Ysi, un recomendador de actividades para hacer en casa con niños

Las medidas de confinamiento que ha provocado el estado de alarma por la crisis sanitaria han sido duras para toda la población; también para los más pequeños, acostumbrados a realizar actividades al aire libre. En este tiempo, una de las principales búsquedas en Internet de padres con niños pequeños ha girado en torno a actividades para hacer en casa.

Gracias a la escucha activa de sus clientes y usuarios, la startup tecnológica Phonr App ha creado una herramienta dentro de su “Personal shopper de las telecomunicaciones” de Ysi donde los padres pueden recibir recomendaciones con diferentes actividades para niños que pueden hacer en casa.

Propuestas para familias

La herramienta es sencilla. En unos pocos segundos se seleccionan los gustos, la franja de edad y se reciben las recomendaciones personalizadas. En la primera pantalla, se debe elegir entre lectura, dibujo, manualidades, juegos o museos virtuales. En la segunda, las edades se dividen entre 0 a 2 años, 3 a 6 años, 7 a 9 años o más de 9 años. En el tercer paso se especifica el tema o material en función del tipo de actividad escogida.

Por ejemplo, en caso de elegir la lectura como actividad, se pueden seleccionar uno o varios temas: animales, aventuras, cuentacuentos, cuentos para dormir, dinosaurios, poesía, princesas, piratas, etc. Quienes opten por hacer manualidades, podrán elegir tanto los temas como los materiales: fundas de almohada, globos, imanes, maquillaje, pajitas, papel, etc. Además, existe la opción de obtener resultados sólo en castellano o incluir también recomendaciones en inglés.

En cuestión de segundos Ysi ofrece las recomendaciones ajustadas a esas elecciones. Se trata, en definitiva, del primer y único recomendador del mundo de actividades para niños en casa, incluido dentro del “Personal shopper de las telecomunicaciones” que es Ysi, donde se muestran los resultados según los gustos o apetencias y por franjas de edad. De esta forma y gracias a las miles de combinaciones posibles, las opciones son inagotables. Tanto es así, que la compañía incorpora cada día nuevas actividades a la página #EnCasaConPeques de Ysi, para seguir ofreciendo una amplia variedad de propuestas a las más de 500 con las que cuenta en la actualidad.

Lectura lo más buscado

En este corto período que lleva funcionando la herramienta, ya se conocen datos muy interesantes sobre el perfil del usuario de este recomendador; el primero del mundo para actividades con niños en casa. Casi un tercio de las búsquedas (30,9%) las engloba la lectura, entre las que se pueden elegir distintas temáticas (aventuras, chistes, dinosaurios, mitos, trabalenguas, etc.). Le siguen las manualidades (21,24%), donde también se pueden elegir temas o materiales, como cartulina, fieltro, flores o plastilina. La tercera actividad más buscada es el dibujo (11,50%) que permite seleccionar uno o varios temas, como ciencia y educación, deportes, fantasía, letras o mamíferos. Le siguen los museos virtuales (7,96%) y la actividad incorporada recientemente: cocina (2%).

#EnCasaConPeques también ha permitido desglosar la edad principal de los niños a los que se buscan actividades para estar entretenidos, y esos son los comprendidos entre los 3 y 6 años (58,41%). Les siguen, a gran distancia, los de la f ranja entre 7 y 9 años (18,58%), más de 9 años (10,62%) y de 0 a 2 años (9,73%).

Los 'Cuentos que contagian ilusión' de la Fundación ONCE se emitirán dentro de la programación de Aprendemos en casa

Desde el pasado lunes, 1 de junio, la programación educativa especial Aprendemos en casa, impulsada por el Ministerio de Educación y Formación Profesional y RTVE, ofrece contenidos más dinámicos centrados en el repaso de conceptos y materias. Estos contenidos, que pasan a emitirse en Clan TV de 9 a 11 de la mañana, de lunes a viernes, incluirán como novedad los Cuentos que contagian ilusión de la Fundación ONCE.

Aprendemos en casa emitirá seis de estos cuentos, que son historias protagonizadas por niños y niñas para dar a conocer la discapacidad entre los más pequeños de manera divertida, amena y normalizada.

La emisión de los Cuentos que contagian ilusión comenzó el martes 2 de junio con ‘Aurora locutora’ y ‘Pablo García policía’, dos relatos protagonizados por una niña ciega apasionada por la radio y por un pequeño más bajito de lo normal a causa de la acondroplasia que sueña con ser un gran detective.

Aurora locutora

El 80% de la información que recibe nuestro cerebro llega a él a través de nuestros ojos. Esto quiere decir que muchas de las habilidades que tenemos, las hemos aprendido gracias a la visión. La vista tiene un papel muy importante en nuestra vida. ¿Qué ocurriría si no pudiéramos ver o lo hiciéramos con dificultad? La ceguera es la falta de visión. Se puede ser totalmente ciego, o ver algunas formas y colores. Los que la tienen, desarrollan mucho más sus otros sentidos, así compensan el que les falta. En este cuento, los niños y niñas conocerán a Aurora, y comprobarán que es una niña llena de imaginación e ilusiones. Conocerla les servirá para descubrir una verdadera heroína, capaz de desenvolverse solita.

