí, devalúa la profesión del docente, que a nivel laboral no esta bien posicionada, como una profesión realmente fundamental en nuestra sociedad, porque sin los docentes es difícil que podamos avanzar como sociedad. Solemos compararlo con el mundo médico, el mundo de la salud. «Sin médicos no viviríamos». Sí, pero es que sin docentes tampoco podríamos vivir.
Es preocupante que esa falta de personal haga que entren a dar clases personas que no tienen la preparación adecuada, y esto nos lleva a entender que la preparación del máster es fundamental. No es solamente un papel, un requisito que hay que cumplir, es entender cómo funciona la educación de cada individuo en una etapa tremendamente sensible como es la adolescencia. Porque es difícil dar clase en Adultos, es difícil dar clase a niños, en Infantil, en Primaria, pero dar clases en Secundaria y en Formación Profesional es realmente complicado por la situación interna que están pasando de desarrollo esas personas. Se trata de que nuestros docentes estén bien preparados y no solamente sepan de una materia, que es fundamental que conozcan su materia, sino también de cómo funciona el desarrollo educativo de un ser humano. Sin ello no tienen las herramientas para abordar una clase de manera eficiente.
No es solamente un papel, un requisito que hay que cumplir, se trata de que nuestros docentes estén bien preparados y no solamente sepan de una materia sino también de cómo funciona el desarrollo educativo de un ser humano
"Dentro de la revisión de la formación inicial de los docentes se plantea un máster más largo o una prueba general para acceder al máster. No sé si ve bien estos cambios.
–Hay que analizar cuáles son los cambios que se quieren introducir y cómo se llevarían a la práctica, pero creo que darle un mayor peso y, por tanto, un mayor tiempo a este máster haría que tanto las personas que lo realizan como la sociedad en general comprenda la importancia que tiene el saber educar a nuestros adolescentes, a nuestros jóvenes, en los institutos y en la Formación Profesional.
Es esencial analizar bien cuáles son esas medidas que se quieren tomar, y comprobar que realmente van en pro de dar un mayor peso a la didáctica, a la relación educativa, al pensamiento crítico dentro de la educación, claves a día de hoy en nuestra sociedad. Ayudar a nuestros docentes a que adquieran esa capacidad crítica y reflexiva, y que eso haga que la puedan llevar a cabo en sus clases, es importante, y obviamente se necesita más tiempo para ello, para generar un mayor poso en el propio docente y que realmente no sea solamente un trámite que hay que pasar.
¿También deberían tener un mayor peso las prácticas en el aula?
–Es fundamental. Este máster combina virtualidad y flexibilidad con esa parte práctica que no es antagónica a la virtualidad. Lo hemos vivido hace unos años, somos capaces de formar a nuestros estudiantes desde la virtualidad, pues vamos a seguir haciéndolo, vamos a seguir aprendiendo de aquello que tuvimos que aprender a la fuerza. Conseguir que hagamos prácticas, simulaciones, laboratorios pedagógicos en los que los estudiantes se pongan a prueba dentro de esa virtualidad, dentro de esas clases online, de esas clases que dan de forma virtual, y eso, poder relacionarlo con la práctica. Este es el objetivo. Ellos pasan muchas horas en un centro haciendo prácticas. Es fundamental la conexión entre lo que se da en las clases y lo que se hace en las prácticas, que haya una armonía entre esas actividades que se puedan relacionar entre sí.
Es fundamental la conexión entre lo que se da en las clases y lo que se hace en las prácticas
"Se dice que se está formando a demasiados docentes en relación con las personas que finalmente ejercerán. No sé si sería interesante, y factible, una prueba de acceso.
–Generalmente no es sencillo hacer una prueba que evalúe nadie. Es tremendamente complicado poder determinar a través de una prueba objetiva si alguien está capacitado para algo, per se una prueba evaluativa es complicada y compleja. En este caso y en este ámbito más aún, porque es difícil saber no solo esas capacidades técnicas, visibles, sino las capacidades blandas, esas capacidades transversales del docente. Eso es difícil de evaluar en una prueba objetiva, pero es necesario que vayamos adquiriendo esa cultura del ponerte a prueba, el hacer pruebas a nuestros docentes. Y, vuelvo a la misma comparativa, igual que un médico hace un MIR, que es una prueba que le habilita, le acredita y justifica que está capacitado en una especialidad concreta, deberíamos plantear algo similar en nuestros nuevos profesores y que podamos realmente habilitarlos, desde unas pruebas universales, nacionales, que puedan dar cabida a todas las comunidades autónomas. Sí que creo que es fundamental esa evaluación para tener un cuerpo docente realmente preparado.
Quizá con esa evaluación, con ese filtro, se podría reducir el índice de deserción docente, o la elevada frustración que se produce después.
