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Dos décadas de enseñanza bilingüe en la Comunidad de Madrid

La enseñanza bilingüe es una oferta educativa de gran valor añadido y su oferta, cuando se realiza con los adecuados niveles de calidad, es altamente beneficiosa para permitir que los alumnos alcancen elevados niveles de competencia lingüística en una lengua extranjera. En consecuencia, lo que está en discusión no es la enseñanza bilingüe sino la gestión que se hace de los programas bilingües.
Xavier GisbertMartes, 23 de enero de 2024
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Aunque el primer proyecto de enseñanza bilingüe se inició en España en 1996, la Comunidad de Madrid puso en marcha el suyo propio en el año 2004. Han transcurrido ya dos décadas y, por lo tanto, tiempo suficiente para analizar el recorrido de esta oferta educativa en Madrid. Un primer análisis de su evolución permite establecer y describir cinco fases claramente definidas, que coinciden con las cinco legislaturas en las que se ha desarrollado el programa bilingüe y a las que va a dar continuidad una sexta que ahora se inicia anunciando el derribo de un exitoso modelo de enseñanza que ha permitido que cientos de miles de jóvenes madrileños alcancen niveles de competencia lingüística en inglés antes impensables y sin que, por ello, hayan sufrido perjuicio alguno en el resto de las materias cursadas.

Una somera descripción de lo acontecido en cada una de las legislaturas puede servir para explicar el progresivo deterioro de un programa sobre el que se está perdiendo el control.

Fase I – Legislatura 2003-2007 – Inicio

La Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid, basándose en los ocho años de experiencia del programa bilingüe que puso en marcha el Ministerio de Educación en diez comunidades autónomas en 1996 y siguiendo las directrices del Consejo de Europa, diseñó un programa de Enseñanza Bilingüe que reunía las características necesarias para dar respuesta a la demanda social de mejorar la deficiente competencia lingüística en lengua extranjera de la población, concretamente de sus jóvenes.

Se trataba de un programa que, estableciendo unos contenidos y objetivos claros, aseguraba su sostenibilidad, fijando un desarrollo paulatino y progresivo, es decir controlado y alineado con los recursos, y condicionando su aprobación a la clara voluntad de los Claustros y de los Consejos Escolares de los centros, manifestada oficialmente. Era a la vez un programa ambicioso y realista que, en ese momento, pretendía implicar a un máximo de 110 centros de educación primaria.

Aunque los inicios de cualquier programa de esta envergadura son siempre complicados, su puesta en marcha, no exenta de dificultades, consiguió generar en la sociedad madrileña un enorme interés por el aprendizaje de idiomas y por la educación en general.

El éxito de esta oferta educativa superó cualquier expectativa y la demanda de las familias obligó a duplicar durante los dos años siguientes el crecimiento previsto de 25 centros al año, dejando claro el interés de los padres y de los profesores.

La primera Legislatura concluyó con 122 colegios públicos bilingües y 285 auxiliares de conversación.

Fase II –Legislatura 2007-2011 – Potenciación

Una vez asentado el programa bilingüe, llegó el momento de estabilizar y ordenar todos y cada uno de los elementos que, formando parte del programa, contribuían a asegurar su solidez y su calidad.

Durante esa etapa, al tiempo que se redujo y se optimizó la red de formación del profesorado, se reguló el incremento ordenado del número de centros, se orientó la formación a las necesidades reales del sistema y se diseñó un Plan de Formación en Lenguas Extranjeras destinado a 5.000 docentes cada año, se incrementó el apoyo a los centros, se definió un sistema de dotación de auxiliares de conversación a cada centro, se aseguró la habilitación de los maestros necesarios para atender la creciente demanda, y se elevó el nivel de exigencia lingüística de los docentes al C1 del Marco Común Europeo de Referencia para las Lenguas.

Para garantizar el adecuado inicio del programa en la etapa de educación secundaria, con suficiente antelación se inició la formación lingüística y metodológica de los futuros profesores bilingües y se diseñó el modelo que habría de regir en los institutos bilingües con el fin de dar continuidad al modelo de enseñanza para aquellos alumnos que lo habían cursado en educación primaria.

Para atender los niveles lingüísticos de los alumnos, se creó para educación secundaria un currículo de inglés avanzado que permitiera una mayor optimización de la enseñanza.

