Los dirigentes del Departamento de Educación y Formación Profesional de Cataluña continúan en su estrategia de incumplir las leyes que no les gustan y de ignorar las consecuentes sentencias judiciales en su contra. Lo han hecho desde hace muchos años y lo siguen haciendo con total impunidad, porque nadie les ha sancionado por ello. Esto ha originado un perjuicio mucho más grave y que afecta a toda la sociedad catalana, que el perjuicio causado al alumnado.








