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La OCDE alerta del precio de la libertad de elección sin frenos que garanticen la equidad

En la mayoría de los países las opciones de las familias se han diversificado. Más competencia entre centros no siempre mejora la calidad de la Educación. La segregación de los alumnos, social o académica, entre los riesgos.
Saray MarquésMartes, 11 de junio de 2019
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El 25% de la segregación social en la escuela en España (10% en la OCDE) es por la diferente composición de Pública y Privada. HURCA!

¿La libertad de elección y la competencia entre centros fomenta la innovación y mejora la eficiencia, como afirmaba Milton Friedman o, en nuestros días, Ludger Woessmann? ¿Tiene efectos perversos, como la segregación –social y académica–?

Estas y otras preguntas se hace la OCDE en su reciente informe Balancing school choice and equity, con el que intenta contribuir al debate entre quienes defienden el derecho de los alumnos, vivan donde vivan, a ir al colegio que sus padres quieran y sostienen que la libertad de elección favorece que los estudiantes de familias desaventajadas puedan acudir a las mejores escuelas, a menudo en barrios más acomodados (un ejemplo es la Comunidad de Madrid y las políticas de distrito único) y aquellos que critican que la libertad de elección a ultranza intensifica la segregación de los estudiantes por habilidades, por nivel socioeconómico y por etnia, reduce la diversidad social en la escuela y afecta, en definitiva, a la equidad y calidad, socavando de paso la movilidad y la cohesión social.

“La libertad de elección por sí misma ni asegura ni socava la calidad de la Educación de un país. Lo que importa es que existan políticas inteligentes que maximicen los beneficios de poder elegir al tiempo que minimizan los riesgos, estableciendo un terreno de juego igual para todos los proveedores para contribuir a un mejor sistema escolar”, introduce el análisis Andreas Schleicher, director de Educación y Competencias de la OCDE, desde la equidistancia.

Andreas Schleicher: "

La libertad de elección por sí misma ni asegura ni socava la calidad de la Educación

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La OCDE se fija en la evolución en 71 países para constatar que entre 2000 y 2015 la libertad de elección va en aumento. Esta se refleja más en los cambios en el proceso de elección y asignación de escuela que en la extensión de la enseñanza privada (de hecho, esta no varía en dos tercios de los países, con la excepción del Reino Unido). La mayor libertad de elección no implica más Privada, explica el informe, sino que puede obedecer a que los criterios de admisión en las escuelas se relajan, ampliando las opciones.

Aunque se ha seguido teniendo en cuenta, el criterio de proximidad ha perdido peso en la mayoría de los países, salvo Polonia o Rusia, mientras que lo ha ganado el expediente académico –de media en la OCDE un 40% de alumnos de 15 años estudia en centros que lo han baremado, con gran diferencia entre el 90% en Hong Kong o Japón y menos del 10% en España, Dinamarca, Grecia o Finlandia–.

Perversiones

Sin llegar al extremo de las escuelas selectivas o grammar schools, el informe de la OCDE alerta de la tentación que para muchos centros supone el cream off o criba de los alumnos más prometedores.

Si los criterios que tienen en cuenta los padres para elegir colegio son su buena reputación y un ambiente seguro, las escuelas con más demanda que oferta «pueden estar tentadas de cribar a los mejores estudiantes, de forma que será más fácil salir bien paradas en las evaluaciones y así mantener su atractivo para los padres». A estas escuelas no les interesa aumentar su número de plazas o que estas se sorteen, ya que sus buenos resultados no se deben en realidad a su ganancia o valor añadido, sino a los estudiantes con los que se quedan.

Son escuelas que los padres eligen por con quién van a estudiar sus hijos y no por qué o cómo van a estudiar, y que fomentan la segregación escolar, que en este informe se mide a partir del índice de disimilitud, de aislamiento de alumnos brillantes y rezagados y de no diversidad.

Mercado imperfecto

Pauline Givord es analista de Educación de la OCDE, y ha participado en la elaboración del análisis junto con Camille Marec y Giannina Rech. Explica que la Educación no funciona como un «mercado perfecto» en que la oferta escolar se adapta a la perfección a la demanda de las familias de forma que la competición entre centros deviene en «una mayor eficiencia de las escuelas en beneficio de todos y una mayor conexión entre sus preferencias y las propuestas de los centros». Por ello, porque las plazas de los centros son limitadas, por la tendencia al cream off, por el impacto de la segregación residencial, porque los padres con un mayor nivel socioeconómico y cultural tienen ventaja a la hora de tomar una decisión bien informada o por el efecto persuasivo de «costes ocultos» como el comedor o las extraescolares, considera que deben introducirse medidas que garanticen una Educación a la carta para todos. «Las elecciones individuales sin límites no siempre llevan al mejor resultado colectivo», plantea. Al tiempo, asevera, «una mayor segregación social entre escuelas se asocia con una mayor conexión entre el rendimiento en PISA y el estatus. El coste es un sistema menos equitativo y menos cohesión social, sin un efecto positivo en el rendimiento».

Pauline Givord: "

El coste es un sistema menos equitativo y menos cohesión social, sin mejoras en el rendimiento

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En cuanto a España, Givord describe dónde estamos: «En comparación con otros países europeos, la composición social en la Pública es muy distinta a la de la Privada, y la doble red contribuye en una medida significativa a esta disparidad. De todos los países analizados sólo en Brasil, Colombia, Líbano, Perú y Uruguay observamos una mayor diferencia en la composición social de ambas, mientras que países como Italia, Finlandia u Holanda apenas muestran diferencia». «Una de las recomendaciones», prosigue Givord, «es que si están financiadas con fondos públicos las escuelas privadas se sometan a las mismas reglas sobre todo en la admisión, como sucede en países con una gran tradición de libre elección como Bélgica u Holanda». Para la analista, el hecho de que la estratificación entre escuelas obedezca sobre todo al contexto social se trata de una especificidad española, con una alta concentración de estudiantes del cuartil superior de nivel socioeconómico en unos centros –y a la inversa con el cuartil inferior–: «España tiene el mayor nivel de segregación social entre escuelas de toda Europa, tras Hungría», constata Givord.