Al haber superado en la anterior legislatura la previsión inicial del número de centros bilingües, se estableció como nuevo objetivo que el programa bilingüe alcanzara el 50% de los colegios y el 30% de los institutos.

Al igual que la anterior, esta fase se caracterizó por un gran apoyo político y una evidente aceptación social.

La segunda legislatura concluyó con 242 colegios públicos bilingües, 32 institutos bilingües y 829 auxiliares de conversación.

Fase III – Legislatura 2011-2015 – Mantenimiento

Esta tercera legislatura vino a marcar el inicio de cierto desinterés por el programa bilingüe desde el punto de vista educativo. Los máximos responsables, aunque no expertos en educación, sin duda por interés político, se aseguraron de seguir dando a la manivela, es decir de mantener lo que, gracias al trabajo previo realizado, permitía sin mucho esfuerzo un desarrollo aceptable del programa.

Una drástica reducción del número de asesores técnicos docentes fue probablemente la decisión más perjudicial para el programa bilingüe puesto que inició un distanciamiento entre la administración y los centros que se fueron viendo poco a poco desasistidos y luego abandonados, lo que supuso el principio de una relajación del programa.

Afortunadamente, la inercia mantuvo un crecimiento de institutos bilingües adecuado, aunque la demanda de colegios empezó a descender a partir de la mitad de esa legislatura.

La normativa aprobada hasta 2010 recogía claramente el marco en el que se debía desarrollar la enseñanza bilingüe en los centros. Sin embargo, a lo largo de esta tercera legislatura, sin duda atribuible a una falta de los conocimientos necesarios, los responsables de la Consejería de Educación decidieron elevar a la categoría de bilingüe la parte que se conoce como “Programa”, sin cumplir este los requisitos necesarios ni haber sido nunca el objetivo. Para ello modificaron la Orden 3331/2010 que establecía para el Programa que “… se podrá impartir en inglés alguna otra materia”, mediante la Orden 29/2013 en la que decidieron que “… se deberá impartir en inglés, al menos, una materia”, obligando a que en los institutos bilingües no pudiera haber ninguna línea no bilingüe.

En consecuencia, el “Programa”, diseñado en su origen como situación transitoria hasta que un Instituto Bilingüe lo fuera completamente (o para dar respuesta a la demanda no bilingüe allí donde fuera necesario) quedó consolidado como un “segundo nivel” de enseñanza bilingüe, lo que generó bastante confusión y sirvió para alimentar las críticas al modelo.

La Orden 1459/2015 de desarrollo de la autonomía de centros fue el primer paso para evidenciar el desinterés de los responsables de la Consejería por la Enseñanza Bilingüe, al permitir que en cualquier centro se pudiera impartir enseñanzas en inglés, como si de un mercadillo se tratara. A quién no le importa la educación, no le importa los efectos que sus medidas puedan tener en el sistema ni en los alumnos.

Esta legislatura concluyó con 336 colegios públicos bilingües, 98 institutos bilingües y 1526 auxiliares de conversación.

Fase IV – Legislatura 2015-2019 – Relajación

Esta fase, continuación de la anterior, se centró en mantener el programa bilingüe en funcionamiento, pero sin aportar una sola mejora.

En 2017 se sustituyó la orden de 2010 que regulaba el funcionamiento de los Institutos de Educación Secundaria para adecuar el programa a la nueva legislación, para regular algunos aspectos que no era necesario regular y para seguir socavando la calidad del programa bilingüe. Entre otras cosas,

  • Se mantiene la obligatoriedad de cursar al menos una asignatura del Programa en inglés pero, inexplicablemente, a la vez se permite incumplir esa obligatoriedad para dar solución a determinadas situaciones. Es decir que se crea un problema y luego se ofrece una solución.
  • Se regula innecesariamente y de manera compleja el paso de Programa a Sección y viceversa, cuando esa responsabilidad ya estaba atribuida al centro.
  • Se reduce el número de evaluaciones externas limitándola al último curso de la ESO.
  • Se crean los centros trilingües.

A lo largo de esta legislatura, a pesar del escaso interés por la enseñanza bilingüe, por razones vinculadas a uno de sus responsables, se intentó por un lado fomentar la transparencia mediante la publicación de datos que hasta entonces había producido el programa bilingüe. Se elaboró un informe en 2016 y otro en 2018 que recogen datos de las evaluaciones externas, de los resultados de la EvAU y de las evaluaciones internacionales, mostrando todos ellos la ventaja de la enseñanza bilingüe puesto que los alumnos escolarizados en programas bilingües siempre han obtenido mejores resultados que los escolarizados en centros no bilingües.

