La hora de elegir el colegio donde estudiarán nuestros hijos es, sin duda, uno de los momentos más cruciales en la vida de muchas familias. Por suerte, cada vez contamos con sistemas educativos más vanguardistas que trabajan de forma constante para preparar a los niños y niñas de hoy, tanto personal como académicamente, en los adultos que vivirán en el futuro práctico y real que les espera.
Opinión
Repensar la competencia digital en la escuela del siglo XXI.
Cualquier solución parcial o excesivamente simple está destinada al fracaso en un entorno tan intrínsecamente complejo como es el de un centro educativo. Sabemos que esto ocurre también cuando se trata de mejorar la lectura y la escritura de los colegios. Los modelos organizativos que estructuran los apoyos tempranos y vinculan una evaluación continua y sistemática con la atención al alumnado que empieza a tener problemas para aprender a leer resultan insuficientes si los contenidos que se enseñan no están sólidamente fundamentados para garantizar que los niños aprendan a leer. Del mismo modo, buenos modelos organizativos y contenidos bien diseñados tampoco bastan si la práctica docente en el aula no es la mejor para que ese contenido llegue al alumnado. Es posible mejorar, pero para lograrlo es necesario trabajar en varias cosas y, además, parece necesario hacerlo en todas a la vez.
Desde mi actual perspectiva como asesora técnica de transformación pedagógica, he podido constatar cómo, en numerosas acciones formativas, la taxonomía de Bloom aparece de manera recurrente en el discurso de los/las ponentes. Esta omnipresencia invita a formular una pregunta que me resulta inevitable: ¿estamos ante el regreso de una moda pedagógica o ante la recuperación de una estructura conceptual que nunca debió irse?






