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'Filosofía para niños', el debate como herramienta de pensamiento crítico en Alaria Escuelas Infantiles

El proyecto se ha presentado en la III Jornada MIAC Actívate + para que otros centros lo conocieran. Su objetivo es ayudar a los niños a gestionar sus conflictos internos y con sus compañeros.
Raquel Hernández MorontaJueves, 17 de marzo de 2022
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Esperanza García, coordinadora de Alaria Nuevos Ministerios, y Adriana Pelayo, tutora de Alaria Bernabéu. | ©ALARIAESCUELASINFANTILES

En Alaria Escuelas Infantiles a través del programa Filosofía para Niños, ayudan a sus alumnos a resolver sus propios conflictos internos y todos aquellos que surgen de interactuar con sus compañeros en las aulas. Un proyecto que recibió el VI Premio Escuela Infantil el pasado curso. Esperanza García, coordinadora de Alaria Nuevos Ministerios, y Adriana Pelayo, tutora de Alaria Bernabéu, explicaron en qué consiste el proyecto en el aula de experiencias de Infantil de la III Jornada MIAC Actívate +.

Las intervenciones se retransmitieron en directo a través de Instagram y Twitter, lo que permitió a las familias conocer el trabajo diario que realiza el equipo pedagógico de Alaria Escuelas Infantiles. Su trabajo permite a los niños desarrollar habilidades sociales enfocadas a mejorar la convivencia con sus iguales y también en su futuro personal. Además, otros centros pudieron conocer el proyecto de primera mano.

Todas las etapas son importantes

La coordinadora de Alaria Nuevos Ministerios, Esperanza García, en su intervención ha explicado cómo se trabajan las emociones desde el primer ciclo hasta los cinco años. Explica que “todas las profesoras de bebés y de uno y dos años saben cómo se trabaja en el segundo ciclo, porque si conoces el proceso entienden mejor lo que están haciendo“.

Las emociones son la clave del proyecto, desde bebés se trabaja su expresión. En los 2 años realizan una actividad llamada La noticia que permite a los niños compartir aquello que han vivido recientemente y cómo se sienten al respecto, lo que fomenta que se ayuden unos a otros cuando las emociones son negativas. Estas actividades crean la base para que a partir del segundo ciclo sean capaces de solucionar conflictos, explica Esperanza García.

El debate como herramienta de pensamiento crítico

El pensamiento crítico es otra de las habilidades que fomenta el proyecto en los niños. A través de la lectura de cuentos cada 15 días, de la guía de cuentos de Ann Margaret Sharp que no tienen final, y la realización de debates una vez se ha concluido el relato. “Aprenden a escuchar, a comunicarse y que no todos tienen que opinar igual. Fijaos, para cualquier trabajo o para cualquier conversación adulta, qué importante es tener una opinión, pero también saber debatir, escuchar y respetar, con una mente abierta, que es lo que intentamos enseñarles con esta innovación”, explica Adriana Pelayo, tutora de Alaria Bernabéu.

Adriana también ha destacado la importancia de mirar a los ojos al otro a la hora de transmitirle cómo nos sentimos. “Después, al debatir, nos encontramos con la importancia de mirarse a los ojos para acompañar el peso de las palabras con empatía. Es importante que entiendan que las palabras pueden hacer daño o ayudar, por lo que nos cogemos de las manos y nos miraos a los ojos para decir lo que sentimos: estoy triste, porque me has cogido un juguete. Entonces, el otro niño se explica para que ambos entiendan los sentimientos y motivos que les mueven”.

La coordinadora explica todo el proceso, los niños deben continuar hasta que se resuelva el conflicto, siempre con ayuda de los docentes para gestionar sus emociones. “Llegados a este punto, no pueden soltarse hasta que no lleguen a solucionar el conflicto, aunque es cierto que, a veces, previamente, hay que ayudarles a respirar para que las emociones no les desborden. Cuanto ellos mismos llegan a una solución, se la transmiten al profesor y, si este lo considera, la reconduce o deja que la pongan en práctica“.

“Además, trabajamos proyectos cooperativos y por parejas, en los que es importante destacar el rol de solucionadores de conflictos, que los cambiamos cada semana y ayudan tanto en el momento de las manitas como cuando ven que un niño está triste o solo y no se atreve a jugar con los demás; siempre tratan de ayudar”, concluye Adriana Pelayo.

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