Sin embargo y a pesar de ello, esta etapa se caracterizó por

  • Una rebaja de los niveles de exigencia para los profesores.
  • Una rebaja de los niveles de exigencia para los alumnos.
  • La introducción de ¿enseñanza bilingüe? en centros de Formación Profesional sin preparación previa alguna.
  • la extensión de una falsa enseñanza bilingüe a la etapa de educación infantil.
  • la autorización de grupos mixtos de Sección y Programa.
  • La introducción de un segundo idioma en educación primaria.
  • La propuesta de nueva normativa que tienda a relajar o desvirtuar los pilares de la enseñanza bilingüe y por lo tanto su calidad.

En fin, medidas todas ellas de carácter no educativo, de efectos negativos a medio plazo, tendentes a dar respuesta a algunas quejas y contentar a determinados sectores, pero sin el más mínimo interés no ya por elevar la calidad del programa bilingüe sino simplemente por mantenerla.

Esta legislatura concluyó con 384 colegios públicos bilingües, 171 institutos bilingües y 2.117 auxiliares de conversación.

Fase V – Legislatura 2019-2023 – Abandono

La penúltima fase directamente apunta al hundimiento del programa bilingüe que previamente sus dirigentes han llenado de grietas.

Aquí también la principal función de los responsables parece haber sido darle a la manivela para mantener lo que se pudiera al tiempo que se ha seguido desarrollando las medidas propuestas en la legislatura anterior: rebaja de los niveles de exigencia, extensión de una falsa enseñanza bilingüe a todos los centros de infantil, extensión indiscriminada a la formación profesional, ausencia de control del programa, falta de apoyo a los centros.

El nivel de críticas fue aumentando a medida que la administración, incapaz de gestionar correctamente el programa, se ponía de perfil ante los ataques, a pesar de ser la mayoría de estos infundados. Su pésima gestión ha conseguido que sus responsables, o quien les dirigía, hayan terminado aceptando algunas críticas como verdades, hasta el punto de comprometerse a incluir en su programa electoral el derribo de uno de sus pilares.

Esta fase se ha caracterizado por un abandono del programa bilingüe. Prueba de ello es el nivel de descontento que se ha generado entre muchos docentes que llevan tiempo viendo cómo se destruye el trabajo de años.

Tal ha sido el caos y la desorganización que, al tiempo que han ido socavando y debilitando el programa bilingüe, nadie se ha preocupado de analizar la situación o de reflexionar sobre algunos aspectos tales como los recursos, que no han parado de crecer.

Dar a la manivela sin más ha llevado a autorizar un número excesivo de institutos bilingües (medida política de efectos indeseados y contraproducentes), a que el programa de auxiliares de conversación haya crecido de manera descontrolada, sin el más mínimo intento de optimización y a que la evaluación externa, reducida al final de cada etapa, haya sido comprometida con una empresa para cuatro años, hechos que sirven para enmascarar un profundo desconocimiento del programa y una pésima gestión.

Esta legislatura concluyó con 404 colegios públicos bilingües, 196 institutos bilingües y 2.348 auxiliares de conversación.

Lo acontecido en estas últimas legislaturas sin duda explica y justifica la actual situación del programa bilingüe de la Comunidad de Madrid en el que, al disminuir la exigencia, ha incrementado el desinterés, la confusión y la incertidumbre.

Fase VI – Legislatura 2023- ? – Futuro incierto

Finalmente, llegamos a la fase que ahora se inicia en la que el máximo responsable de educación anuncia lo que alguien escribió en el programa electoral con el que el PP de Madrid concurrió a las elecciones: “A partir del próximo curso la geografía y la historia se impartirán en español”

Hay que preguntarse si el Consejero de Educación cree en lo que dice, si es consciente de las implicaciones y de las consecuencias de esa decisión y si la Consejería de Educación será capaz de llevarla a cabo. Ese planteamiento solo demuestra desconocimiento del programa bilingüe y de su potencial. Esta medida, aun sin explicar y sin detallar es, en cualquier caso, un disparate.

