Una edición tras otra vemos cómo nuestro alumnado tiene resultados mediocres al enfrentarse a situaciones en las que, aparentemente, sólo hay que resolver relaciones de proporcionalidad simple, variaciones porcentuales, calcular medias, interpretar gráficas o identificar y relacionar elementos de una figura. ¿No nos debería preocupar que este alumnado, mayoritariamente en 4º de ESO, no resuelva con relativa facilidad este tipo de tareas?
Opinión
Los cambios producidos en las sucesivas leyes educativas sobre el modelo de evaluación general del sistema educativo español ‒con frecuentes rupturas en las series cronológicas‒ han hecho de las evaluaciones internacionales, y en particular de PISA, un asidero fiable para emitir juicios de valor sobre el rendimiento del sistema educativo español.
Estonia se ha confirmado en PISA 2022 como el país líder de la UE y el único comunitario que aguanta el pulso a los países asiáticos. Ha obtenido 510 puntos en PISA matemáticas por los 536 de Japón y los 527 de Corea. Irlanda (492) ocupa el tercer puesto de la UE en matemáticas, por detrás de Países Bajos (493), con el promedio comunitario situado en 474 puntos.
¿Podemos considerar la tecnología como una ayuda efectiva para la educación? Sí, si la educación digital que reciben los menores es apropiada.
Atender con garantías al alumnado con dislexia demanda cambios estructurales y reformas profundas relacionadas con una alfabetización de calidad para todo el alumnado, así como de una detección y una respuesta educativa muy temprana y especializada. Los cambios superficiales y coloristas pueden hacernos perder el foco de lo realmente importante.
Reflexiones a propósito del Día del Criminólogo.


