Presión social para que se firme el Pacto por la Educación

No hay tanta distancia. O al menos eso se desprende del análisis de las declaraciones, manifiestos, documentos y demás escritos de variado pelaje de los que semanalmente damos cuenta en este periódico. Siempre que los deshojemos de la carga ideológica.

Si firmamos un Pacto, ¿me colgaré yo sólo la medalla?

Gobierno y oposición son conscientes de que firmar un Pacto por la Educación traería beneficios para el conjunto del sistema educativo. Sin embargo, las razones políticas parecen pesar más, en estos momentos, que los siete millones de estudiantes de nuestro país.

¿Quién le pone el cascabel al gato?

Si los principales implicados se muestran a favor de firmar un pacto por la Educación que dé estabilidad al sistema educativo, llega el momento de preguntarse porqué no es ya efectivo. La respuesta es sencilla, cada cual impone una condición para aceptar el pacto y ninguno está dispuesto a ceder el primero. Si los sindicatos piensan que la responsabilidad es del Gobierno, los profesores de los sindicatos, los de la Pública de la Privada, etc, nunca habrá acuerdo. Y como anuncia nuestro titular, ¿quién se atreverá a ceder y dar el primer paso?
Por María Méndez.