–Para mí otro de los puntos clave en este máster y en esta formación de los docentes es prepararles para el autocuidado personal, porque estamos trabajando con un sector con unos altos índices de deserción, un alto índice de burnout, de estrés en el trabajo, por el simple hecho de que su contacto y su medio de trabajo son las personas, y eso ya es difícil de por sí. Hablábamos de esas habilidades blandas, también ahí entra esa capacidad de autogestión emocional, de control emocional, de gestión de conflictos. Son otro tipo de herramientas que tienen que tener los docentes y que nos podrían ayudar a que esa deserción y ese síndrome de burnout tan presente en nuestras aulas pueda estar más controlado, a que nuestros docentes estén mejor cuidados. Cuidados por todos, por la sociedad en general, pero, en este caso, desde una formación inicial es esencial que se les aporte esta mirada hacia ellos mismos y hacia su autocuidado.
El tema de los cuidados le toca especialmente, desde su tesis.
–Efectivamente, mi tesis analiza la formación que tienen los cuidadores de personas mayores de FP y de certificados de profesionalidad en torno a sus necesidades, a las necesidades que ellos presentan en su entorno laboral. Me interesa este ámbito de la relación entre la educación, el mundo de la salud y el cuidado de esos trabajadores que no trabajan con máquinas, sino con personas, y el hecho de trabajar con personas hace que que te puedas quemar, que te puedas cansar de tu trabajo. Cuando se trabaja con una máquina, no importa si somos muy amables o no con la máquina, importan más las cuestiones técnicas, pero cuando trabajamos con personas es fundamental ser amables, es fundamental estar bien cuidados nosotros mismos, tener una una mente bien trabajada, bien entrenada.
Por eso mi investigación radica en este mundo, además especialmente maltratado a nivel de la sociedad, pues a veces ponemos en manos de personas sin la capacidad suficiente a nuestros seres mayores, a nuestras personas dependientes, y aquí la Formación Profesional y los certificados de profesionalidad son esenciales.
Este máster tiene mucha cabida no solo en la Secundaria, sino en preparar a esos profesores de Formación Profesional que luego van a formar, en este caso a estos cuidadores, o a otras tantas familias profesionales que existen y alimentan nuestro engranaje productivo. Nuestra red laboral en la sociedad está formada por muchas personas que vienen de la Formación Profesional, que es otra salida más, no la salida que me queda después de no haber optado a la universidad. Y tener profesores bien formados en la FP hace también que se vea la Formación Profesional como una salida interesante.
Otro de sus intereses es el aprendizaje-servicio.
–El aprendizaje-servicio es una herramienta y una metodología que nos conecta con nuestra realidad. Lo que nos dicen todas las teorías educativas es que tenemos que conectar nuestras aulas con la sociedad, no podemos enseñar a nuestros estudiantes en un mundo paralelo al que van a encontrarse cuando salgan de su instituto.
No podemos enseñar a nuestros estudiantes en un mundo paralelo al que van a encontrarse cuando salgan de su instituto
"Conectar a la sociedad con nuestras aulas a través de esta metodología es tremendamente enriquecedor, porque te focalizas en los intereses del propio estudiante, cosa que ya hace que la motivación sea intrínseca, que a ellos mismos les guste lo que están haciendo y que se interesen por ese aprendizaje. Les muestras la realidad de nuestra sociedad, que es tremendamente diversa y enriquecedora a la vez, pueden encontrarse con escenarios muy diferentes dentro de los programas de aprendizaje-servicio. Y además les enseña algo, aprenden algo haciendo un aprendizaje-servicio, y aprenden no solo esas habilidades más técnicas, sino esas habilidades transversales: cómo te tienes que comportar en un mundo laboral, cómo tienes que tratar a las personas con las que vas a trabajar… con lo cual, hacer proyectos de aprendizaje-servicio para mí es una de las claves de una formación realmente centrada en el alumno, que es un poco hacia donde nos queremos dirigir.
Desde fuera parece que hay un debate enconado entre estas corrientes más centradas en el alumno y otras más tradicionalistas. No sé si la polarización es tanta o se exagera un poco.
–Sigue existiendo esa polarización entre esos dos extremos, y esa tensión existente entre ambas vertientes, entre ambos paradigmas, para mí es enriquecedora. Cuando doy clase y mis estudiantes me saltan: «Es que yo lo que quiero es que aprendan matemáticas, y me da igual el resto», a mí me encanta que salga esto en el aula, porque hace que se genere un debate en torno a ello. Y entonces empiezas a encontrar que sí, sí existe esa tensión. Es lógica, es histórica, y, además, muchas de las personas que hacen el máster se han educado en ese modelo. Para ellos es complicado pensar en otro modelo diferente. Cuando vienes de un modelo más humanista, más pedagogista, paidocentrista, en que el estudiante es el centro de la relación educativa, para ti es natural educarte en otros contextos así, pero cuando vienes de una metodología mucho más tradicional, ¿cómo vas a enseñar de otra manera que no es la manera en que te han enseñado? Romper con esa tradición es difícil y solo se hace haciendo.
