El 80% de los niños con problemas de ojo vago o refracción no lleva corrección óptica

El Instituto de Microcirugía Ocular (IMO) ha llegado a esta conclusión tras examinar a 750 niños y encuestar a 500 padres, y ha descubierto que el 41% de los niños de 2 a 10 años no han visitado nunca al oftalmólogo.

El problema se acentúa cuando el equipo de optometristas descubre que el 80% de los niños con problemas de refracción o ambliopía nunca se había hecho una revisión ocular, pese a que a partir de los 7 años es difícil solucionar algunos de estos defectos. Según el Departamento de Oftalmología Pediátrica del IMO “la exploración realizada ha sido muy básica y ha servido sólo para orientar a los padres sobre posibles problemas visuales de sus hijos, a los que se aconseja una revisión más completa”.

Para este estudio se ha utilizado el retinoscopio, un sistema de lentes que proyecta una luz sobre la retina, y que permite descubrir posibles ambliopías (ojo vago), que se desarrollan por una diferencia importante entre la agudeza de uno y otro ojo, o defectos refractivos, como son la miopía, la hipermetropía y el astigmatismo. Aún así, algunas hipermetropías pueden pasar desapercibidas, ya que los niños suplen este defecto forzando la acomodación, es decir, la capacidad de enfoque del cristalino. Un buen diagnóstico requiere un control más a fondo y con gotas dilatadoras, según recomiendan desde el IMO.

Si el primer escalón es la consulta del pediatra, el 53% de los padres admite que en algún momento el pediatra les ha recomendado la visita al oftalmólogo. Pero sin embargo, en las revisiones pediátricas, el 38% de los padres encuestados afirma que la visión no se ha revisado en los controles generales, por lo que piensan que se le da menos importancia al control visual que al resto de la salud de los niños.

Conceptos claros

Los problemas más comunes en los niños son la ambliopía u ojo vago, del que ya hemos hablado, que se produce cuando el cerebro anula la visión de uno de los dos ojos, por ser inferior o peor a la del otro ojo, ya sea por estrabismo, defecto refractivo u otro problema ocular. “Cuando un defecto visual afecta exclusivamente o de forma más aguda a uno de los dos ojos, el cerebro selecciona la mejor imagen, anulando la otra e impidiendo que la visión de ese ojo se desarrolle.

Para recuperarla, es imprescindible tratar el problema en la infancia, edad en la que aprendemos a ver”, explica la doctora Ana Wert, especialista en oftalmología pediátrica.

Según la doctora, para detectar la asimetría visual, que se produce cuando un ojo ve peor que el otro, se pueden realizar sencillos controles en casa por parte de los padres, haciendo que los niños miren una imagen con un ojo tapado y después con el otro. El estrabismo, problema en el que uno o ambos ojos están desviados de su eje central, es el que más diagnosticado está, ya que al ser sintomático se detecta antes por los padres.

Factor hereditario.

Según la doctora Wert, “muchos padres desconocen que los problemas oculares, incluyendo los defectos de refracción, tienen un componente hereditario o de predisposición genética importante”. Pese a que el 79% admite tener problemas o defectos visuales en la familia, sólo el 36% lo ha considerado un factor a tener en cuenta a la hora de cuidar la salud visual de sus hijos, aunque a la hora de la verdad sólo el 3% admite haber llevado a su hijo al oftalmólogo por tener antecedentes en la familia.

Llegó la hora de elegir colegio

Elegir centro escolar (y acertar) es una decisión de mucho alcance que influye decisivamente en el futuro del niño. Repasamos todos los datos a tener en cuenta.

Dentro de unos días se abrirá oficialmente el plazo de matriculación para nuevos alumnos en los colegios. Si bien la mayoría de los padres ya tienen una idea bastante aproximada del tipo de centro que desean para su hijo, es entre marzo y abril cuando deben tomar la decisión definitiva. Los expertos están de acuerdo en que, al margen de condiciones objetivas, no existe el colegio perfecto por sí mismo sino un centro ideal para cada niño.

Pautas

Las motivaciones para decantarse por uno u otro colegio varían mucho: algunos padres desean que sus hijos asistan a su mismo colegio, otros valoran sobre todo la fama académica, otros la cercanía al domicilio… En todo caso, conviene repasar algunos elementos importantes:

• Nivel académico. Hay datos objetivos que pueden informar del nivel académico. Por ejemplo, los resultados en las pruebas de acceso a la Universidad o las pruebas de conocimiento en determinados niveles, como la que realiza la Comunidad de Madrid en 6º de Primaria.
• Ideario del centro. Debe estar en consonancia con los valores familiares. Los psicólogos advierten de que el niño no debe percibir que la educación y las pautas morales que se dan en la familia y en el colegio van en distinta dirección.
• Método pedagógico. La forma en que se abordan los conocimientos puede variar bastante con un método tradicional, con libros y fichas, u otro alternativo (siempre aprobado por el Ministerio de Educación), en el que los niños aprendan experimentando, jugando…
• Idiomas. Si deseas que en la formación académica de tu hijo estén muy presentes los idiomas, lo más adecuado es que optes por un colegio bilingüe o con una carga lectiva importante en una segunda (o tercera) lengua.
• Instalaciones. Aprovecha las jornadas de puertas abiertas para comprobar el estado de las clases y de los patios de recreo, la existencia de aulas especializadas, la disposición del comedor…
• Actividades extraescolares. Debes tener en cuenta las necesidades familiares y si el tipo de centro se adapta a ellas, ofreciendo horario ampliado, actividades formativas extra, servicio de biblioteca…
• Cercanía, economía y continuidad. Los aspectos logísticos también son importantes. Debes valorar la distancia del centro a vuestro domicilio y qué implicará: ¿será necesario trasladarse en coche?, ¿hay ruta escolar? Y por otra parte, la cuestión monetaria. Si optas por un centro público, la enseñanza es totalmente gratuita; en caso de uno concertado, hay determinadas contribuciones mensuales, y si hablamos de los privados, aunque por la crisis muchos han bajado sus cuotas, pueden estar entre los 200 y los 1.000 € mensuales. Además, si te planteas la escolarización de tu hijo a medio plazo, deberás tener en cuenta hasta qué nivel podrá seguir formándose en el mismo centro.

Tipos de colegios

Una de las primeras decisiones es: ¿público, privado o concertado? Cada uno ofrece un modelo educativo distinto y se gestiona de forma diferente.

• Públicos: Dependen del Estado, que los financia totalmente con fondos públicos. Son laicos, aunque se puede optar por la asignatura de religión.
• Concertados: Se trata de centros privados, pero que están parcialmente sostenidos por dinero público. Esto implica que deben ceñirse a determinados criterios de admisión y normas de funcionamiento, aunque su ideario es libre.
• Privados: Funcionan como una empresa privada y, siempre dentro de lo que marca la Ley, pueden establecer su propio método de enseñanza.

¿Se puede elegir siempre?

Cada Comunidad Autónoma fija los criterios de admisión en los colegios públicos y concertados (en los privados queda a criterio del centro aceptar cada solicitud). Así, hay una baremación oficial por la que se otorgan puntos según algunas circunstancias: proximidad al domicilio familiar o al trabajo de los padres, presencia de hermanos en el centro, renta anual, familia numerosa, minusvalía, enfermedad crónica, haber pertenecido a una guardería asociada al colegio…

Así, cada solicitud recibe una puntuación que fijará el orden en la admisión, aunque la gran mayoría consigue entrar en el colegio que ha señalado en primera opción, como en Madrid, donde, según datos de la Consejería de Educación, lo consigue más del 90% de los alumnos, o en Castilla y León, donde los datos oficiales lo cifran también en un 90%.

No obstante, cada año estos criterios pueden cambiar según la decisión de los gobiernos regionales. Así, lo ha hecho este año la Comunidad de Madrid para iniciar la implantación de distrito único, que ya se realiza en otras ciudades como Burgos (también en Castilla y León, Valladolid reducirá a tres sus zonas educativas para el próximo curso). Asimismo, Aragón vivirá novedades en el proceso selectivo, pues los padres deberán elegir el criterio de proximidad, optando o bien por el domicilio familiar o bien por su lugar de trabajo.

Nueva baremación para criterios de admisión de la CAM

Las principales novedades en los criterios de admisión para el curso 2012/13 en la Comunidad de Madrid son:

  • Se refuerza la puntuación (8 puntos) por hermanos matriculados en el colegio para evitar que ninguno se quede fuera.
  • Se elimina el punto de los celíacos tras la entrada en vigor en 2011 de la ley estatal que obliga a tener menús adaptados en los colegios.
  • Se introducen puntos por antiguos alumnos para aumentar la vinculación de las familias con los colegios.
  • Los puntos por renta se otorgarán únicamente a las familias madrileñas beneficiarias de la renta mínima de inserción para potenciar la igualdad de oportunidades y combatir el fraude.
  • Todas las familas tendrán puntos por domicilio o lugar de trabajo para aumentar su libertad de elección.

Hacer un Doble Grado con ADE

Soy Iván, tengo 20 años y estoy estudiando el Grado en Administración y Dirección de empresas, estoy en 2º curso. Me gusta mucho la carrera, pero estoy pensando en estudiar un doble grado, con alguna titulación del área empresarial, para ampliar mi formación, pero dudo de las titulaciones que hay ahora con Bolonia. ¿Qué opciones hay para un doble grado y qué duración tendría?

Iván (20 años)

Hola Iván: Las titulaciones de grado del área empresarial ofrecen un abanico muy amplio de combinaciones para doble grados, con titulaciones nuevas muy demandas en el mercado laboral. Puedes combinar tus estudios de ADE con el Grado en Derecho, enfocado al Derecho del Trabajo o al Derecho Laboral; con el Grado en Dirección Comercial y Marketing, ampliando conocimientos en la atención al cliente y las herramientas de venta; y con el Grado en Turismo, desarrollando una formación más completa en la gestión y planificación de empresas turísticas y de ocio.