Pablo García policía

La acondroplasia es un trastorno genético que afecta al crecimiento de algunos huesos de nuestro cuerpo. Los huesos más largos del esqueleto no crecen todo lo que deben, así que las personas con esta discapacidad son más bajitas. Los niños con acondroplasia sólo necesitan algún cuidado específico y una alimentación especial, pero su vida es igual a la tuya. Está repleta de ilusiones y esperanzas. En este cuento los más pequeños podrán conocer a Pablo, un niño inteligente y divertido que te asombrará por sus muchas capacidades.

La nueva programación en Clan TV, que está dirigida sobre todo a alumnos de Educación Primaria, está pensada para repasar conceptos vistos a lo largo del curso y plantear nuevas actividades antes del descanso de verano.

 

 

 

Cómo reaccionar si llegan malas notas en un momento tan complicado como el actual

Se acerca el final de un curso que para todos ha resultado complicado, tanto para alumnos como para profesores, que tuvieron que abandonar de manera apresurada sus aulas justo cuando arrancaba el tercer trimestre, decisivo en muchas ocasiones. Si bien es cierto que el gobierno ha propuesto que se trate de promocionar a los alumnos que hasta ahora contaban con buenos resultados, algunos niños y niñas de Primaria recibirán boletines en los que tendrán que enfrentarse a las temidas malas notas. Y en ese momento las familias nos preguntamos ¿qué ha ocurrido? ¿qué podemos hacemos ahora?

Celia Rodríguez, asesora experta en psicopedagogía de editorial RUBIO, explica que las notas suelen ser un reflejo de la evolución académica del alumno a lo largo del curso escolar, indican su rendimiento y el nivel de aprendizaje, competencias y conocimientos desarrollados. Por lo tanto, se entiende que una puntuación o evaluación insuficiente muestra que no se han alcanzado los objetivos de aprendizaje, y la adquisición de competencias y conocimientos previstos. No obstante, tal y como apunta la experta de RUBIO, las notas son solo un número que etiqueta a los alumnos. Por eso, cuando un niño saca malas notas aconseja que nos planteemos  ¿qué puede haber realmente detrás de las calificaciones?, porque en muchas ocasiones nos encontramos con una problemática que va mucho más allá de lo que pone en el boletín académico.

Cuando un niño no alcanza el aprendizaje que se espera por edad, nivel cultural y educativo, etapa de desarrollo y etapa educativa, las razones que subyacen, y que no podemos obviar, pueden ser:

  • Algún malestar emocional que impide que el niño centre su atención en los contenidos académicos.
  • Falta de interés y de motivación por el aprendizaje y por las tareas escolares, en las que el alumno no se implica y no se siente protagonista.
  • El alumno no sabe aprender. Es decir, que no tiene desarrollada la competencia de aprender a aprender y, por tanto, carece de las habilidades para enfrentarse y afrontar los aprendizajes.

Cuando esto ocurre, las consecuencias negativas para el alumno con malos resultados académicos van más allá del hecho puntual de suspender o repetir. Tal y como apunta Celia Rodríguez,  “el alumno que saca malas notas normalmente se desmotiva más y tiende a prestar cada vez menos interés por las tareas y aprendizajes académicos. Además, su autoestima académica baja, porque se percibe a sí mismo como menos capaz para afrontar las tareas académicas, por lo que tenderá a evitarlas para no tener que enfrentarse a ellas. A nadie le gusta creerse menos capaz, tampoco a los niños que en muchos casos prefieren ser considerados vagos a poco capacitados. El circulo vicioso se inicia”.

Cuando esto ocurre, las familias no saben cómo enfrentarse a esta situación. Por eso, la experta ofrece algunas pautas sobre cómo podemos actuar, máxime en una situación tan delicada como la que están viviendo nuestros pequeños:

  1. Ahora es fundamental sentarse con él y escucharle. Es bueno explicarle que esta situación tiene solución y que no está solo. La presión es estos momentos ya es grande, debido a un confinamiento largo y agotador para ellos, por lo que hay que evitar cargarles con más frustraciones que les puedan desbordar.
  2. No podemos cargar toda la responsabilidad en él y exigirle mejorar la situación sin enseñarle cómo hacerlo. Está claro que tiene que ser consciente de su parte de responsabilidad, pero para solucionarlo es importante que le ayudemos a desarrollar la competencia de aprender a aprender y que promovamos el desarrollo de habilidades para que el alumno pueda enfrentarse a sus aprendizajes.
  3. Tratar de encontrar durante el verano experiencias de aprendizaje que le motiven y den respuesta a sus intereses. Procurarle un papel más activo, para que se implique con su propio proceso de aprendizaje. En definitiva, hacerle pasar de receptor pasivo de información, a desarrollar un papel más activo para que pueda trabajar la información y dotarla de significado.
  4. Además, es aconsejable mostrarle el valor del esfuerzo. Hacerle conocedor de que si se implica y pone empeño puede conseguir resultados, para lo que hay que enseñarle a organizarse y planificarse.
  5. También funciona ayudarle a proponerse metas. Esos pequeños objetivos asequibles a corto plazo evitarán que se desanime con la meta final, y le ayudarán a encontrar motivaciones a lo largo del camino.
  6. Y fundamente, respeta sus ritmos, no podemos permitir que todos aprendan lo mismo al mismo tiempo.

