Opinión
En la era digital, las nuevas tecnologías han transformado radicalmente la forma en que interactuamos con el mundo que nos rodea. Las reglas del juego han cambiado sustancialmente, y la manera en que educamos a nuestros estudiantes debe adaptarse a estos nuevos tiempos. La digitalización ha permeado todos los aspectos de nuestra vida, desde los servicios de salud hasta la administración pública, y, por supuesto, la educación. Este cambio nos ofrece oportunidades sin precedentes para enriquecer la enseñanza y el aprendizaje, pero también plantea desafíos significativos sobre cómo utilizar estas herramientas de manera efectiva y estratégica.
Todavía hay sistemas escolares iberoamericanos en que las y los directores destinan parte considerable de su jornada laboral a impartir clases, o, peor aún, que desempeñan otro trabajo adicional.
El liderazgo del futuro implica integrar el “propósito” en la educación, entendido este como una vocación ética para afrontar los desafíos del siglo XXI con un enfoque más responsable, inclusivo y sostenible.
La experiencia de cada individuo como adulto con altas capacidades y acudir a una asociación especializada en el tema, es tan diversa como tantas personas que en algún periodo de su vida hayan acudido a ellas para pedir información o para poder integrarse como socio de la misma. En mi caso solo voy a contar alguna de mis conclusiones después de unos años formando parte de una de ellas sin que sea esto algo que sea necesariamente igual a lo vivido por otros adultos con altas capacidades.
Para el autor, la conmemoración de esta efeméride de los 600 años de la llegada del Pueblo Rom a España constituye un aldabonazo para el conjunto de la sociedad española y también para nuestros centros educativos.
La alfabetización del alumnado con discapacidad intelectual que usa sistemas alternativos y aumentativos de comunicación.


