Carmen Escribano: “La Historia debe partir de problemas del presente”

Escribano aboga por una enseñanza retrospectiva de la Historia, utilizando problemas que están viviendo actualmente los alumnos para retrotraerse a hechos pasados.
Adrián ArcosMiércoles, 29 de mayo de 2019
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“Quería entender por qué la Historia sigue siendo una asignatura ardua para los estudiantes de Secundaria, que la consideran algo sin utilidad que no tiene que ver con el presente”. Esta premisa es la que ha motivado a Carmen Escribano, profesora de la Facultad de Educación de la UNIR, a trabajar durante cuatro años en su tesis titulada Enseñar a enseñar el tiempo histórico: ¿Qué saben y qué aprenden los futuros docentes de Secundaria?, que ha obtenido la calificación de “excelente” por el tribunal. En esta entrevista destaca algunas de sus ideas.

¿Cómo definiría la actual enseñanza de la Historia?
—Desde mi propio contacto con los centros, veo que se usan bastante las TIC y se ponen en marcha metodologías activas, pero se sigue impartiendo una Historia cronológica y lineal, se sigue trabajando la Historia desde el pasado.

¿Qué significa trabajar la Historia desde el pasado?
—Se enseña la Historia de una forma lineal y cronológica –primero la Prehistoria, después la Edad Antigua, la Edad Media…– con contenidos que los alumnos encuentran muy poco significativos porque no pueden conectarlos con el presente. En Infantil quizás más porque se trabajan algunas etapas como la Prehistoria a través de cuentos, pero los alumnos de Primaria y Secundaria la ven como una época muy lejana que no tiene repercusión en su presente.

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Se enseña la Historia de una forma cronológica y lineal con contenidos que los alumnos encuentran muy poco significativos

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¿Cómo debería impartirse?
—La Historia debería partir del presente, desde problemas relevantes, cuestiones socialmente vivas, que son las líneas en las que deberíamos cambiar el currículum. Por ejemplo, en las clases que yo preparo, parto de problemas actuales como la diáspora que está habiendo en Venezuela, los refugiados de Siria o los muros que se están planteando actualmente. Son problemas llamativos para los alumnos porque ellos mismos los están viviendo en este momento. Y a partir de ahí trabajamos la Historia de forma retrospectiva, y podemos hablar del Muro de Berlín y ya tocamos la II Guerra Mundial y la Guerra Fría, o podemos incluso hablar de distintos muros que se han ido creando a lo largo de la historia, como la Gran Muralla China o las ciudades amuralladas de la Edad Media. De esta forma, conectamos más con el alumno para que encuentre que la Historia es relevante en su presente, que tiene consecuencias en su vida.

¿No se corre riesgo de dejar algunas partes de la Historia sin cubrir?
—Pero yo pregunto: ¿es necesario que conozcamos al detalle todo lo que pasado? Yo creo que, a día de hoy, con toda la información en nuestra mano a través de internet, no hacen falta tantos contenidos de Historia pero sí buscar esos contenidos que nos ayuden a entender nuestro presente. Y, sobre todo, con perspectiva de futuro, porque en el momento en que generamos conciencia histórica también estamos creando conciencia social y ciudadana que ayude a tomar deciciones en el futuro que no lleven a repetir la historia.

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Los chavales piensan que la Historia no sirve para nada, y no tienen en cuenta que las herramientas que utilizan hoy parten de un pasado

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¿Ve ese peligro de que se repita la historia precisamente por no conocerla bien?
—Lo estamos viendo actualmente con el auge de los nacionalismos, nuevos fascismos, muros, refugiados, crisis migratorias por problemas políticos, etc. La Historia que deberíamos enseñar, sobre todo en Primaria y Secundaria, debería estar más pendiente de estas complejidades que están pasando en el mundo y utilizar el método retrospectivo, relacionándola con la vida, con los problemas reales y con los intereses de los alumnos.

¿Esa falta de interés por las Humanidades que existe actualmente se debe también a la enseñanza de la Historia?
—Los chavales piensan que la Historia no sirve para nada, y no tienen en cuenta que las herramientas que utilizan hoy para estudiar parten de un pasado, sea más remoto o más inmediato. Me da la sensación de que no tienen conciencia de la finalidad de la Historia, y es importante que eso se lo enseñemos los profesores. Por ejemplo, partiendo de la historia retrospectiva, yo hice una actividad con alumnos de 5º de Primaria para crear un libro de inventos. Un día decidimos investigar sobre la invención de las latas de conserva y ellos mismos descubrieron que las tropas de Napoleón, para sus conquistas, habían intentado conservar el alimento de algún modo. De esa forma se consigue que los alumnos tengan empatía histórica, que se pongan en el lugar y en el pensamiento de las personas de otras épocas, que intenten entender la forma de vida que tenían y el progreso que les ha permitido estar donde hoy están.

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El modelo que se ha construido parte de un pasado en el que siempre había vencedores y vencidos y desde un punto de vista eurocentrista

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¿Cree que muchas veces se enseña la Historia con una visión sesgada?
—Está claro que el modelo que se ha construido parte de un pasado en el que siempre había vencedores y vencidos, y todo se ha transmitido desde nuestro punto de vista eurocentrista. Hablamos por ejemplo del Tercer Mundo, y no sabemos la historia desde otros puntos de vista. Quizá habría que poner un poco más de sentimiento y no solo centrarse en ciertas personalidades, sino en las personas que había alrededor, qué pensaban, por qué creemos que hacían esto… Hay que trabajar la Historia a través de preguntas y problematizarlas, y eso nos ayudaría muchísimo a generar algo de sentimiento y emoción.

Pero tiene que ser complicado ofrecer una visión diferente cuando todo está planteado desde otras perspectivas.
—Lo interesante es poder conocer a personas que vivieron un acontecimiento histórico, personas que ahora puedan tener 70 u 80 años y empezar a investigar a partir de esos testimonios. Yo creo que, cuando podamos, hay que trabajar con esas fuentes primarias, ya que al final los profesores recurrimos siempre a libros que han creado historiadores que quizá tenían una visión más personal de un acontecimiento o era la visión que se imponía en ese momento.

La importancia de la asignatura

  • Pensamiento crítico. “En el momento en que problematizamos la Historia, estamos desarrollando el pensamiento crítico”.
  • Método tradicional. “En la enseñanza tradicional y memorística se trabaja de forma lineal y cronológica, de forma que cada etapa se cierra y no se conecta con la siguiente”.
  • Repercusión en el presente. “Hay que enseñar que la Historia no es algo cerrado y que todo tiene repercusión en el presente”.
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