El deporte puede prevenir las lesiones que sufre el 40% de los niños a través del fortalecimiento de huesos y articulaciones

La Copa COVAP, iniciativa deportiva y educativa infantil promovida por la Cooperativa Ganadera del Valle de los Pedroches (COVAP), y el Hospital Universitario Reina Sofía (HURS) de Córdoba, destacan que la práctica deportiva puede ayudar a prevenir las lesiones en la infancia, especialmente las que sufre el aparato locomotor, gracias al fortalecimiento que provoca en huesos y articulaciones un estado físico activo. Este, junto a otros hábitos de vida saludables como la alimentación, repercute en el aumento de la masa mineral ósea y en la pérdida de peso en niños con problemas de obesidad, de acuerdo con un estudio publicado en la prestigiosa Revista Clínica de Medicina de Familia.

De esta forma, se estima que el deporte ayudaría a evitar el 40% de los traumatismos que afectan en conjunto al sistema óseo (huesos, articulaciones y ligamentos) y al sistema muscular (músculos y tendones) de los niños, una cifra de incidencia y prevalencia que recoge un trabajo de investigación del Hospital Universitario Sant Joan de Deu en el que se analizan las consecuencias físicas y psicológicas de este tipo de alteraciones en el sistema osteoarticular.

En este sentido, el director de la Unidad de Aparato Locomotor del HURS, el doctor Manuel Arias López, arguye que el ejercicio físico de intensidad moderada tiene un “claro beneficio sobre el aparato locomotor y cardiovascular de los niños, además de favorecer el desarrollo muscular, corregir la postura y ofrecer una buena conciencia corporal”, en referencia a la mala higiene postural que se suele dar en edades tempranas. No obstante, el Hospital Universitario Reina Sofía y la Copa COVAP apuestan por medidas que contribuyan a evitar problemas articulares en el deporte, sobre todo los de tipo agudo, causados por un traumatismo directo, como fracturas, esguinces o lesiones musculares.

Para ello, desde la Unidad de Aparato Locomotor del HURS se recomienda que los menores cuenten con un equipamiento homologado en función de las modalidades deportivas, en alusión, por ejemplo, a las espinilleras en el caso del fútbol. El calentamiento también guarda especial importancia, ya que este tiene que ser el “suficiente y adecuado para que la temperatura corporal y la elasticidad de los tejidos sean las correctas”, explica el doctor Arias Navarro, que añade el peso que tiene además el entrenamiento progresivo para que los más pequeños desarrollen su deporte favorito con seguridad.

La promoción de los beneficios del deporte para combatir la obesidad y la relevancia de una alimentación equilibrada son dos de los pilares de la labor educativa de la Copa COVAP. Un mensaje que, en sus ocho ediciones, ha calado en más de 25.000 niños y niñas de 10 y 11 años y 50.000 familiares gracias a charlas pedagógicas impartidas por un equipo de psicólogos y nutricionistas en paralelo a las competiciones deportivas de fútbol y baloncesto.

 

Los niños, los más propensos a sufrir lesiones

Las lesiones en los tejidos osteoarticulares son frecuentes en la infancia deportiva, pero lo son aún más en los niños que en las niñas. Se suelen producir durante entrenamientos inadecuados, donde predominan las afecciones de los miembros inferiores, las contusiones superficiales y los esguinces, tal y como concluye un estudio publicado en la Revista Electrónica de las Ciencias Médicas en Cienfuegos (Cuba) que evalúa a lo largo de 20 años las lesiones deportivas en niños.

Además, como explican desde la Unidad de Aparato Locomotor del HURS, los menores presentan una particularidad que no tienen los adultos, el cartílago de crecimiento, que “es de por sí un foco de lesiones por sobreuso o sobrecarga”. Frente a ello, el papel de los padres y entrenadores “es muy importante, puesto que conocen las limitaciones funcionales de sus hijos/deportistas y su nivel de acondicionamiento físico, por lo que pueden ver y prevenir estas situaciones de sobrecarga en el entrenamiento o el deporte”, matiza el doctor.

Por otro lado, la rodilla y el tobillo suelen ser las articulaciones más afectadas por las lesiones durante el ejercicio. Para evitarlas, los más pequeños deben realizar la actividad física siguiendo las recomendaciones e indicaciones de sus entrenadores, utilizar el material adecuado para cada deporte y practicar un calentamiento que propicie la preparación del cuerpo, así como llevar a cabo una alimentación sana y equilibrada en nutrientes.

