Desenchufar

Autor: padresycolegios.com

Rosa fue desde siempre aficionada
a la música y le encantaban
desde pequeña
los grupos ruidosos de
rock. A Luis, ocho años más
pequeño, la música de Rosa
le ponía nervioso y con
dos añitos intentaba desenchufarle
la minicadena. Entonces,
su tía regaló a Rosa
una guitarra y la niña pasaba
horas rasgando las
cuerdas, desafinando un
montón. Un día Luis ya no
pudo más y se fue a la habitación
de su hermana y su
madre lo encontró dando
vueltas alrededor mientras
Rosa tocaba, mirando fijo a
la guitarra: «Pero, ¿dónde
está el enchufe?»

Piso de alquiler

Autor: padresycolegios.com

Mi marido y yo estamos muy preocupados y no sabemos qué medidas tomar. Nuestro hijo, junto con otros dos compañeros de su colegio que van a realizar la misma carrera de Ingeniería Industrial, se han empeñado en alquilar un piso para los tres y apañarse solos. No nos preocupan las dificultades que encuentren viviendo solos, así valorarán más el trabajo de su madre y que se vayan acostumbrando. Pero sabemos que uno de ellos fuma porros y no sabemos si algo más, y nos da miedo que Vicente se enganche también.
CONCHITA.
CÓRDOBA

El miedo de los padres es justificado, pues las influencias negativas suelen cuajar con más facilidad que las positivas, sobre todo en estas edades. No obstante, los criterios que ustedes hayan vertido y vivido en casa son el asidero principal al que su hijo pueda agarrarse. Mantengan ustedes una vigilancia prudente.

Arquitectura

Autor: padresycolegios.com

Necesito el consejo de algún especialista. Me siento angustiada y no sé qué hacer para no reñir con mi marido y evitar que mi hija se venga abajo este curso. Mi marido es arquitecto, tiene un estudio de prestigio y cree que la única carrera que merece la pena es arquitectura. Este año Laura sacó la selectividad con muy buena nota y su padre le ha exigido, en contra de su voluntad, que en la universidad se matricule en arquitectura, carrera que no sé por qué causa mi hija rechaza frontalmente. Su pasión desde pequeña ha sido ser médico o enfermera, pero su padre no sólo quiere que sea arquitecto por su ego profesional, sino que dice que es la garantía de que la niña se coloque al terminar la carrera. No hemos logrado ponernos de acuerdo y su cabezonería ha sido más fuerte que los deseos de mi hija y los míos. Estamos bastante enfadados con él mi hija y yo. ¿Qué hago?
EUGENIA.
LEÓN

Eugenia: lo primero que debes hacer son las «paces con tu marido». Los conflictos conyugales conviene resolverlos cuanto antes por vuestro bien y el de vuestra hija, pues a pesar de todo seguro que ella no quiere que estéis enfrentados. Lo segundo, si te encuentras mal acude, junto con tu marido, a un especialista para que os ayude.
Aprovechando la exposición de tu pregunta sugerimos algo que pueda serviros a vosotros y quizás a otros padres con planteamientos similares. Con todo el respeto, a tu marido hay que hacerle ver que cualquier profesión u oficio es dignísimo si con su realización se cumple de forma competente, seria, responsable y con actitud de servicio y proporciona unos recursos económicos necesarios acorde con su eficacia. En definitiva, el trabajo bien hecho es el que da prestigio al profesional y además debe ser causa de felicidad personal, por lo que la elección de carrera, con el consejo de los padres o de los educadores, debe ser decisión de cada persona. ¿Nos imaginamos los niveles de eficacia y de felicidad que le pueda proporcionar a un profesional al que le obligan a hacer una cosa que sigue sin gustarle, que no siente y que sólo le sirve para ganar dinero? Hace unos años era frecuente que los hijos cursaran los estudios que les exigían sus padres, hoy –siendo siempre fundamental la opinión y el apoyo de éstos– la mayoría de ellos respetan los intereses de sus hijos y las aptitudes que les permiten cursarlas con éxito.
A pesar de todo, nunca se pierde nada, quizás una vez que vaya corriendo el curso y entrando en la esencia de la carrera puede desaparecer su aversión por la arquitectura y quién sabe si, incluso, sentirse a gusto cursándola. Esto sería una gran satisfacción para su padre y a medio plazo se verían cumplidos sus dos deseos: que su hija sea arquitecto y se coloque en su estudio por lo que su proyecto laboral podría estar resuelto.
No obstante, estos dos objetivos de los padres deben ser incorporados en una profunda conversación familiar para lograr tomar la decisión que mantenga vuestra hija. Están en juego su proyecto familiar y su felicidad.

Paso a la universidad

Autor: padresycolegios.com

Me dirijo a ustedes para que nos aconsejen de qué manera mi hijo puede obtener un mayor rendimiento académico y evitar los bloqueos que desde pequeño le vienen sucediendo. Le explico: mi hijo Alberto ha cursado estudios en un colegio privado de Cáceres. Me dicen que es muy listo pero que no rinde en los exámenes. Todos los días en cuanto viene a casa del colegio se mete en su habitación y no sale hasta la hora de cenar y muchos días antes de meterse en la cama sigue estudiando. Es nuestro único hijo y estamos muy pendientes de él, pero las notas que trae son casi todas de suficiente. Este año aprobó la selectividad y ha ingresado en una universidad de Madrid. Nos preocupa que se empiece a agobiar y le salgan mal las cosas.
ÁNGELA.
CÁCERES

Voy a procurar, con la pregunta de Ángela, dar contestación a varias recibidas con el mismo tema y preocupación. Como ya hemos dicho en varias ocasiones, cuando no hay coherencia entre el esfuerzo y tiempo de estudio que realiza un alumno y su rendimiento escolar, es muy conveniente y a veces necesario que el equipo de orientación escolar del colegio o un equipo de especialistas le estudie y busquen las causas que influyen en su bajo rendimiento. Pues conociendo científicamente su singularidad es como los profesores establecerán las intervenciones educativas adecuadas que le permitan obtener los resultados que pueda lograr.
Ahora bien, en su caso concreto encuentro un fallo importante que debe corregir. Una regla de oro en todos los ámbitos de la persona es que para rendir es necesario haber descansado, pues el cansancio o la fatiga dificultan el rendimiento. Si Alberto ocupa todo su tiempo sólo en el estudio seguro que la fatiga y quizá la falta de motivación le dificulten el aprendizaje y además, si no dedica tiempo a otras actividades necesarias para lograr un desarrollo personal equilibrado y eficaz, le repercutirá negativamente en su rendimiento. Debe distribuir su tiempo para el descanso, de atención personal, de las clases, del estudio y actividades de ocio e imprevistos que puedan surgir. Una distribución semanal, simplemente como referencia, podría ser: 7 Días X 24 Horas = 168 Horas. Reserva: 1. Tiempo para dormir: 8h x 7 días = 56 horas. 2. Tiempo para aseo personal, comidas y descansos: 4h x 7 días = 28 horas. 3. Clases: 6h x 5 días = 30 horas. 4. Estudio personal (3 horas mínimo – 5 horas máximo): 4h x 7 días = 28 horas. 5. Actividades de tiempo libre:168 – 142 = 26 horas.