Para mí las cosas se hacen haciendo. Si yo propongo nuevas cosas en el aula, si mis docentes del máster proponen metodologías distintas, igual en un primer año es un desastre, el segundo es un poco mejor y el tercero será un poco mejor, pero es la única manera en que podemos romper con esa tradición que ya se está viendo y se está investigando que realmente no es efectiva, que es mucho más eficiente y genera mucho más rendimiento en nuestros estudiantes educarles desde esta perspectiva centrada en el alumno. Lo avala la ciencia, la investigación. Pero somos animales de costumbres y el ser humano tiene esa tradición de «yo enseño como me han enseñado, yo educo como me han educado». Romper con esas tradiciones es difícil, pero no es imposible, y es algo que tenemos que ir poquito a poco introduciendo en nuestras sesiones, y probar. Yo siempre pienso que las cosas hay que probarlas. Pruebas algo y si te sale mal para la siguiente lo cambias, pero si no lo has probado nunca sabrás si funciona o no funciona. Para mí una de las premisas cuando doy clases es que hay que probar y hay que abrirse a nuevos horizontes. Si no, no vas a salir nunca de donde estás.
Hay que probar y hay que abrirse a nuevos horizontes. Si no, no vas a salir nunca de donde estás
"Otra de las tensiones muy marcadas, como se ve sobre todo este curso en la Comunidad de Madrid, es entre universidad pública y universidad privada. Usted conoce ambas realidades.
–Es una tensión un tanto artificial, porque creo que ambas se complementan a la perfección, y tanto la universidad pública como la universidad privada tienen una función y una finalidad en nuestra sociedad, y son igual de válidas. Cambian los recursos, cambian las personas a las que se orientan, pero en realidad para mí no existe esa tensión y yo doy fe de ello, en el sentido de que he dado también clase en la pública, y también en el máster de profesorado, tengo las dos visiones, y doy las mismas clases en los dos sitios. No cambia mi visión por estar en una universidad o en otra. Cambian las ofertas… y yo entiendo que tiene que haber una coexistencia sana en la que se puedan dar las dos posibilidades. Para mí no existe un conflicto como tal.
¿Cuáles han de ser los pilares de la identidad profesional docente?
–Ser empático con tus estudiantes y con tus compañeros. Ser consciente de la realidad que acompaña a tu profesión, ser plenamente consciente de lo que tienes a tu alrededor. Nos olvidamos, entramos en ese bucle en el que vivimos en nuestra realidad y no nos damos cuenta de las realidades tan diversas que hay en nuestra aula, y somos poco empáticos, por esta falta de presencia plena del docente con sus estudiantes. Debemos formar a los docentes, al claustro, en esa consciencia de lo que tienen enfrente, de que hay estudiantes brillantes, que no todos son adolescentes sin control, sin ningún tipo de de entusiasmo ni motivación. Tienen motivaciones a veces diferentes a las que tenemos nosotros como docentes, pero las tienen igual. Y ser docente es ser consciente de ello y y querer enriquecerte también de ello. Un buen docente es la persona que quiere aprender también de sus estudiantes y que nunca quiere dejar de aprender. Un docente nunca puede dejar de aprender, siempre tiene que actualizarse en su materia, actualizarse en metodologías nuevas, estar presente en esa formación continua.
¿Qué papel debe jugar la IA en la educación?
–Personalmente, para mí la IA es una herramienta más que únicamente tenemos que aprender a integrar en nuestra docencia y en nuestro día a día. La inteligencia artificial es una herramienta poderosísima para mejorar tu docencia, llegar mejor a los estudiantes, adaptarte a estudiantes que de otras maneras no podrían acceder a ciertos contenidos o cierta información… Es muy útil en el tema de la diversidad. ¿Por qué no la vamos a usar si es un recurso interesante? Lo que tenemos es que aprender a usarla, ser cautos en su uso y pensar de forma crítica en la inteligencia artificial, ver en qué nos aporta y en qué no. Obviamente, el docente no va a desaparecer del aula, y tenemos que darle valor a eso que aporta el docente más allá de lo que la inteligencia artificial puede hacer. Nos encontramos en un momento de pleno auge, de cierto descontrol sobre su uso, pero con investigación y con unas buenas bases teóricas detrás podemos llegar a integrarla en nuestro día a día dentro de las aulas.
También puede ayudar a reducir la excesiva carga burocrática de la que tanto se quejan los docentes.
–Puedes utilizarla para para cuestiones tan diversas que realmente quien no la haya usado a día de hoy se está perdiendo una oportunidad de mejorar procesos, de automatizar tareas… Nos puede servir para tantas cosas, que es fundamental que la usemos y fundamental que aprendamos a usarla y que entendamos cómo funciona. Y para eso hay que hacerlo. Aprendemos haciendo, pues vamos a hacerlo y vamos a probar cómo funciona.
Ensayo y error.
–Exacto. Si no hacemos ensayo y error en nuestra vida, no funciona nada.