Los dobles grados ofrecen la posibilidad de completar tu formación universitaria en distintos ámbitos empresariales, ampliándose el plan de estudios en un curso académico. Aquellos conocimientos de carácter general y comunes a ambas titulaciones se estudiarán en la primera titulación, y así obtendrás tu grado en ADE superados los créditos de los cuatros cursos. En el quinto curso estudiarás los créditos correspondientes a la segunda titulación.

Aunque ya lleves dos años cursados del Grado en ADE te puedes cambiar sin problemas a una doble titulación. Aquellos créditos que ya tengas aprobados se mantienen, y amplías la matrícula con las asignaturas correspondientes al segundo grado que elijas. Es muy buena elección realizar un doble grado para convertirte en un candidato mejor preparado dentro del mercado laboral.

Intercambios universitarios: el alumno Erasmus

En la sociedad actual las relaciones internacionales desempeñan un papel fundamental. Empresas, instituciones, organizaciones y organismos públicos y privados mantienen, cada vez con mayor asiduidad, relaciones con otros países.

Conocer idiomas es una herramienta indispensable en el desarrollo de estas relaciones; de ahí que la Universidad Alfonso X el Sabio articule diversos programas de movilidad e intercambios que privilegian la formación de sus estudiantes en el ámbito internacional. El programa Erasmus tiene como objetivo atender las necesidades de enseñanza y aprendizaje de todos los participantes en educación superior, incluidos los estudios de doctorado.

DERECHOS DEL ESTUDIANTE ERASMUS

• La universidad de origen y de acogida deben tener firmado un acuerdo inter-institucional.

• La universidad de origen y de acogida deben suscribir con el estudiante, antes de su partida, un acuerdo de estudios/formación, que establezca el programa de estudios/trabajo previsto, incluyendo los créditos que se obtendrán.

• La universidad de acogida no percibirá retribución alguna en concepto de tasas de matrícula, exámenes, acceso a laboratorios y bibliotecas durante el periodo de estudios/prácticas Erasmus.

• La universidad de origen deberá otorgar pleno reconocimiento académico a las actividades realizadas satisfactoriamente durante el periodo de movilidad Erasmus, de conformidad con el acuerdo de estudios/formación.
• Al final de los estudios/prácticas en el país europeo, la universidad/empresa de acogida emitirá y firmará un certificado –certificado académico o certificado de trabajo– en el que figurarán los créditos y las calificaciones obtenidas. Si el periodo de prácticas en empresas no forma parte del plan de estudios, el periodo al menos quedará reflejado en el Suplemento Europeo al Título.

•El estudiante Erasmus recibirá en la universidad de acogida el mismo trato y los mismos servicios que los estudiantes de esta universidad.

• El estudiante tendrá acceso a la Carta Universitaria Erasmus y a la Declaración de Política Europea de sus universidades de origen y de acogida.

• Las becas o préstamos del país de origen se mantendrán durante el periodo de estudios en el país europeo.

Estrés en los recién nacidos

Una vez que ha nacido un bebé, a menudo éste es separado de la madre para colocarlo en una cuna cercana o para asearlo. Un nuevo estudio, cuyos resultados han aparecido publicados en Biological Psychiatry, revela que esta separación resulta muy estresante para el recién nacido.

Los autores de la investigación descubrieron que la actividad autónoma neonatal era un 176% más alta y el sueño un 86% menos calmado cuando los niños estaban solos, en comparación con el rato que éstos estaban pegados a sus madres.

Más información: www.tendencias21.net

Adelantar la triple vírica

De enero a octubre del pasado año, se detectaron 1.876 casos de sarampión, unas cifras excepcionalmente altas, teniendo en cuenta que el año anterior tan solo se declararon 173 casos.

Unas cifras excepcionalmente altas, teniendo en cuenta que el año anterior tan solo se declararon 173 casos, y que han llevado al Comité Asesor de Vacunas (CAV) de la Asociación Española de Pediatría (AEP) a incluir entre sus recomendaciones para 2012 adelantar a los 12 meses de edad la administración de la primera dosis de la vacuna triple vírica, que actualmente se aplica a los 15 meses en la mayoría de las comunidades autónomas.

Más información: www.vacunasaep.org/familias/

Libros de Narval

Dos títulos con los que la Editorial Narval estrena 2012: Piccolo y Nuvola, escrito e ilustrado por el Premio Nacional de Ilustración 2011 Emilio Urberuaga, –entrevista pag. 8– y Un día de pasos alegres, de la autora e ilustradora Raquel Díez Reguera.

Piccolo y Nuvola trata con delicadeza el tema de la contaminación ambiental y narra al tiempo una bonita historia de la amistad entre un pájaro y una nube.

Un día de pasos alegres es la historia de un día cualquier en la vida de Martina y nos adentra en un mundo que no por fantástico deja de sernos extrañamente cercano.

Más información: www.nalvaleditores.com

Emilio Urberuaga, Premio Nacional de Ilustración 2011

El ilustrador infantil nos recibe en su estudio plagado de luz y pinceles donde deja fuera al hombre y al padre y sólo deja entrar al niño que nunca ha dejado de ser. Allí juega con sus colores y sus pinturas y así ha logrado esa conexión especial con varias generaciones de niños que ha llevado al ministerio de Cultura a concederle el Premio Nacional de Ilustración por su trayectoria.