Hasta ahora la toma de decisiones sin base científica por parte de los gestores y la aceptación de todas las críticas, ha llevado a estos a intentar resolver la situación creada dando la razón a quien no la tiene, a alinearse con un beligerante sector crítico ideologizado, iniciando el desmontaje o el desmantelamiento de lo único de lo que deberían sentirse orgullosos, en lugar de ponerse a trabajar con seriedad y devolverle al programa bilingüe la calidad que nunca debió perder.

Un partido político que destruye un programa educativo que es un referente nacional e internacional y que, además, es lo único que le ha dado prestigio en educación, es un partido que deja claro que la educación no le importa. Después de esto, en educación, al Partido Popular no le quedará nada.

La Comunidad de Madrid  es muy libre de debilitar o de empeorar su programa bilingüe si lo desea, como ha hecho el Principado de Asturias con el suyo recientemente. Lo mínimo que tendría que hacer es explicar las razones y justificarlas con evidencias. Si no, como siempre, los grandes perjudicados serán los alumnos.

Xavier Gisbert da Cruz fue director general de Mejora de la Calidad de la Enseñanza en la Comunidad de Madrid.

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Comentarios

  1. Concha
    25 de enero de 2024 08:55

    Soy profesora de educación secundaria desde hace más de treinta años. Estoy convencida de que cualquier alumno o alumna de nuestro sistema educativo tiene derecho a educarse en su lengua materna. Solo así se podrán alcanzar los mejores resultados en todos los ámbitos. Todo lo demás sobra, no pasan de ser intereses y ocurrencias.

    1. Xavier Gisbert
      1 de febrero de 2024 17:21

      Nadie discute el derecho de cualquier alumno a educarse en su lengua materna. Y así ocurre en casi todas las comunidades autónomas.
      Lo que no hay que hacer es confundir. Estudiar una parte del currículo escolar en una lengua meta sólo afecta positivamente a la formación de ese alumno.
      Además, una de las principales características de la enseñanza bilingüe es que tiene que ser voluntaria y, por lo tanto, solicitada por padres y profesores.
      Con respecto a “alcanzar los mejores resultados”, se supone que se refiere a los centros no bilingües. Sería muy interesante que indicara cuáles son esos resultados y donde se alcanzan.

  2. Mig53
    25 de enero de 2024 11:11

    Vamos, que en todos los países de Europa la enseñanza bilingüe es un fracaso

    1. Xavier Gisbert
      1 de febrero de 2024 17:24

      Sería interesante saber si ese comentario es una afirmación, un deseo o una ironía.

  3. Ana
    27 de enero de 2024 09:15

    Artículo sesgado y con nula información de lo que supone maltratar a los alumnos de los institutos presuntamente bilingües obligándolos a estudiar listas eternas de términos, sin análisis ni contenidos ni objetivos más que justificar la metedura de pata de los gobiernos que han maquinado esto con fines políticos. He sido testigo de lo que sucede. Alumnos con padres nativos fingiendo hablar mal en inglés o que no entienden para que el resto de su clase no se ría de su acento perfecto mientras otros corrigen a los profesores que tienen un c1 en inglés, pero no en su materia. Vergonzoso y estúpido.

    1. Xavier Gisbert
      1 de febrero de 2024 17:32

      Interesante intervención. Ahora una sucesión de datos extraídos de la normativa de una región es algo “sesgado”.
      Ningún instituto de España maltrata a ningún alumno. Por el contrario, los profesores se esfuerzan por ayudarles a alcanzar la mejor formación posible.
      Si considera que hay maltrato, denúncielo.
      El resto de la intervención parece un cuento de ciencia ficción y las tres últimas palabras sobran.

  4. Anónimo
    27 de enero de 2024 18:40

    Juas, juas, juas, el programa bilingüe es tan maravilloso que en ninguna otra región de Europa tiene equivalente ¿Puede el señor Xavier dar algún ejemplo? ¿En Reino Unido su historia y las ciencias se enseñan en francés o en alemán? ¿En Francia se enseña su historia en inglés también? ¿En Estados Unidos enseñan su historia en italiano o ruso?

    Por cierto, curioso que el programa bilingüe es tan maravilloso (entendiendo «bilingüismo» como dar todo en inglés menos matemáticas y lengua española), que la mayoría de los concertados, y la práctica totalidad de los privados no lo tienen. Pero no solo eso, que ya es escandaloso, es que los privados internacionales (colegio italiano, liceo francés… ) dan más horas en español que los colegios públicos madrileños (si no me creen, métanse en la web de cualquiera de esos centros y verán en que idiomas dan cada asignatura). Es que incluso es obligatorio que den historia de España (y su cultura) en español. Algo que se niega en el «bilingüismo madrileño». Es que es alucinante.

