Marta Ferrero: "Los padres desesperados son una diana perfecta para los parlanchines"

Aboga por un mayor encuentro entre comunidad científica y educativa y defiende que se pruebe antes lo que se aplica en el aula. Marta Ferrero ha declarado la guerra a modas y ocurrencias.
Saray MarquésMartes, 7 de mayo de 2019
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Ferrero reclama un mayor compromiso para que la investigación aterrice en las aulas.

Marta Ferrero es licenciada en Psicopedagogía y doctora en Psicología. Ha trabajado como maestra de Educación Infantil y orientadora y ha impartido docencia en la Universidad de Deusto y la UOC. Como investigadora, tras centrarse en las dificultades en lectoescritura, analiza la evidencia tras diferentes métodos educativos.

Hace un tiempo denunciaba que en los congresos educativos se mezclan expertos y pseudoexpertos, ¿Sigue pasando?
–Mientras no introduzcamos la cultura científica en Educación va a seguir pasando. No existe un panel de expertos que filtre a los ponentes que hablan desde la evidencia. A mí me siguen llegando expertos que me comentan que no van a acudir a un evento tras ver algún que otro interviniente en el borrador.

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Me siguen llegando expertos que no van a acudir a un evento tras ver algún interviniente en el borrador

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¿Aplaude las campañas para promover el pensamiento crítico?
–El caso es avanzar desde el rigor. Me alegra que el Ministerio de Ciencia y el de Sanidad inicien una campaña contra las pseudociencias, que surja #CienciaenelParlamento… Hay que procurar que no se cuelen los intereses de las empresas, eso sí: ¿Que Google nos habla del uso de la tecnología en las aulas? Aclárese que participar en el programa no le permite decir lo que quiera.

Al docente cada vez se le venden más cosas…
–Tengo la percepción de que ha sido tal el bombardeo de propuestas de innovación educativa los últimos años que una parte del profesorado está muy cansado. Involucrarse cada año en una propuesta nueva supone rehacer materiales, programaciones… y me gustaría pensar que este cansancio va a jugar a favor del movimiento para basar la Educación en pruebas.

¿Es una dicotomía entre la innovación y el rigor?
–Innovar es introducir cambios para mejorar, para solucionar un problema. A veces puede ser usar una herramienta o estrategia tradicional que hasta entonces no se ha necesitado. La innovación es incompatible con el rigor cuando se traduce por inventar la rueda sin evaluar los objetivos, el impacto, antes de extenderla a todo un centro, a toda la comunidad educativa, la comunidad autónoma o el país. No me gusta usar el término innovación educativa referido a moda.

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No me gusta usar el término innovación educativa referido a moda

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¿Desconfía también de las buenas prácticas?
–La práctica reflexiva constituye una gran herramienta. El problema es cuando se detecta que algo provoca un resultado positivo y se cree que va a funcionar siempre. Hay que pensárselo dos veces al recomendar cierta intervención a un docente, aunque seas investigador. En Medicina un determinado fármaco solo se recomienda para ciertas enfermedades o poblaciones. Si lo que sugieres vale para todo, es sospechoso. En Educación pocas veces se da el 3 en 1.

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Si lo que sugieres vale para todo, es sospechoso. en Educación pocas veces se da el 3 en 1.

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¿Sigue defendiendo la analogía entre Educación y Medicina?
–Sí, se suele criticar, porque en Educación entran en juego muchas variables: del niño (capacidad cognitiva, competencias sociales, nivel socio-económico de la familia), del centro… Es muy complejo, pero me gusta compararlas porque hay buena investigación educativa con una aplicación directa en las aulas y un impacto en el rendimiento.

¿Cada vez más gente lo ve así?
–Las redes sociales dan voz a Catherine L’Ecuyer o Gregorio Luri, por ejemplo, pero son también altavoz para mensajes sin rigor. La clave está en que las personas tengan criterios para discernir quiénes hablan desde el rigor. Esta formación es muy importante porque las redes tienen cada vez más impacto en la comunidad educativa, con cada vez más maestros con perfil en Twitter, por ejemplo. Si nos fijamos en la fecha de alta se ve cómo muchos no llevan más de seis años. Su entrada se ha multiplicado, y esto supone una buena ventana de oportunidades, pero hay que tener cuidado con los peligros que puede entrañar.

¿Son todas las pseudociencias en Educación igual de peligrosas?
–Lo son más cuanto más vulnerable es la población a la que se dirigen. Los padres desesperados por saber qué les está pasando a sus hijos con TDAH o autismo son una diana perfecta para los parlanchines. La Educación Infantil también es terreno abonado. Los padres entran en el mundo educativo, quieren lo mejor para sus hijos y con la excusa de que los niños están en un periodo crítico se cuelan supuestos gurús con métodos como la gimnasia cerebral y toda suerte de “magufadas”.

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