¿Qué supone un premio a toda una carrera?
Da cierto vértigo porque piensas ¡Que pasa, ya he terminado! y no es así, yo estoy empezando. Es un empujoncito más. Alguien se ha fijado en lo que haces y eso para el saco de la vanidad siempre viene bien. Hace treinta años, desde el año 82, y yo me dedique tarde a ilustrar libros para niños, porque llegué a esto por puro azar.

¿Cómo han variado en estos años los gustos de los niños, o de los padres, que al final son los que compran los libros?
Evidentemente el niño es un cautivo. Es el destinatario, pero el que paga los libros es el adulto, y rara vez hay padres que dejan elegir a sus hijos. A veces tengo la sensación de que los padres formados ven un libro y registran cosas en su cerebro que el niño no ve pero que a él le parecen estupendas. Todo se reduce a una sola cosa que es claridad. Yo creo que en el lenguaje y en la imagen si hay claridad es aprehensible por todo el mundo.

Han cambiado detalles, lo fundamental no ha cambiado. Es igual que al fondo aparezca un ordenador o una máquina de escribir, las historias siguen interesando las mismas, solo cambia el decorado.

¿Cómo realizas tus ilustraciones?
Me gusta trabajar sobre papel. Yo me pongo a trabajar y lo que surge. Comienzo a mezclar y, como decía Picasso “yo no busco, yo encuentro”. De pronto ves algo que interesa y sigues por ese camino. Es un juego, para mí es un divertimento por el que además me pagan.

Te atreves además a hacer ilustraciones en blanco y negro para niños.
Sí, por qué no. El más reciente, Piccolo y Nuvola, apenas tiene color, tan solo en el pico del pájaro. Fundamentalmente son grises y no tiene texto. Todo vale. Es una historia donde la imagen de Piccolo centra la historia.

Destacan de tus personajes su humor mezclado con un toque de ternura.
Uno es como es y cuando crea algo deja su huella. A pesar de mi aspecto osco y de mi voz y de que mucha gente piensa que soy un gruñón, que lo soy, dentro de mí hay todavía un niño. Yo no he matado nunca al niño que fui. Las edades no importan ni en la infancia, ni en la juventud, ni en el estado adulto, ni en la vejez. Somos siempre el mismo. Tú te miras al espejo por las mañanas y eres la misma niña que cuando tenías cuatro años. Algo has aprendido durante estos años pero eres la misma. Hay personas que se olvidan y se ciñen solo a lo que están viviendo en el momento y a preocuparse sólo de aspectos esencialmente materiales.

Además de ilustraciones también has escrito textos. ¿Qué personajes son obras completamente tuyas?
El que te he comentado antes de Piccolo y nuvola, es el más reciente. Pero también Coco que es un cocodrilo, en Coco y la Luna. Una niña que se llama Sara en la selva de Sara y otros como Una cosa negra o ¿Quién anda ahí?

Los adultos a veces utilizamos los cuentos para inculcar valores pero ¿los niños que ven?
Yo a la hora de crear no me planteo a priori inculcar valores, lo que sí sucede es que si tú tienes una norma vital honesta claro que lo vas a transmitir en tu obra. Creo que he conseguido un lenguaje lo suficientemente sencillo como para que un niño lo entienda y un adulto también.

He descubierto que me gusta hacer cosas para niños porque pienso que es la época más pura, con todos los defectos que puedan tener los niños, que los tienen. Es la etapa más pura porque tienen los ojos muy abiertos para ver todo y tienen una generosidad que el adulto va perdiendo por el camino.

¿Qué importancia le das a que los niños lean?
A mí me parece fundamental, pero por otras razones a las que nos cuentan en los medios. Descifrar el código de la lectura es complicado, pero es tan divertido… Yo quiero que el niño llegue a tener la dependencia del libro, que tenga ganas de terminar de hacer algo para seguir leyendo el libro que tenga entre manos y descubrir la historia que oculta. Es puro disfrute. Todas las artes en general son disfrute y nos hace mejores seres humanos. Son para disfrutar, ver el mundo de otra manera y entender cosas que de una forma seria no seríamos capaces de entender.

¿Crees que en España se le da a la ilustración infantil la importancia que se debería?
Cada vez más. Lo que sucede es que en general al ámbito infantil no se le da la importancia que realmente tiene porque no se le da ni a la infancia ni a la educación. Tenemos uno de los presupuestos en educación más bajos de toda Europa. Los adultos cometen el grave error, primero de creerse que son adultos, cosa que no es verdad, porque seguimos siendo niños. Y lo más importante, el adulto no se da cuenta de que un niño que tiene ahora cinco años, dentro de treinta, que en la vida de un país es un segundo, puede ser el presidente del Gobierno. Cuanto más y mejor les des, mejores seres humanos estarás formando. Si formas un buen ser humano es probable que sea un buen gobernante, un buen político, un buen escritor, un buen pintor, un buen mecánico, un buen fresador. Esto es tan simple como eso.

Gemelos: ¿hay que educarlos igual?

