Opinión
Decir que “la IA nos vuelve menos inteligentes” es quedarse corto. No es la herramienta en sí. Es el uso que hacemos de ella. Si la utilizamos para evitar el esfuerzo mental de forma sistemática, es difícil que eso no tenga consecuencias.
Sobreprotección
José Manuel G. Guillorme

Director en CEIP Bilingüe Francisco de Quevedo Fuenlabrada
15 de abril de 2026
En estos tiempos del siglo XXI todos estamos preocupados por la protección a la infancia y de hecho, hay numerosos organismos e instituciones de todo calibre que se dedican a ello. Pero una vez atendidos los derechos básicos de la misma, hay un exceso de frenada que se ha convertido en una amenaza real.
Un agente pedagógico especializado en alumnado neurodivergente, TEA –Nivel 3–, diseñado para dar respuesta fundamentada y anticipada.
Cada 22 de abril, el Día de la Tierra recuerda la importancia de proteger el planeta en el que vivimos. Pero, más allá de ser una fecha señalada en el calendario, este día tiene que servir para reflexionar: ¿estamos preparando a nuestros alumnos para cuidar el entorno natural que nos rodea? La respuesta a esta pregunta está en las propias aulas.
El profesorado wokista suele aprobar a casi todos sus alumnos porque piensa que así lo ayuda, que él no quiere ser una piedra en el camino de nadie, especialmente si los alumnos tienen familias poco estructuradas o económicamente desfavorecidas.
Quienes nos dedicamos de forma habitual a la formación del profesorado en activo somos, por lo general, conscientes de sus limitaciones. Estas suelen coincidir con lo que señala gran parte de la evidencia científica en este ámbito: formaciones que, tras una exposición científico-técnica, no tienen medios para abordar la transferencia real al aula de lo aprendido; que no permiten el seguimiento ni la resolución de dudas que surgen en la práctica; que no tienen mecanismos sólidos para evaluar ni el aprendizaje de los asistentes ni su impacto en el progreso del alumnado; que están poco conectadas con la aplicación de programas educativos concretos y que no consideran los centros desde una perspectiva holística. A esto hay que añadir que, a menudo, se falla lamentablemente en alinear de forma razonable los contenidos impartidos con las mejores fuentes de conocimiento disponibles, así como de conectarlas adecuadamente con el currículo. No obstante, pese a los posibles errores cometidos, me parece, mayormente, un problema estructural que trasciende la búsqueda de responsabilidades individuales.
¿Y si todavía no hemos diseñado el ecosistema educativo que realmente necesitan los niños, adolescentes y adultos con altas capacidades? Tras años de asistir a conferencias y escuchar a expertos, una realidad se impone: en pleno 2026, seguimos careciendo de un formato que se adapte de forma genuina a este colectivo.
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Cada euro destinado a sostener esta suerte de huida hacia adelante es un euro que no se invierte en fortalecer los institutos que acumulan dificultades.
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Mi experiencia personal con mi hija ha transformado por completo la forma en que entiendo la vida. Al principio, no era consciente de los pequeños detalles. Tenía una forma única de comunicarse, intereses especiales que cambiaban con las estaciones y, sobre todo, una sensibilidad aumentada a los ruidos y sonidos fuertes.



