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La brecha digital sigue sin solucionarse después de un año de pandemia

Los centros públicos y rurales son los que alegan más deficiencias.
Rubén VillalbaMartes, 9 de February de 2021
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Más de la mitad de la comunidad educativa desaprueba la Educación digital © KELTMD

Una de las lecciones que deja la pandemia en términos educativos es el carácter estratégico y fundamental de la Educación digital, convertida en herramienta clave de un contexto formativo que se dirige cada vez más hacia modelos semipresenciales. Sin embargo, y pese a las medidas adoptadas tras un año de la irrupción del coronavirus, el balance que hace la comunidad educativa no es positivo: más de la mitad (53%) considera que ni el material ni las metodologías se han adaptado correctamente a la enseñanza virtual. Así lo revela el informe Cole Seguro, que elabora Plataforma de Infancia para analizar cómo se está garantizando el derecho a la Educación en el contexto de la Covid.

Si nos centramos en datos del primer trimestre del curso actual, la evaluación sigue siendo negativa: solo un 21% de los alumnos, familias y docentes encuestados considera que la semipresencialidad funciona adecuadamente. Un 43% la describe como regular y para un 24% es deficiente. La falta de formación del profesorado, la escasa disponibilidad de medios y la inadecuada atención a los alumnos más vulnerables, son los principales puntos de preocupación para la comunidad educativa.

En este último sentido, el estudio revela, por una parte, que la transición hacia la digitalización no tiene en cuenta las dificultades y particularidades de los estudiantes con discapacidad: uno de cada dos encuestados afirma que la enseñanza online no satisface sus necesidades. Por otra, confirma la brecha social que vienen dibujando los diversos estudios que se han realizado desde el inicio de la pandemia. Así, la percepción sobre la Educación digital fluctúa en función del perfil económico: un 33% de alumnos y familias con rentas más bajas la consideran deficiente, cifra que baja al 12% entre las más altas.

Con estos datos sobre la mesa, el informe concluye, por un lado, que “la brecha digital se pone de manifiesto en términos de infraestructuras, dispositivos y competencias”, y, por otro, que es la población con rentas más bajas “la que manifiesta en mayor proporción no sentir que se estén tomando medidas para garantizar la equidad educativa, agravándose así las desigualdades”.

Disparidad público-privada

Pero la socioeconómica no es la única brecha que revela el estudio. La titularidad del centro también resulta un factor determinante: el 61% de los privados describe la Educación digital como “buena o excelente”, cifra que desciende al 54% en los concertados y al 26% en los públicos. También se registra una diferencia de 20 puntos entre concertados (42%) y públicos (22%) en el grado de satisfacción con la preparación del profesorado para impartir docencia en remoto.

Esta disparidad también se manifiesta en otras cuestiones relacionadas con la Covid. Respecto a la gestión de los rebrotes, por ejemplo, casi la mitad de los colegios privados y concertados la describe como “muy positiva”, opinión que solo suscribe un 20% de los públicos. Otro punto de disonancia es la participación de la comunidad educativa en las decisiónes adoptadas por el centro: en los públicos más de la mitad (58%) asegura que no se ha sentido partícipe, frente al 49% de los concertados y el 45% de los privados.

78%

de los centros públicos asegura que su plantilla docente no está suficientemente preparada para la docencia en remoto

Al factor socioeconómico y la titularidad del centro, se suma una tercera brecha: la territorial. En este sentido, el estudio revela cómo la percepción de la enseñanza digital durante la pandemia difiere entre zonas rurales y urbanas: el 13% de los centros ubicados en estas últimas la considera buena, mientras que en las áreas rurales solo alcanza el aprobado en un 6% de los centros encuestados. En términos materiales, la diferencia se acentúa: la mitad de los colegios rurales asegura que no se han efectuado las adaptaciones suficientes en este sentido, algo que solo suscribe un 25% de los colegios urbanos.

Otro dato del que alerta Plataforma de Infancia es el aumento del gasto educativo por parte de las familias, especialmente las más vulnerables,  que, en un 82% de los casos, tildan este incremento como “sustancial”. El mismo porcentaje considera que la pandemia está teniendo “un grave impacto emocional” en los alumnos, lamentando que no hayan recibido apoyo psicológico suficiente durante el primer trimestre.

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