20 miradas para reimaginar el mundo de las niñas y los niños

En los últimos meses, desde UNICEF se han centrado en responder a la crisis provocada por el brote de coronavirus sin olvidar otras emergencias, ya que muchos niños viven cada día con otras «pandemias» añadidas: la guerra, la violencia o la falta de oportunidades.

Desde la organización, además, alertan de que cuando la crisis de la COVID-19 se «relaje» no se puede bajar la guardia y se debe seguir trabajando para mitigar los efectos secundarios que dejará en los niños y abordar el daño causado. «Será, entonces, el momento de volcarnos en la reconstrucción y en prevenir el regreso de la enfermedad. Pero creemos que ahora es cuando tenemos que sentar las bases para reimaginar un mundo mejor y más justo para la infancia», dicen desde UNICEF.

Es por ello que primero le pidieron a niñas, niños y adolescentes que imaginaran el mundo post-coronavirus. Después, animaron a 20 profesionales del mundo del arte, la cultura, la comunicación, la ciencia y la innovación a reimaginar el mundo para la infancia después de esta crisis.

El documento, que puede descargarse desde la web de la organización, quieren que sirva para concienciar sobre la mirada de la sociedad a la infancia pero también desean que pueda ser de inspiración para empezar a reconstruir las bases de un mundo más sano, más seguro y más justo para todas las niñas y los niños.

 

Mi peque tiene cáncer, un proyecto pionero de ayuda a las familias

Cada año se diagnostican en España 1.400 nuevos casos de cáncer infantil, siendo esta enfermedad la causa de muerte infantil más común, después de los accidentes.

 

Por Diana Oliver

Un lugar de referencia en el que encontrar toda la información disponible que pueden necesitar en algún momento del camino tanto los niños y adolescentes que son diagnosticados de cualquier tipo de cáncer infantil como sus familias. Así podríamos definir a grandes rasgos lo que es mipequetienecancer.org, una plataforma online en la que se recopila información actualizada y contrastada acerca de todos los recursos con los que cuentan estas familias y sus hijos tanto a nivel económico, como emocional. En todas las etapas (diagnóstico, tratamiento, postratamiento), en todas las comunidades autónomas, y dividido en función del interesado en la información: paciente, padre o madre, hermanos.

La idea del proyecto ha partido de la Fundación Unoentrecienmil, una ONG volcada con la investigación contra la leucemia infantil, en colaboración con la Fundación Inocente Inocente y más de una veintena de fundaciones y asociaciones españolas relacionadas con el cáncer infantil. Para José Carnero, padre de un niño con cáncer y presidente de Unoentrecienmil, considera que aunque hay ayudas para afrontar esta dura situación, no siempre es fácil localizar qué necesitamos. No en los primeros momentos. La enorme ola emocional que llega con el diagnóstico es difícil de surfear.

La importancia de la información y del apoyo

Cada año se diagnostican en España 1.400 nuevos casos de cáncer infantil, una enfermedad que se sitúa como la segunda causa de muerte infantil, después de los accidentes. Sobre la fuerza del tsunami que supone recibir este diagnóstico sabe bien José Carnero: en 2010 a su hijo Guzmán, de apenas tres años, le diagnostican leucemia linfoblástica aguda. Lejos de dejarse arrastrar, él y su familia decidieron aceptar la nueva situación y surcar el mar que se habría ante ellos. Tres años después nacía Unoentrecienmil pero hasta entonces se sucedieron meses de búsqueda de información y de historias de otras familias que pudieran acercarles a una realidad hasta ahora desconocida para ellos.

Tanto desde Unoentrecienmil como desde el resto de organizaciones que forman parte del proyecto Mi peque tienen cáncer, conocen de cerca las etapas de aceptación y afrontamiento de la enfermedad. ¿Qué es lo primero que una familia necesita saber para iniciar este largo tránsito? Responden desde Unoentrecienmil que primero deben encontrar su espacio y poder asimilar el tsunami familiar que supone un diagnóstico de cáncer infantil. A partir de ahí consideran que lo más importante es poder encontrar apoyo e información de una manera lo más sencilla y directa posible. “Hasta ahora no existía un lugar único en el que encontrar todo el apoyo y los recursos disponibles en torno al cáncer infantil, sino que existían muchos puntos disgregados (información del Hospital, de otros padres, de servicios de enfermería). Lo que intentamos con Mi peque tiene cáncer es dar solución a esa disgregación poniendo a disposición de padres y familias un lugar único en el que poder consultar todos los recursos a su alcance”, explican.

En Mi peque tiene cáncer disponen, por un lado, un lado, de información de las distintas ayudas económicas a las que pueden acceder para poder centrarse en el apoyo a su hijo. También encuentran los recursos de apoyo emocional que están al alcance de estas familias así como actividades lúdicas y recursos educativos para que los niños y adolescentes puedan seguir su formación académica durante el tratamiento. No todos los hospitales tienen acceso a toda la información y no todas las organizaciones tienen acceso a todos los hospitales. Por ello, desde mipequetienecancer.org buscan ofrecer un verdadero apoyo tanto del paciente como de su familia. Que sientan que no están solos.

