Hablar con Jesús Álvarez, director del IES «Gerardo Diego», es una bocanada de aire fresco en un ambiente que en los claustros con demasiada frecuencia resulta sofocante. Tres palabras definen a este ejecutivo que dejó su trabajo en la frontera con Libia para convertirse en funcionario… pero de los de vocación de servicio público. Ilusión: «Pasar ocho horas en un trabajo mirando el reloj es terrible». Compromiso: «Hacemos el centro nuestro y cualquiera que viene ve esa identidad». Gestión: «Haces un análisis del problema, encuentras la necesidad y buscas una solución». Suena fácil pero no lo es.





