En el contexto social en el que vivimos actualmente, en el que la individualización y la polaridad está tan presente, los colegios deben ser espacios donde los más pequeños pueden adquirir las herramientas para aprender a convivir. El objetivo no debe ser únicamente enseñar contenidos académicos, sino ser capaces de formar alumnos que puedan trabajar en equipo y, sobre todo, ser empáticos y llegar a comprender a los demás.






