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¿Cómo sería una selectividad competencial? Así lo hacen otros países

La implementación del currículum competencial en la Educación provocaría una reforma inevitable en la Evaluación de Bachillerato para el Acceso a la Universidad (EBAU).
Aitor Caballero CortésMiércoles, 1 de junio de 2022
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Para el curso 2023-24, la selectividad podría pasar a ser evaluada por competencias.

Con la selectividad a la vuelta de la esquina, los alumnos de 2º de Bachillerato de toda España templan los nervios para afrontar esta prueba que comenzará el 1 de junio en la primera comunidad autónoma (La Rioja) y finalizará el día 16 de ese mismo mes. Unos exámenes que tienen los días contados, al menos con esta metodología memorística en la que el sistema educativo se centra actualmente.

Se prevé que para el curso 2023-24 habrá muchos cambios en cuanto a la evaluación de esta prueba se refiere, ya que tendrá que adaptarse los currículums de enseñanzas mínimas aprobado este año por el Ministerio de Educación y Formación Profesional. De hecho, hace unos días, la propia ministra de Educación, Pilar Alegría, confirmaba que en las próximas semanas se conocerá el nuevo modelo de examen por competencias.

El estudio de HAZ, Alianza por la Educación, analiza las claves para una prueba “más competencial y menos memorística” y explica cómo han abordado otros países la aplicación de currículums similares.

Los "intentos fragmentados"

La transición en España del currículum actual al de competencias lo describe el estudio como unos “intentos fragmentados y poco sostenidos en el tiempo” en el que los centros educativos lo han probado de forma individualizada. Es por ello que también se han visto con una serie de problemas comunes a resolver. Uno de los más frecuentes es la falta de consenso y la politización del sector educativo. Normalmente, padres y docentes suelen ser reacios a los cambios ya que tienden a aplicar un modelo de trabajo el cual les inculcaron en su propia enseñanza. Esto, sumado a una alta tasa de interinidad y la gran rotación de personal en los centros, dificulta el desarrollo de este currículum competencial.

Juan Manuel Moreno, uno de los participantes en el estudio de HAZ, cree que uno de los principales retos es “hacer partícipes a las familias”. Afirma que se necesita una “aceptación y entendimiento social” para poder reemplazar al modelo tradicional de memorización, defendido históricamente “por la creencia de que es el modelo que mejor representa la justicia y la meritocracia”.

La colaboración docente

También la organización y la colaboración entre docentes es otro de los motivos por el cual este currículum competencial es de difícil aplicación en nuestro país. Y es que, en España tan solo un 19% de los profesores declara haber participado en la autoevaluación y observación de un igual, frente al 40% de la media de la OCDE, según su estudio. La organización departamental por asignaturas ha conllevado que los profesores no conozcan entre ellos el temario del otro, y por ende, se pierde la capacidad de colaborar y de fabricar unas materias más interdisciplinares entre ellas.

Un problema de acompañamiento también lo tiene la inspección educativa. Los centros prefieren no iniciar un proceso de cambio curricular por el difícil encaje con el esquema de normas y requisitos. Para Ana Hernández, la inspección ayudaría si fuera una pieza más de acompañamiento en el proceso de transformación curricular. “La inspección tiene la capacidad maravillosa de estar viendo a cinco o seis centros a la vez y pueden contribuir de forma decisiva a generalizar buenas prácticas” explica Hernández.

Juan Manuel Moreno (UNED) "

Los exámenes de este tipo continúan premiando conocimiento y habilidades que estarían totalmente desfasados

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La Unión Europea viene estableciendo una serie de competencias que los Estados miembro deben implementar. Estos cambios se trasladan desde las primeras etapas educativas hasta en pruebas fundamentales en el sistema como la selectividad. Con un currículum competencial, se prevé una prueba menos memorística, como ya hacen otros países del entorno. De esta forma, se evitarían “los exámenes de este tipo, especialmente los que son a vida o muerte, ya que continúan premiando conocimiento y habilidades que estarían totalmente desfasados” explica Moreno.

Francia ha sido el último país en llevar a cabo la modificación de su prueba de acceso a la universidad, la BAC. Lo hizo en 2021 y está articulada en 5 pruebas, 4 escritas (lengua y literatura francesa, filosofía y dos materias de especialidad) y una defensa oral de proyecto de especialidad.

En 2019, fue Italia quien realizó la reforma de su “selectividad”, conocida como Maturità. Su prueba consiste ahora en la evaluación de dos asignaturas: Lengua italiana y una asignatura de especialidad. Además, los alumnos deberán superar una entrevista sobre los contenidos vistos durante el curso.

La prueba de acceso a la universidad que se realiza en el Reino Unido se centra íntegramente en la especialización. Conocida como “A-Levels”, y modificada en el año 2018, consiste en la evaluación de tres o cuatro asignaturas de especialidad.

Esta misma tendencia existe en países como Portugal y Grecia. En el caso del país luso, su prueba de acceso a la universidad (ENES) consiste en la evaluación de una asignatura de lengua portuguesa y tres asignaturas de especialidad. La “Panhellenic” es la selectividad griega, en donde se evalúan cuatro asignaturas, todas ellas a elección del alumno.

Menos asignaturas, más competencias

El estudio de HAZ revela dos claves que pueden ser la pista de una selectividad del futuro en España. La primera de ellas es tener la capacidad de presentar menos asignaturas en la prueba de acceso a la Universidad. Si atendemos a los ejemplos de los países anteriores, la mayoría realizan una prueba de la lengua oficial del territorio y posteriormente tienen pruebas de especialidad en función de los estudios superiores que quiera desarrollar el alumno.

El segundo punto pasa por una evaluación más competencial, con preguntas que “inviten a un razonamiento crítico y reflexivo” frente a las preguntas tradicionales en los que la memorización es la protagonista del aprendizaje. De esta manera, se pretende “entender el conocimiento de una forma más conectada, dando sentido a lo que se aprende y su utilidad práctica, acompañando el conocimiento de una serie de habilidades que permitan al alumnado aprender durante toda su vida para enfrentarse a los retos de un mundo cambiante” asegura Remedios Orrantia, Presidenta de HAZ.

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Comentarios
  1. Utilitats i perversions de l’avaluació - El Diari de l'Educació
    3 de julio de 2022 22:07

    […] Magisnet: ¿Cómo sería la selectividad competencial? Así lo hacen otros países […]