La escuela nunca había tenido que desenvolverse en un contexto en el que la atención de sus alumnos estuviera tan disputada. Hoy, ese desafío condiciona cualquier aprendizaje y obliga a replantear una de las preguntas educativas más importantes de nuestro tiempo: ¿cómo enseñar a pensar en una sociedad diseñada para distraer?