«Con segregación de partida y sin información objetiva sobre la calidad de los centros es común que los padres se fijen en el perfil social de estos como indicio de calidad, cuando es un indicio imperfecto, pues no hay un valor añadido en los centros socialmente favorecidos. En España no hay gran segregación académica, lo que se debe, entre otros, al factor profesorado y a cómo los centros desfavorecidos logran compensar las desigualdades de partida», analiza Miquel Àngel Alegre, jefe de Proyectos de Fundació Jaume Bofill. «El problema es que la segregación llama a más segregación, y si tenemos centros con perfiles muy diferenciados crece la preocupación de los padres por evitar según cuáles», concluye.

¿Qué funciona contra la segregación?

En su informe, la OCDE menciona las reformas de las políticas de libertad de elección que han emprendido distintos países durante esta década. Por ejemplo, la comunidad flamenca de Bélgica, con cuotas de alumnado aventajado y desaventajado, o Chile, que pretende acabar con las aportaciones de las familias y que dota con más recursos a las escuelas que acogen al alumnado más desfavorecido.

La Fundació Jaume Bofill también ha analizado dentro de su serie ¿Qué funciona en Educación? la eficacia de distintas medidas. Miquel Àngel Alegre, autor del monográfico sobre libertad de elección, destaca la política de cuotas –mínimas o máximas– de alumnos con un determinado perfil, con porcentajes significativos y modulados según la conyuntura: «Puede ser ex ante, con unas plazas reservadas, o de desempate. Ambas son efectivas pero quizá a la hora de aplicarse y explicarse el criterio de desempate sea mejor recibido». Junto a ella, plantea una zonificación ni muy grande y heterogénea, «con lo que la segregación se reproduce», ni muy limitada, «con lo que si hay segregación residencial la habrá escolar». «Lo ideal son cuatro o cinco escuelas elegibles en el radio de proximidad», explica.

¿En qué se fijan las familias más y menos acomodadas?

El hecho de que la segregación escolar sea en España mayor que la residencial no es un rasgo distintivo. Sucede también en Francia, por ejemplo, y se debe a que las familias más acomodadas toman más a menudo «decisiones de huida» si las escuelas que les corresponden no les convencen. En cambio, en familias menos pudientes el criterio de proximidad suele ser el prioritario, pues esas escuelas más lejanas a su vecindario ni se contemplan, por el coste en desplazamientos que conllevan.

La OCDE recoge los diferentes factores que familias más y menos pudientes tienen en cuenta al elegir colegio, las barreras indirectas que persuaden a estas de llevar a sus hijos a ciertas escuelas (como los costes ocultos u escondidos) y cómo la clasificación social de los centros perjudica al sistema en su conjunto: Sí, puede haber algún alumno desfavorecido y resiliente que con una política de libertad de elección total tenga acceso a escuelas que el estricto criterio de residencia habría vetado, viene a decir, pero, por regla general, serán precisamente los alumnos rezagados y de familias más desfavorecidas los más perjudicados: «El estatus socioeconómico está a menudo relacionado con el rendimiento académico, de forma que si las escuelas están muy estratificadas los alumnos en desventaja socioeconómica tienen menos oportunidades de estar expuestos a compañeros brillantes que les estimulen. Esto les perjudica pero, al tiempo, no ayuda a los alumnos de entornos más favorecidos, que de todas formas se benefician ya de un gran apoyo en casa, por lo que la composición social en la escuela no les afecta tanto. Los alumnos rezagados son más sensibles al efecto compañero, su rendimiento está más influido por el rendimiento o actitudes de sus compañeros», reflexiona Givord.

Tendencias de los países 2000-2015

  • Libertad de elección. La posibilidad de las familias de decidir entre un amplio abanico de centros se ha incrementado en dos tercios de los países de la OCDE desde 1980. Los países en que los estudiantes tienen una única escuela asignada son minoría. En el extremo, EEUU, con disposición de escuelas públicas, independientes, religiosas, magnet schools, etc.
  • Reglas del mercado. En los 90, Colombia, Chile, Nueva Zelanda, Suecia o Estados Unidos introducen en sus políticas educativas mecanismos de cuasimercado.
  • Privatización. En dos tercios de los 32 países analizados no hay cambio entre 2000 y 2015. En el Reino Unido aumenta muchísimo, del 10% al 56%. En España u Holanda, disminuye. De media el 18,2% de los estudiantes de 15 años de la OCDE estudiaban en la privada en 2015. En España son más del 30%.
  • Criterios de admisión. El criterio de proximidad del domicilio familiar a la escuela ha perdido peso en 11 países de 38 países. En España el número de alumnos que acuden a centros donde siempre se tiene en cuenta la proximidad pasa de más del 70% al 60% en este periodo. Cada vez más centros tienen en cuenta el expediente académico de los alumnos. En la media de la OCDE, un 39% de los alumnos en la Pública y un 56% de los de la Privada están en centros donde se les cribó en base a esto. De los 37 países participantes en PISA 2000 y 2015, el incremento es significativo en 15. Entre ellos España. Con todo, el porcentaje es muy pequeño. Ha pasado de en torno al 1% a un 5%, con poca diferencia entre Pública (4%) y Privada (6%).
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