 

Más allá de lo físico: la escuela y las relaciones sociales

Sobre si se adaptan a día de hoy los recursos sanitarios a las necesidades específicas de niños, adolescentes y sus familias, desde Unoentrecienmil consideran que cada vez hay más instituciones públicas y privadas que incorporan nuevos recursos para cubrir el amplio espectro de necesidades que es necesario abordar cuando hablamos de cáncer infantil, y que van más allá del propio peque y su tratamiento, y afectan al resto del entorno familiar. “Desde el diagnóstico inicial, pasando por todas las fases de la enfermedad, la respuesta sanitaria y de las fundaciones y asociaciones públicas y privadas, es cada vez más integral”, cuentan. Aún así, y a pesar de estos esfuerzos, también reconocen que desde su experiencia –basada en el contacto con familias y otras asociaciones– pueden intuir que el ámbito de los pacientes adolescentes, y sus necesidades específicas, es el que tiene un mayor recorrido de mejora.

Porque la enfermedad afecta a nivel físico y psicológico al menor y su familia pero también tiene implicaciones a nivel escolar y social. “Es cierto que existen protocolos ya integrados para que los peques puedan continuar su formación escolar, en función de sus posibilidades, desde el propio hospital o en casa durante el tratamiento, y que las administraciones está dando pasos importantes para tratar e evitar que los procesos oncológicos infantiles se conviertan, además, en un elemento de distancia social, pero también es verdad que, dependiendo de las comunidades autónomas y de los casos concretos siguen faltando recursos específicos para lograr, por ejemplo, que la formación a  distancia a través de plataformas digitales, sean una realidad normalizada”, apuntan.

 

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La necesidad de una cultura de apoyo social

Para que las cifras de muertes por cáncer infantil dejen de ocupar un lugar tan destacado es necesaria una mayor inversión en investigación. Esto es algo que todas las asociaciones reclaman como fundamental para poder darle la vuelta a un marcador macabro. Desde Unoentrecienmil, como fundación íntegramente dedicada a la investigación, señalan que tienen la percepción de que cada vez existe más conciencia social de la importancia de esa inversión para realmente dar respuesta a los problemas. Pero se necesita ir más allá y crear una verdadera cultura de apoyo social ya que aunque España es un país muy solidario cuando de emergencias se trata, nos falta esa cultura de apoyo a las causas sociales (apenas supone un 11% en comparación a otros países europeos donde se alcanza hasta un 70% de inversión ciudadana). “Lo estamos viendo ahora con la crisis sanitaria que atravesamos. En este sentido la sociedad española es un ejemplo claro de solidaridad y compromiso, y creemos que cuanta más transparencia seamos capaces de proyectar en esa asignación de recursos, más capaces seremos de impulsar esa cultura solidaria”, concluyen.

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Educación artística y emocional: ConfinARTE para niños

Muchos padres miran a Internet con recelo; también creen que arte y manualidades son sinónimos. Pero si unimos tecnología y creatividad podremos ofrecer a los niños una ventana a nuevas forma de creación artística, cuyas ventajas son tan importantes.

 

Por Ana Veiga

 

En 2013, se planteó el debate de eliminar asignaturas ‘que distraen’ como decía el ex ministro de Educación José Ignacio Wert. Con la distracción se refería a materias como la música del programa, que debido a la Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa (Lomce) dejó de ser obligatoria, poniendo en manos de las comunidades autónomas su voluntad –o no–de impartirla.

Muchos son los profesionales e instituciones que han abogado por la importancia de dar marcha atrás en esa minusvaloración del arte en la educación. Uno de ellos, es el estudio de la Fundación Botín ¡Buenos días creatividad! que mostraba la importancia de la creatividad en nuestra sociedad, específicamente en el ámbito educativo. Incluso, en 2014 la Fundación da un paso más con el informe internacional Artes y Emociones que potencian la creatividad que analiza cómo las artes, y concretamente seis de ellas (artes plásticas, cine, danza, literatura, música y teatro), nos emocionan y potencian nuestra imaginación y la capacidad que tenemos para crear. “El informe pretende concienciar sobre la importancia que tienen las artes en la formación de las personas debido a los beneficios que producen en el desarrollo personal y social, así como en nuestras competencias creativas (…); y sentar las bases y el modelo de trabajo que, desarrollado en colaboración con la Universidad de Yale, utilizará el Centro Botín de Santander en sus programas formativos”, explican.

“Todas las artes ayudan a componer el puzzle que forma a la persona”, explica Marina Pascual, responsable de Programas para el Desarrollo de la Creatividad del Centro Botín, que formará parte del ciclo de conferencias La educación que queremosorientado a familias, que se está realizando durante este año en la sede de la Fundación en Madrid –aunque en algunos momentos en formato streamingdebido a la alerta sanitaria–.

Si el coronavirus no lo impide, Pascual impartirá de forma presencial su conferencia Cómo introducir las artes y su enorme potencial en nuestro día a día familiar el 15 de octubre en Madrid. Su objetivo es formar a las familias en el papel del arte en la educación. Y hablamos del arte con minúscula y sin ampulosidades, alejando del todo las elevadas miras que se le suelen otorgar.