La misma edad, el mismo físico, las mismas etapas evolutivas a un tiempo… ¿Plantea alguna peculiaridad la educación de gemelos? ¿Hay que marcar las mismas pautas para ambos o individualizar el trato lo más posible? Te lo contamos. Al margen del aspecto puramente logístico (tomas, baños, cambios, estimulación…) que supone la llegada de dos bebés a la vez a un hogar, tener gemelos implica un gran esfuerzo educativo por parte de los padres.

Desde los primeros meses es importante seguir una serie de normas para facilitar el desarrollo personal de cada niño y, por otro lado, proteger la privilegiada unión que tienen entre los dos.

¿Idénticos en todo?

Los gemelos provienen de un solo óvulo que se divide tras el proceso de fecundación (a diferencia de los mellizos, que proceden de dos óvulos fecundados por sendos espermatozoides), por eso su unión comienza a forjarse ya en el útero materno. “Su vínculo ya empieza antes de nacer: se tocan, se acarician, se empujan y se duermen juntos, acurrucados el uno contra el otro.

Además, los gemelos pasan por todas las etapas juntos. Y los idénticos comparten los mismos genes, lo cual hacen que se entiendan a la perfección”, subraya Coks Feenstra, psicóloga infantil y autora de El gran libro de los Gemelos (Ed. Medici). Pero esto no significa que tengan que ser tratados de igual manera siempre, pues es muy importante reafirmar la individualidad de cada uno. ¿Y cómo se consigue? Según palabras de la experta, se logra “educándoles como dos individuos y dando a cada uno lo que necesita. Es imposible educarles de modo igual; además, no es positivo. Siempre hay diferencias entre los dos, incluso entre los idénticos.

La clave está en respetar este vínculo único y destacar al mismo tiempo la individualidad de cada uno”, recalca. Es posible que los dos niños se interesen por actividades similares, ¡perfecto! Sin embargo, sí conviene seguir algunas normas para que se sientan ellos mismos, tales como:

• No vestirlos iguales: Es una muy comprensible tentación, pero es mejor que cada niño tenga su ropa y no vayan, por lo general, vestidos igual. Sí se puede hacer mientras son bebés, pero cuando van creciendo es más aconsejable que se vistan de forma diferente. Esta norma puede servir también para ayudar en el colegio, en caso de gemelos muy exactos físicamente, para que los cuidadores sepan reconocerlos (hay padres que aplican códigos de color a la ropa para ayudar a diferenciar quién es quién).
• Dirigirse a ellos por su nombre: Es más breve decir “los gemelos”, pero mucho más acertado llamar a cada uno por su nombre, que, además, se aconseja que no sea demasiado parecido. Tal como comenta la psicóloga, es totalmente normal que tarden más en conocer su nombre y que, durante una etapa, los niños “se llamen con un solo nombre para los dos (JuanMar para Juan y Marcos) o utilicen solo uno de los dos para ambos (Juan)”.
• Darles su espacio y su tiempo: Puede resultar muy complicado, y más si se tienen otros hijos, pero hay que intentar proporcionarle a cada uno de los gemelos un tiempo en solitario con los padres y también un espacio, que puede ser una estantería en la habitación, sus propios juguetes… Los niños deben reconocer que cuentan con un mundo personal al margen de su hermano. Y cuando llega el cumpleaños, lo mejor es que haya dos tartas, dos velas, dos regalos…
• No compararlos: “Hay que intentar compararlos lo menos posible -recomienda Coks Feenstra-. Su desarrollo no tiene por qué ser igual”. Del mismo modo tampoco hay que caer en la tentación de “comparar la educación que se le brinda a un hijo con la que se da a los gemelos, ya que en muchas situaciones las pautas son distintas. Los padres de gemelos se enfrentan a una serie de dificultades que otros padres no viven”.

¿Qué hacemos si…?

En general, la unión entre los gemelos es envidiable, pero no todo es un camino de rosas, pues también se pelean “¡y con vehemencia!”, como apunta la psicóloga. “Son las dos caras de una misma moneda: se quieren muchísimo y a veces se odian mucho. Los padres van entendiendo esa relación poco a poco”. Así pues, se trata de una forma de estar juntos que tiene unas peculiaridades que conviene conocer para actuar de la forma correcta.
• ¿Hay uno dominante? “No siempre se da una dominancia. Hay que matizar: en los idénticos suele haber más bien un ‘reparto de roles’. Uno es el hablador, el otro es el organizador, el que inventa los planes. O uno es el que entabla los contactos y el otro los mantiene. Según los puntos fuertes de cada uno llegan a tal reparto, que cambia según las fases de su vida”, aclara Coks Feenstra.
• ¿Se imitan siempre? “La imitación es una forma de aprender. Todo niño imita a sus padres y así va aprendiendo habilidades. El gemelo también imita a su otro gemelo. No es problema, salvo en el caso de que repitan las malas conductas del otro. Esto ocurre, a menudo, sobre todo entre el primer y el cuarto año. Los padres en estos casos deben ser flexibles y diplomáticos. Un ejemplo: uno salta en el sofá y la madre lo corrige. Al rato el otro también se pone a saltar. Lo hace en parte porque le gusta que la mamá también se fije en él, pero la madre no tendrá otro remedio que corregirle también”, detalla la experta. Así pues, la imitación es tanto de las cosas positivas como de las que lo son menos.
• ¿Se aíslan del resto de hermanos? “En general, en la familia es algo más difícil conseguir una armonía. Los gemelos tienden a formar una unión muy fuerte en la que incluso a veces no dejan participar al otro hermano. Tiene su explicación: los idénticos se entienden a la perfección y juegan realmente muy a gusto el uno con el otro. La participación de un tercero lo viven como una interrupción”, destaca la psicóloga. ¿Qué se puede hacer entonces? Favorecer el trato entre los distintos hermanos, por ejemplo, colocándolos a los tres juntos en la habitación, o haciendo pequeñas salidas en las que uno de los gemelos vaya acompañado del otro hermano.
• ¿Hacen fuerza frente a los padres? Según Coks Feenstra, “los gemelos pueden formar un bloque y rebelarse juntos contra los papás. Entre los dos se sienten siempre apoyados. Por tanto, para los padres de gemelos es más complicado enseñarles la disciplina y establecer límites. Pero no es imposible. El mejor remedio es ser estricto, claro y conciso. También es importante que los padres se dirijan a ellos individualmente; si se comportan mal, deben hablarles a cada uno por separado. Así las palabras surten más efecto. Si les hablan a la vez, se sienten mucho menos aludidos y se escudan el uno en el otro”, puntualiza.

