"Mientras haya quien te escuche": el cómic como puente entre la adolescencia y el alzhéimer

Un proyecto educativo que transforma la enseñanza de la literatura en una experiencia de aprendizaje-servicio y que conecta a los adolescentes con personas con alzhéimer.
Alba BartoloméSábado, 9 de mayo de 2026
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Una imagen de uno de los cómics realizados por los estudiantes del IES Benicalap (Valencia) dentro del proyecto "Mientras haya quien te escuche".

En un contexto educativo donde la innovación metodológica busca cada vez más sentido y conexión con la realidad, el proyecto Mientras haya quien te escuche se ha convertido en un ejemplo de cómo el aula puede trascender sus límites. La iniciativa, impulsada por Zaida López Alberola, profesora de Lengua Castellana y Literatura en el IES Benicalap (Valencia) y elegida como la segunda mejor docente de España en 2022 por los Premios Educa Abanca, ha transformado a un grupo de alumnos de 2º de ESO en auténticos “guardianes de la memoria”.

La propuesta combina el trabajo curricular de Lengua Castellana y Literatura con la metodología de Aprendizaje-Servicio (ApS), integrando el análisis de la novela gráfica con una experiencia real de intervención social. El objetivo es doble: por un lado, desarrollar competencias comunicativas y creativas a través del cómic; por otro, fomentar la empatía y la conciencia social del alumnado mediante el contacto directo con personas con alzhéimer.

A través de entrevistas, procesos de escucha activa y la posterior creación de un cómic con fines benéficos, los estudiantes no solo aprenden contenidos académicos, sino que los aplican para dar visibilidad a historias de vida que corren el riesgo de desaparecer.

La literatura: “una llave que abre puertas hacia la realidad”

“Mientras haya quien te escuche” nace dentro del propio currículo de 2º de Secundaria. En la asignatura de Lengua Castellana y Literatura, el alumnado debe trabajar el género narrativo a través de la novela gráfica.

Con el fin de profundizar en este género, Zaida escogió la obra de Arrugas, del autor valenciano Paco Roca, que aborda un tema tan sensible y relevante como el alzhéimer. El objetivo era claro: aprovechar el potencial del cómic no solo para enseñar contenidos, sino también para sensibilizar al alumnado y acercarlo a una realidad social que, en muchos casos, “forma parte de su entorno más cercano y que pueden ver en sus abuelos u otros seres queridos”, asegura Zaida.

El lenguaje accesible de la obra y su combinación de imagen y texto facilitaron que los estudiantes conectaran rápidamente con los personajes y con la enfermedad, casi sin ser conscientes de que estaban profundizando en una realidad social y sanitaria muy compleja.

“Este tipo de proyectos demuestra que la literatura es una llave que abre puertas hacia la realidad y que te conecta con lo que está ocurriendo fuera del aula”, explica la docente, que asegura que el proyecto ha transformado la manera en la que el alumnado se relaciona con la literatura; lejos de percibirla como una asignatura “densa” o “un hueso duro de roer”, los estudiantes “le han dado la vuelta” y la experimentan como una herramienta para comprender el mundo que les rodea y “dejar huella”.

Guardianes de la memoria

Tras la lectura de Arrugas, “el trabajo en el aula fue especialmente intenso”. El alumnado no solo analizó el texto, sino que también preparó cuidadosamente las entrevistas que realizaría posteriormente en su visita a la Asociación de Familiares de Alzheimer de Valencia (AFAV).

“Antes de la visita, dedicamos varias sesiones a preparar las entrevistas. Reflexionamos durante clases completas sobre qué preguntas eran las más adecuadas y cómo debían formularse”, cuenta Zaida a Magisnet.

Este proceso permitió trabajar competencias lingüísticas, pero también habilidades sociales como la escucha activa o la empatía. “No se trataba solo de preguntar, sino de saber acompañar”. La visita a AFAV marcó un antes y un después en el desarrollo del proyecto. Allí, cada estudiante compartió tiempo con una persona afectada por la enfermedad, escuchando sus recuerdos y vivencias.

“Les dije: imaginad que el alzhéimer es una batalla y vosotros sois quienes escucháis y guardáis esos recuerdos. Esa es vuestra responsabilidad”, recuerda la profesora.

El resultado fue un intercambio que fue mucho más allá de lo académico: “Se han convertido en auténticos guardianes de la memoria. Han creado un vínculo real con estas personas y han demostrado una empatía y una sensibilidad extraordinarias”, añade Zaida, que se emociona al recordar “la madurez y el compromiso” de sus alumnos.

Del testimonio al cómic

Tras la experiencia en la AFAV, el alumnado trasladó esas historias al lenguaje del cómic, en colaboración con el área de Educación Plástica. El proceso creativo culminó en el libro Donde viven los recuerdos, una obra colectiva con portada de Paco Roca, que recoge los relatos ilustrados y que cuenta, además, con una propuesta didáctica para su uso en el aula.

El impacto del proyecto no se limita al aprendizaje académico. El carácter solidario del cómic—cuyos beneficios se destinarán a AFAV— ha reforzado el compromiso del alumnado con la comunidad. “Han descubierto el gran trabajo que realiza la Asociación y sienten que pueden contribuir. Quieren ayudar, recaudar lo máximo posible, porque entienden que detrás del libro hay historias que merecen ser escuchadas”.

Este componente social es, precisamente, uno de los pilares del Aprendizaje-Servicio: entender que lo aprendido tiene una utilidad real. “Con este tipo de proyectos, el alumnado deja de ser un mero oyente en el aula para convertirse en protagonista. Entiende que lo que hace tiene un impacto real más allá de las paredes del instituto”, subraya la docente que destaca, además, la importancia del proceso creativo posterior; dibujar, escribir y narrar permite al alumnado procesar lo vivido, darle sentido y compartirlo.

Aprender a mirar, escuchar y sentir

Más allá de los contenidos curriculares y del impacto social, el proyecto también se sitúa en una línea clave del debate educativo actual: el desarrollo de la educación emocional en el alumnado. En un contexto donde cada vez se detectan mayores dificultades en la gestión de emociones, la empatía o la escucha activa, iniciativas como esta aportan un valor diferencial difícil de replicar desde metodologías tradicionales.

El contacto directo con personas en situación de vulnerabilidad obliga al alumnado a salir de su zona de confort. Ya no se trata de interpretar personajes ficticios o analizar textos desde la distancia, sino de enfrentarse a historias reales, con nombres, rostros y emociones.

Además, este tipo de experiencias contribuye a desmontar estereotipos sobre la vejez y la enfermedad. Frente a una visión muchas veces simplificada o distante del alzhéimer, el alumnado descubre a personas con historias complejas, con identidad, con pasado y con un presente que sigue teniendo valor.

“Las personas mayores te dejan lecciones de vida que hay que guardar como oro”, señala Zaida. Y esa idea se convierte en un aprendizaje emocional profundo: reconocer el valor del otro, incluso en situaciones de fragilidad.

Un cómic dibujado por un estudiante dentro del proyecto «Mientras haya quien te escuche», que conecta a adolescentes con personas con alzhéimer.

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