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Evidencias educativas Guías para docentes de EduCaixa - EEF

Mejorar el comportamiento en clase, el reto de retos para un profesor

La guía para docentes de EduCaixa sobre cómo mejorar el comportamiento en las escuelas se centra en una de las principales fuentes de preocupación para todo docente o aspirante a serlo.
RedacciónMiércoles, 15 de noviembre de 2023
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Un clima poco favorable puede ser el peor enemigo del aprendizaje y la mayor fuente de estrés del docente. Lo saben los veteranos, los noveles e incluso puede ser un motivo para descartar la profesión o terminar abandonándola. Y, por supuesto, lo saben los alumnos. Si un clima favorable para el aprendizaje es fundamental para el éxito académico, un clima poco propicio puede ser un factor que aboque al fracaso escolar.

Por ello, todas las decisiones relacionadas con la convivencia escolar, el clima en el aula y el comportamiento del alumnado deben ser tomadas en serio y situarse en el centro, con independencia de la etapa –Primaria, Secundaria, Formación Profesional–.

Tomarlas en consideración no significa caer en mensajes apocalípticos sobre las nuevas generaciones, ya que el discurso catastrofista no suele ser buen compañero de viaje. Aquello de que estas se portan mucho peor que las anteriores no suele ser cierto, y su repetición como un mantra poco puede ayudar.

Las recomendaciones de la guía son seis, pero la sexta es fundamental: No solo se trata de poner en marcha estrategias eficaces, sino de ser constantes en su aplicación. De esta manera, con un esfuerzo sostenido en el tiempo, se potenciará su impacto.

Seis recomendaciones prácticas para docentes y equipos directivos

  • Conocer y entender al alumnado y sus influencias. Como siempre se insiste en las guías para docentes de EduCaixa, los equipos directivos y docentes deben tener muy presente el contexto tanto del centro como de cada uno de sus alumnos. Esta primera recomendación, como las tres siguientes, es proactiva: No es necesario esperar a que surjan problemas, se debe actuar para prevenirlos. Esto se logra cultivando una buena relación entre docentes y alumnos, con un fuerte vínculo pedagógico. A este respecto, lo ideal es que cada alumno tenga claro su referente en el centro, la persona a la que él acudiría sin dudarlo.
  • Enseñar actitudes para el aprendizaje y a gestionar el comportamiento problemático. Implicar al alumnado, fomentar su participación, hacerle sentir un agente activo y no pasivo en su aprendizaje, contribuye a su autonomía y potencia su capacidad de autorregulación.
  • Usar estrategias de gestión del aula para promover un buen comportamiento, minimizando la disrupción, la desconexión del alumnado y las agresiones o el bullying. Para lograrlo, es necesaria formación del profesorado, para que pueda analizar cómo es su gestión del aula y cómo podría mejorar. Las recompensas en base a la actitud, el refuerzo positivo, no se debe descartar, pero solo funcionan si forman parte de un conjunto de medidas amplio y variado, no si se premia de manera aislada. También puede ser eficaz poner el foco no tanto en la gestión del comportamiento como en las actitudes de aprendizaje.
  • Utilizar prácticas simples de forma rutinaria. Por ejemplo, compartir las normas de convivencia de aula, las normas de convivencia en el centro, procurando involucrar a las familias, con políticas claras y directas.
  • Emplear estrategias personalizadas para abordar las necesidades individuales en el centro. Ante un conflicto, no hay recetas mágicas que sirvan para todos, y conviene evitar aquellos métodos que puedan contribuir a estigmatizar al alumnado. No hay un alumno disruptivo igual a otro, y las estrategias deberían tener en cuenta sus características y necesidades. Para ello, nuevamente es necesaria la formación del profesorado para apoyar al alumnado cuya actitud no contribuye al aprendizaje, suyo y de sus compañeros. Distintas experiencias demuestran que es posible convertir la apatía y los comportamientos desafiantes en motivación y cohesión de grupo, logrando reducir el absentismo y aumentando el sentimiento de pertenencia.
  • La constancia es clave para lograr un clima de aprendizaje positivo. La gestión del comportamiento ha de ser consistente y coherente en todo el centro. Esto requiere más tiempo, pero es la única manera de que funcione. De nada sirve portarse bien con un profesor percibido por el alumnado como el sargento pero tomarse a otros docentes a la ligera. O que los profesores se peleen por dar clase a un determinado grupo y procuren huir de otro.
EduCaixa colabora con la Education Endowment Foundation (EEF) y su red internacional de socios, de la que forma parte. Entre las acciones de esta colaboración se incluye la difusión de una serie de guías para docentes elaboradas por especialistas de la EEF. Esta guía para docentes está basada en la guía original Improving Behaviour in Schools producida por la EEF. El contenido original ha sido modificado para adaptarse al contexto español cuando ha sido necesario.
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