En clase: ¿juntos o separados?
Es el eterno dilema. ¿Debe separarse en la etapa escolar a los gemelos? Para Coks Feenstra, hasta los tres años deben permanecer juntos en la guardería, lo que les facilita su adaptación y evita “una doble separación: la de los padres y la del hermano gemelo”. Una vez transcurrido este periodo, aconseja tener en cuenta tres factores: su relación, su madurez emocional y su origen biológico (gemelos o mellizos), ya que los gemelo
s pueden acusar más el alejamiento.

“En cuanto a la relación –explica- puede haber factores que hacen recomendable una separación, como una rivalidad muy acusada, una dominancia… Con respecto a la madurez emocional hay que valorar si ya pueden estar el uno sin el otro y si esto les beneficia de algún modo (separarles debe tener algún motivo). En general, a los tres años aún es algo pronto y es mejor esperar hasta los seis años en que se valore de nuevo la situación”. En todo caso, la experta recomienda que cada caso sea tratado de forma individual, “no es bueno que el colegio adopte una medida para todos los casos”.

Un ritmo diferente

Aunque en la mayor parte de las áreas de desarrollo no hay distinciones entre el ritmo de aprendizaje de los bebés gemelos con respecto a los que no lo son, sí que se constata una diferencia en cuanto a la adquisición del lenguaje. Así lo explica la psicóloga: “Los gemelos tardan unos seis meses más en soltarse a hablar. Se debe a que ellos gozan menos del contacto individual con los padres. Estos suelen hablarles a los dos a la vez”. No obstante, este retraso es temporal, ya que a los cuatro años se equiparan a los no gemelos.

En cuanto al sueño, los gemelos presentan menos problemas para conciliar el sueño y menos despertares nocturnos. ¿La razón? Al compartir la habitación tienen “menos sensación de soledad”. Otra particularidad interesante es que en los gemelos se da antes una sensación de “nosotros”, que de “yo”. Así, mientras que los no gemelos entre los 18 y 24 meses ya entienden que son personas individuales, en los gemelos esta percepción se retrasa hasta los 24-36 meses.

Para saber más
Si te surgen dudas sobre la educación de tus gemelos, entra en www.coksfeenstra.info. Podrás plantear tus preguntas, que serán respondidas por la experta.

Vídeos
http://www.youtube.com/watch?v=QWsrsKnGulA&feature=relmfu

Conflictos más frecuentes en la Alimentación (2ª parte)

Completamos el tema de los conflictos más frecuentes sobre alimentación. La educación nutricional exige a los padres paciencia, dedicación, no hacer concesiones inaceptables y un cierto respeto por el apetito del niño, siempre que el crecimiento y desarrollo del mismo, a juicio del pediatra, se encuentre dentro de la normalidad.

Una correcta alimentación del niño durante los primeros años de vida puede repercutir positivamente en su estado de salud, así como en su rendimiento escolar. Sin embargo, los padres que se preocupan en exceso por la comida pueden llegar a crear en sus hijos una dependencia no saludable en un acto que debe ser normal y placentero.

3. Aarón se niega a cenar en su casa

Hoy me ha preguntado la madre de Aarón sobre cómo come en la Escuela el niño. Y me he quedado sorprendida con la pregunta: en la Escuela el niño come muy bien y de todo. Pero ella me cuenta que lleva dos días que no quiere cenar; se niega rotundamente.

Aarón tiene un año y siete meses, come purés de verdura, legumbres, carne, pescado, de todo; está preparado para llevar una alimentación completa y así lo hace en la Escuela.

La madre, entonces, me ha dado toda clase de explicaciones: “le puse ayer para cenar un filete de carne, que se lo hice muy jugoso, porque era tierno; no lo quería. Yo también comí a la vez para que me viera y se animase; tampoco quería.

