La conversación con José María Torralba se detuvo en una idea central, si la enseñanza de la literatura y la filosofía no consigue despertar lectores, el problema no está en los jóvenes, sino en el modo de plantearla. Desde ahí, el catedrático defendió los grandes libros, el valor del papel y la necesidad de reservar espacios libres de inteligencia artificial.






