El 12 de agosto de 2026, España vivió uno de esos acontecimientos que difícilmente necesitan una explicación para despertar nuestra curiosidad. El cielo cambió de aspecto, la luz comenzó a desaparecer y durante unos instantes, millones de personas levantaron la mirada para contemplar cómo la Luna se interponía entre la Tierra y el Sol. Un eclipse total que no se había podido contemplar desde la península Ibérica en más de un siglo y que convirtió el firmamento en un enorme escenario compartido.