Entonces, le hice patatas fritas que son blanditas, le hice una tortilla que es más blanda que el filete, le trituré la carne para que la masticase con facilidad… pero lo único que se tomó fue un biberón de leche con muchos cereales”. Después de explicarme todos los detalles de la cena de la noche anterior, se quedó muy pensativa y me preguntó, o más bien afirmó: ¿todo esto me lo hace a mí, no? Es que no puedo con él.

La madre de Aarón le quiere resolver tanto las dificultades que presenta durante la cena, para que no se quede sin comer, que no se da cuenta que no son los alimentos los culpables de que el chico no mastique ni trague; es que se sale con la suya y sabe que conseguirá el biberón con cereales, después de que le haga hacer varios platos diferentes y preferidos por él, porque su objetivo es ganarle la partida a mamá.

Los hijos saben muy bien donde ganar a los padres, y los momentos de comida y sueño son los preferidos y elegidos por ellos. ¿Quién no tiene un ejemplo de la batalla, para conseguir que su hijo durmiera solo o al menos que nos tuviese poco rato ayudándole a conciliar el sueño, relajarlo y convencerlo para que no se levantara de nuevo de la cama a pedirnos agua, pis o cacas, a lo que no podíamos negarnos ante necesidades fisiológicas tan importantes?

Todos estos detalles los saben los niños y de eso se valen, de nuestra bondad y de nuestro buen hacer como padres; aunque en ciertos momentos consigan que pierdas los estribos y las ganas de ser su padre o su madre.

En la Escuela, después de nueve meses conocemos muy bien a Aaron y sabemos que le gusta probar a los adultos, para conocer sus reacciones.

En principio prueba a no querer comer; no le sirve.

También prueba a meterse mucha cantidad y así no poder tragar, o intenta forzarse o toser para echarlo; no es que todas estas estrategias no le sirvan, que lo puede hacer puesto que es su decisión y de él depende, pero en la Escuela conoce al adulto que tiene delante, que mantiene una actitud firme, serena y constante, y que por supuesto le dará de comer lo que haya cada día, y que deposita su confianza en el niño y esto el pequeño lo sabe. Es recíproco.

Los educadores que estamos con los niños los conocemos muy bien y sabemos que no podemos flaquear en estos temas, máxime cuando el niño come generalmente muy bien y de todo. No podemos perder la batalla ni dejarnos ganar.

También somos capaces de detectar cuando los niños no comen, porque están enfermos o desganados; y, entonces, tendremos que elegir otra motivación: ponerles poquita comida en el plato, o la más apetecible, por ejemplo.

La madre intentaba explicarme que todo lo que hacía, hasta triturarle la comida, era para que comiera, porque no podía estar sin cenar.

Yo creo que a la madre de Aarón le encantaría poder imponerse y conseguir que su hijo tomara cada día la cena que ella le prepara; pero a la vez se da cuenta de que no puede imponerse. Parece tan fácil de palabra, pero resulta tan difícil llevarlo a la acción. ¿O no es tan difícil? Depende de nosotros (sus padres).

4. Daniel se resiste a comer entero

Daniel es un niño que acudió a la Escuela Infantil con 5 meses; era, y digo era porque ya ha cumplido dos años, un bebé precioso, rubio, que se resistía a mirarnos cuando comenzó la adaptación; lloraba bastante y le costó aceptarnos, estaba muy unido a su madre y parecía que no quería separarse de ella.

La simbiosis que tenían madre e hijo era muy grande, les unía algo muy especial: el pecho de la madre. Daniel tomaba leche materna como alimento, así que cuando llegaba su mamá se tiraba hacía el pecho para que le diera; para él en ese momento la leche materna era algo más que alimento, era consuelo, cariño, refugio, relajación, descanso, individualidad, apego…; en definitiva: simbiosis.

Daniel tuvo que comer en la Escuela y comenzamos por el puré de verduras, resultó fácil, el niño poco a poco lo fue aceptando bien, quizás al principio no comía cantidad suficiente pero no nos preocupaba demasiado ya que podía complementarlo con el pecho; ya iríamos viendo y analizando el desarrollo de este proceso, no íbamos a adelantarnos, teníamos que dejar al niño que siguiese su propio ritmo.

Siguió con los purés de carne, pollo, pescado… y así con todos los purés de diferentes sabores, texturas, olores…siempre sonreía y disfrutaba con la comida.

Daniel siempre estaba dispuesto a comer, la cantidad podemos considerarla abundante y se enfadaba si no le dábamos el primero; esta reacción nos decía que al niño le gustaba comer y disfrutaba de ello.

Cuando cumplen un año más o menos por ese tiempo, les damos el puré de primer plato y les ofrecemos unos trocitos de ración: carne, pollo, pescado… para que prueben, lo toquen, lo miren y vayan haciéndose a las nuevas texturas, y sabores de los alimentos; para que se lo metan a la boca y lo mastiquen, sientan curiosidad por ver qué pasa si te lo tragas…son los primeros acercamientos a los alimentos enteros.