    1. Xavier Gisbert
      1 de febrero de 2024 17:46

      Aun desconociendo el significado de “Juas, juas, juas” se entiende que el anónimo que escribe no es partidario de la enseñanza bilingüe.
      En todos los países de la Unión Europea, excepto en Grecia, hay programas de enseñanza bilingüe.
      Los centros extranjeros en España imparten los currículos de sus respectivos países y, por normativa española, deben impartir además algunas materias en español. En otros países solamente imparten sus currículos nacionales.

      1. Anónimo
        6 de febrero de 2024 10:30

        Ya, vamos, que no hay ningún otro país que enseñe íntegramente la geografía, la cultura y la historia de su país en un idioma extranjero al suyo, por eso el Sr. Gispert no es capaz de señalar ejemplos específicos sobre esto a pesar de que se lo requiero una y otra vez: por que no existen esos casos.

    2. David N
      5 de febrero de 2024 06:06

      Solo por aportar un dato. En Estados Unidos sí hay programas que enseñan esas materias en español o en japonés. Se llaman dual language programs.
      Lo único que incluiría en este artículo es que la inflexibilidad del funcionariado impide la contratación de docentes que sean realmente capacitados para enseñar en inglés.
      Debemos autorizar otro tipo de contratación de profes si queremos que la educación bilingüe funcione. Con dar talleres de verano, cursillos varios y exigencias mínimas es imposible dar una enseñanza de calidad.

      1. Anónimo
        6 de febrero de 2024 10:25

        No Dani, salvo casos excepcionales, el «bilingüismo» en los Estados Unidos no está pensado igual que lo que se está intentando hacer en España. El «bilingüismo» en EE.UU. no está diseñado para que un habitante angloparlante aprenda español o chino, sino que está diseñado para que un inmigrante de Honduras o de Vietnam que no sabe decir una sola palabra en inglés aprenda inglés, que es bien distinto. En las primeras etapas casi todo es en español o el idioma que sea, y el inglés se va incrementando progresivamente para que al acabar el instituto esa gente sepa desenvolverse en el inglés. Por eso ningún inmigrante de Reino Unido o Canadá, por decir otros países angloparlante s, va a esos cursos bilingües, por qué no les hace falta.

        El equivalente en España sería hacer colegios bilingües para alumnado árabe o rumano, por decir algunos casos, para que al acabar el instituto supieran bien español. Es evidente que el bilingüismo en este país no se ha pensado para esto.

      2. Xavier Gisbert
        7 de febrero de 2024 17:37

        David, no le haga mucho caso a un anónimo que le llama Dani y que demuestra estar desfasado.
        En los Estados Unidos hay diversos métodos de enseñanza bilingüe y en todos ellos el idioma mayoritario es el español. Los dual language programs adoptan diferentes formas y abarcan múltiples idiomas.
        Es cierto que inicialmente el objetivo era enseñar inglés a los hispanos, pero hace ya muchos años que la situación ya no es esa y cada vez son más los centros que ofrecen programas bilingües a todos sus alumnos.
        Además allí sí se puede hablar de bilingüismo puesto que en la mayoría de los casos los alumnos pueden estar expuestos a ambas lenguas fuera del centro educativo.
        Gracias por su aportación.

        1. Anónimo
          8 de febrero de 2024 14:47

          ¿En los Estados Unidos se enseña sistemáticamente Historia de EEUU y Geografía de Estados Unidos en español y nunca en inglés? Es por curiosidad, nada más. Por otro lado, le informo David (perdón por el error), que en Estados Unidos el movimiento «Only English» ya provocó en su momento una fuerte disminución de la enseñanza bilingüe en sitios como en California. Y de Reino Unido ni hablo (se queja hasta el British Council de que los chavales «pasan» de aprender otros idiomas y se dedican a las asignaturas STEM). No parece que allí la historia de R.U. se de en francés y la geografía de R.U. en alemán, pero quien sabe…

          1. Xavier Gisbert
            8 de febrero de 2024 19:47

            Este es el último anónimo (que por cierto es siempre el mismo) al que respondo.
            Salga del anonimato, diga quién es y podremos intentar darle respuestas a tantas inexactitudes que dice y a las dudas que parece tener.