“Quiero que padres y madres sean conscientes de que, para usar las artes, no hace falta ser artista. El problema es que entendemos el arte con ir a un museo o a pensar que hace falta ser artista para educar en artes. Pero el arte está en todo: en el estampado de un vestido, en la publicidad, en los garabatos que haces al hablar por teléfono… Tenemos que vivir el arte como algo más natural, siendo conscientes de que nos rodea y que se puede jugar con él”, sostiene.

Beneficios en la infancia

“La gente piensa en la creatividad como la clase de plástica y en plástica como manualidades. Eso no es arte, no estás manejando emociones ni expresándote. Creo que hay mucho desconocimiento y, cuando se entiende, se ven las ventajas que tiene para nuestros hijos”, comenta Pascual.

Sobre esas ventajas, hablamos de desarrollo personal, emocional y físico. “Somos un ser integral, no podemos separarnos en ojo, mano, cabeza… todo lo que vives a través de tus experiencias significativas te impacta y se fija en tu cabeza”, es la sinapsis neuronal. Para que la sinapsis se consolide y cree nuevos caminos, la experiencia debe repetirse aunque se viva de formas diferentes. Por ejemplo, ir a un museo es positivo pero si el niño va solo una vez, terminará por borrarse de su cabeza, no se afianzará la experiencia ni podrá desarrollar su visión crítica.

Esa visión es una de las principales ventajas. Cada vez más estudios afirman que la curiosidad y el juego son los motores del aprendizaje. Así que la clave como padres es activar ese motor, motivar, conseguir una activación emocional. Y no tiene por qué ser una emoción positiva, puede ser asco o enfado hacia algo. Si hay motor emocional y luego esa persona puede practicar y jugar, retendrá ese mensaje.

“El arte es una herramienta buenísima para despertar ese interés. Ver con tu hijo la obra de Ai Wei Wei con mil bicicletas puede abrir un debate sobre ecología. Me gustaría conseguir que los padres sepan que existe ese camino y que valoren la capacidad de asombro para aprender. Quitarse el miedo al arte y desmontar estereotipos”, afirma apostando por democratizar el arte.

Además, muchas de esas artes potencian precisamente algo que los niños necesitan: la educación emocional y la gestión de emociones. “La gestión de emociones debería formar parte de nuestra educación como personas. Con las artes desarrollas educación emocional porque no solo te conoces más a ti mismo sino que empatizas con el otro. También te aporta experiencias con las que desarrollar la empatía”. Sobre la gestión –y generación– de emociones, apunta sobre todo a la música. Y a la etapa de confinamiento como una fase en la que se ha subrayado su importancia. De hecho, las imágenes de balcones y ventanas llenas de instrumentos han recorrido muchos telediarios.

La música es el lenguaje universal, ya que inspira y evoca emociones profundas y despierta nuestra imaginación, abriendo nuevas vías creativas. La música se utiliza para alcanzar estados psicológicos concretos, modifica o gestiona un comportamiento; además, participar en coros, orquestas y bandas crea vínculos, promueve la cooperación y el trabajo en equipo.

 

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Educación artística en casa

Más allá de lo que pase en las aulas, compartir el espacio con el arte puede empezar desde nuestra casa. Muchos padres y madres se preguntan cómo incorporar el arte a la educación familiar. Pascual matiza y prefiere hablar de creatividad. “El arte suena más elevado, parece que nos referimos a comprar cuadros”, bromea, “cuando en realidad el arte es el medio para desarrollar la creatividad y esa creatividad es lo que nos va a cambiar la mirada, a dar más herramientas para hacer frente a mil situaciones, como se ha visto ahora con la pandemia”.

Esa formación artística permite ver un mismo asunto desde muchos prismas. “¿Cuántos cuadros u obras hablan de la inmigración, pero no son iguales? Los artistas de hoy son los filósofos del siglo XXI y, cuanto más expuesto esté el niño a diferentes formas de contar lo mismo, más aristas tendrá el prisma por el que mira, porque le permitimos acumular experiencias sin haber vivido todas esas historias”, razona. Es decir, le mostraremos diferentes enfoques y caminos para abordar un mismo problema, lo que le dará más herramientas para afrontar sus decisiones o momentos difíciles cuando se presenten.

¿Cómo hacer que el niño acceda a esos diferentes prismas artísticos? Pascual apunta a Internet como fuente de creatividad inagotable y ventana al mundo. Aboga por evitar la demonización de la tecnología e incide en que sus bondades dependen de su uso. “Si nuestros hijos no tuvieran Internet, no recibirían clases online ni accederían a tantos contenidos. Para muchos adolescentes que hemos conocido en el Centro Botín, Internet es su fuente de información porque no consumen prensa impresa. Ellos son mucho más creadores que generaciones anteriores porque usan las herramientas: todos escriben textos, hacen fotos, les gusta la poesía…”.

