La explicación de la consejera Niubó supone aceptar que en las aulas de 4º de ESO hay un 25% de alumnos con dificultades cognitivas, conductuales o emocionales de tal gravedad que no están preparados para hacer los exámenes que les corresponderían y que, por ello, se les excluye en todo tipo de pruebas, sean autonómicas o internacionales.