Daniel se mostraba interesado en aquellos trozos pero no se decidía a probarlos, miraba a sus compañeros con detenimiento, y todos los gestos de los demás no pasaban desapercibidos para él; estaba estudiando lo que hacía cada amiguito, también tenía en cuenta a las educadoras, sus reacciones y sus palabras de ánimo; él sonreía pero no accedía a probar el nuevo alimento.

Estuvimos atentas a ésta reacción, porque si había probado de todo (carne, pescado, pollo…, pasado con las verduras, en puré) qué había sucedido ahora, ¿por qué se negaba a comer entero si eran los mismos alimentos? Los sabores los conocía de sobra; tenía que ser otro factor, la textura quizás, la forma, el color, el tamaño…

Primer plan: observar la reacción del niño ante cada alimento: ¿serían todos rechazados por él o había alguno que aceptaba y comía? Así que cada día le poníamos su segundo plato con los trozos, hasta ver si eran todos rechazados o no, no teníamos prisa, contábamos con tiempo suficiente para que poco a poco fuese mirando, probando, oliendo, descubriendo cada trozo de alimento sólido.

La peculiaridad de que los alimentos fuesen en trozos no era la parte fundamental de su rechazo y que no probase, ya que Daniel comía trozos de pan, galletas, trozos de fruta como manzana, pera, naranja… o sea que había alimentos que sí aceptaba entero.

Ante las primeras observaciones sobre la reacción del niño ante la comida, decidimos adoptar una postura natural: cada día le íbamos a poner el segundo plato como a los demás sin insistirle; esperábamos su decisión y respuesta ante los diferentes alimentos, si no lo comía se lo quitaríamos sin darle mayor importancia, nuestra única insistencia iba a ser invitarle a probar.

Lo más interesante en estos casos, cuando los niños rechazan la comida, por el motivo que sea, es la postura del adulto; ésta tiene que ser la de estar tranquilo sin nerviosismos ante la situación de que no coma, ya lo probará, tampoco íbamos a estar impacientes mirándole, insistiéndole, agobiándole. No teníamos que dejar que nos metiese en su dinámica.

Las reacciones de Daniel eran curiosas de observar, cuando le poníamos el segundo plato:
• Miraba con detenimiento la ración para seguidamente dirigir la mirada al adulto, observando su reacción.
• Su interés continuaba por los compañeros: ¿cómo reaccionan ante la comida, qué hacen con ella, la comen, les gustaba…? Durante la observación detallada podíamos ver como el niño hacía movimientos con la boca, como si fuese él el que está comiendo; incluso se le caía un poco la baba de gusto.
• Otra reacción muy habitual es llamar la atención del educador para que le mire y explicarle que no va a comerlo; por eso es interesante mantener una postura relajada, que el niño observe que no nos preocupa que no coma, no debemos meternos en ese terreno y mantener una lucha por conseguir ganar porque entonces surgirá la lucha.
• Si el educador se mantiene relajado ante la postura del niño, éste se dará cuenta de que no merece la pena plantear batalla al adulto, no ocurre nada, no hay reacción.

Cada día Daniel podía mirar, observar y tocar los alimentos, juntarlos, separarlos, descubrir todos sus ingredientes y con el paso de los días acercárselos a la boca y chuparlos. Una vez que los tuvo a todos bien estudiados, se decidió a probar las croquetas que le gustaron muchísimo, la pechuga de pollo bien doradita y el pescado rebozado y crujiente; estos tres alimentos fueron los que aceptó casi a finales de curso, el resto no fueron elegidos por el niño.

Fue curiosa su elección: los tres alimentos tenían algo en común, el color, los tres se presentaban dorados y crujientes. Siempre que llegaba a su plato las croquetas, el pollo o el pescado hacía un gesto de agrado y miraba al educador con una sonrisilla de complicidad como diciendo (ya sabes que esto si me lo comeré); el resto de alimentos cuando yo quiera.

Daniel sabía muy bien cómo expresar al educador sus decisiones y postura ante la comida. Todos teníamos claro que iba a comer de todo cuando él decidiera.

Como conclusión sobre las diferentes posturas ante la comida podemos extraer las siguientes:
• Premisa primera y fundamental es no obligar a los niños a comer, ni forzar, ni enfadarse con ellos; tienen que comer por sí mismos.
• Observar y analizar los motivos de por qué un niño se niega a comer.
• Dialogar con la familia sobre la alimentación de su hijo para mantener las mismas actitudes.
• Cuando sabemos que un alimento no le gusta o se niega a comer, la mejor postura es ponerle poca cantidad para que pueda llegar a terminarlo; de esta manera irá probando y poco a poco aceptando todos los alimentos, sabores, olores, texturas…
• Nombrarle camarero con frecuencia para animarle a comer, con la responsabilidad de que tiene que poner, quitar, recoger platos, cubiertos…hacer bien las tareas del camarero.
• La comida suele ser muchas veces motivo de desencuentros entre adulto-niño, donde ellos nos plantean batalla y nosotros entramos en ella siendo difícil buscar un punto intermedio.
• La comida tiene que ser un momento agradable donde disfrutemos de los alimentos y la comunicación con los demás.

Daniel llegó a disfrutar comiendo tres alimentos enteros, esperamos que consiga disfrutar con muchos más.

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