Defiende que los padres abran la mente a estas nuevas formas y plataformas de crear. “En Instagram, por ejemplo, hay mucha poesía y microrrelato; YouTube permite la creación audiovisual. Los jóvenes están muy en contacto con el arte, simplemente no es el formato de arte que teníamos en la cabeza”.

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Tras el confinamiento, la desescalada también tiene que ser a nivel digital

Durante el periodo de confinamiento hemos convivido en casa con las pantallas conectadas (móviles, ordenadores, tablets y videoconsolas) y gracias a ellas hemos podido continuar con muchos aspectos de nuestra vida social, laboral, escolar y familiar.

Por otro lado, también es cierto que estos largos meses han sido más que suficientes para que todos, desde los mayores hasta los más pequeños, adquiramos nuevos hábitos que no son deseables ni fáciles de cambiar en relación con el uso abusivo de Internet, las redes sociales o los videojuegos. Si 21 días pueden bastar para forjar un hábito ¿qué costumbres habremos podido adquirir sin apenas ser conscientes en más de ochenta días? Los datos avalan un gran aumento del tiempo de conexión. Un estudio de la firma Qustodio destacó que el tiempo que pasan los menores españoles en redes sociales durante el confinamiento llegó a triplicarse con respecto a la media del año anterior; y un informe de Nielsen Global Media señaló que los españoles pasaban el 47% de su tiempo de confinamiento conectados a Internet.

“Al igual que recuperamos nuestra vida habitual en las progresivas fases del desconfinamiento, es necesario realizar un esfuerzo proactivo y consciente para identificar esos excesos de uso de pantalla que han podido incorporarse a la vida de todos los miembros de la familia y realizar una reducción progresiva, una desescalada planificada, en la cantidad y momentos de utilización, no pocas veces inconsciente o poco provechosa”, manifiesta Jorge Flores, Director de PantallasAmigas.

Por ello, PantallasAmigas y Twitter, como parte de su compromiso por la promoción del bienestar digital, proponen un plan de seis pasos para ayudar a las familias a la desescalada digital. Son pautas para combatir el uso abusivo de pantallas y se pueden aplicar tanto de forma tutelada en los miembros más jóvenes de la familia como de forma autónoma por parte de las personas adultas.

Los “Seis pasos para la desescalada digital en familia” son:

1. Obsérvate: identifica qué cosas gestionas con el móvil, las redes sociales o los videojuegos que antes del confinamiento no hacías.

2. Conoce bien tus nuevas rutinas: trata de conocer cuándo, cómo y hasta dónde has incorporado las tecnologías y el uso de pantallas en tu día a día.

3. Establece tus objetivos: fija de forma realista pero ambiciosa la nueva situación deseada tras el proceso de desescalada.

4. Ayúdate de una estrategia: cambia costumbres, pon en práctica trucos que te alejan de la pantalla y mide los avances.

5. Comparte tu propósito: haz partícipe a tu entorno de tu voluntad en cambiar ciertos hábitos y pídeles colaboración y comprensión para que te puedan ayudar.

6. Revisa tu plan: cada cierto tiempo mide los avances, identifica y cambia lo que no va bien, reajusta las metas y prémiate por los logros.

 

Webinar gratuito con Ramón Álvarez: acompañar a los niños en el miedo ante la desescalada

En Padres y Colegios seguimos una semana más preparando nuevos webinars con los que acercaros a casa en estos días de nueva normalidad a expertos en educación e infancia para ofreceros recursos y un espacio en el que poder compartir vuestras dudas e inquietudes con ellos. En ese sentido, el siguiente webinar tendrá lugar el próximo jueves 18 de junio a las 18:00 horas de la tarde a través de la app Zoom (si no la tenéis aún, aquí podéis descargarla para iOS y aquí para Android) y tendrá como protagonista al psicólogo Ramón Álvarez.

Como ya hemos comentado en anteriores ocasiones, estos webinars para padres, madres y educadores se enmarcan dentro de la sección ‘Tips para el confinamiento‘, que creamos en nuestra web con recursos, consejos y propuestas de actividades para sacar partido educativo y hacer más llevaderos los días de encierro obligado en familia; y que ahora continuamos con consejos y artículos para afrontar la nueva normalidad que nos deja la pandemia. En ese sentido, consideramos que la charla con un profesional como Ramón Álvarez, especializado en infancia y familia, puede ser de gran utilidad para padres y madres en estos días previos a la entrada en vigor en todo el país de aquello que se ha dado en llamar «la nueva normalidad».

¿Quién es Ramón Álvarez?

Como decimos, Ramón Álvarez es licenciado en Psicología por la Universidad de Valencia y posee diferentes másters con los que ha profundizado en varias ramas de la disciplina. Miembro de las divisiones de Psicología Clínica y de la Salud y de Psicoterapia del Consejo General de la Psicología y del Colegio Oficial de Psicólogos de la Comunitat Valenciana, Álvarez inauguró en 2015 el Centro Interdisciplinar METAEDUCA, en el que ejerce desde entonces como director y psicoterapeuta, coordinando la Unidad de Psicología y Asesoramiento Familiar del Centro.

En la actualidad, compagina su labor profesional en METAEDUCA, con la docencia Universitaria en el área de la neurociencia y la Coordinación Pedagógica en Aula Siena dentro del programa Jove Oportunitat del IVAJ, cuyo objeto es la realización de acciones de motivación y orientación para jóvenes de entre 16 y 21 años que han abandonado los estudios.

¿Qué temas se abordarán en el webinar?

Los miedos que experimentan los niños y las niñas a lo largo de su desarrollo son muy variados ya que el miedo es una emoción evolutiva. También una emoción necesaria y saludable, ya que bien gestionada nos ofrece la oportunidad de aprender a afrontar situaciones complicadas con las que nos vamos encontrando a lo largo de la vida, como ha sido el caso de la pandemia provocada por el coronavirus y las consecuencias que ésta ha implicada en nuestras vidas.

Pero, ¿qué sucede cuando el miedo aumenta de intensidad y no remite con el tiempo, cuando somos incapaces de gestionarlo? Llegados a este extremo, el miedo se convierte en un problema ya que puede interferir en el correcto desarrollo del niño o de la niña. En este webinario, el psicólogo Ramón Álvarez ofrecerá a padres, madres y profesionales de la educación asistentes herramientas para poder detectar y abordar los miedos infantiles antes de que estos se conviertan en un problema.

Cómo apuntarse al webinar

Como os comentábamos con anterioridad, el webinar de Ramón Álvarez podrá seguirse en directo a través de la app Zoom el próximo jueves 18 de junio a las 18:00 horas. La charla tendrá una duración aproximada de una hora, dividida en una ponencia de unos 30-40 minutos del psicólogo a la que seguirá un turno de preguntas para que podáis consultar con la experta todas vuestras dudas.

Podéis reservar vuestra plaza en el webinar a través de este enlace: https://zoom.us/webinar/register/WN_4nRsE3DaTb2K6VcEUy7bkw

 

“Ningún coronavirus puede reinar en la escuela”

Heike Freire, docente e investigadora, lucha desde el inicio de la pandemia por coronavirus para que los niños y niñas disfruten de los derechos que les corresponden. Ahora también insta a organizaciones e instituciones a escuchar a los expertos y organizar el comienzo del próximo curso respetando las necesidades de la infancia. Para ello, la experta junto al pediatra José María Paricio ha elaborado una carta dirigida a los responsables políticos y administrativos del sistema educativo español, a toda la comunidad educativa y profesionales de la salud dedicados a la infancia.

A continuación recogemos el contenido de la carta:

Los abajo firmantes, profesionales dedicados a la infancia, desde sus múltiples facetas, y comprometidos con sus derechos, queremos expresar nuestro desacuerdo con las medidas anunciadas, que consideramos inadecuadas y potencialmente peligrosas para el desarrollo saludable y el equilibrio psico-emocional de niños y niñas.  Estamos convencidos que dichas medidas:

  1. No se justifican desde el punto de vista médico-científico, a la luz del conocimiento actual sobre esta enfermedad y de los resultados de investigaciones más recientes.
  2. Adolecen de una completa falta de sensibilidad hacia las necesidades vitales y los derechos fundamentales de la infancia
  3. Podrían tener efectos colaterales perversos mucho más graves que el contagio, en unas jóvenes personas ya suficientemente castigadas por esta crisis.

1.  Medidas sin fundamento científico

Las sobrecogedoras imágenes del inicio de curso en algunos centros educativos de otros países, aparecidas en los medios comunicación de masas (que curiosamente no nos han mostrado las muchas escuelas europeas abiertas con otro tipo de criterios), así como las intenciones expresadas en las declaraciones de la señora Celáa, y en un reciente artículo de El País, muestran una escuela fría y robótica a la que nadie querría acudir. Una escuela cuyo elemento central son unas supuestas necesidades de protección, en base a un principio de precaución que no justifican los estudios y sin proporcionalidad alguna con el peligro real que el COVID-19 representa para los escolares y sus familias.

Desde el inicio de la epidemia se vienen acumulando abundantes evidencias científicas que demuestran la excelente tolerancia y escasísima contagiosidad de los menores de 20 años al nuevo coronavirus. Aunque las razones de esta especie de inmunidad natural son todavía desconocidas, y existen diversas hipótesis (inmunidad cruzada con otros coronavirus, falta de receptores específicos del virus en las vías respiratorias, mayor tamaño del timo en la infancia…) lo cierto es que la enfermedad afecta a un pequeñísimo porcentaje de esta población, muy inferior al de los adultos (estudios de IslandiaEspañaItalia o EE.UU, entre otros)  y, en la gran mayoría de los casos, casi siempre sin o con síntomas leves y bajo porcentaje de hospitalizaciones.  El COVID-19 ha causado un número ínfimo (rozando su total ausencia) de fallecimientos en niños de todo el mundo, cientos a miles de veces inferior al de enfermedades víricas mucho más peligrosas para la infancia, como la gripe estacional o la bronquiolitis del Virus Respiratorio Sincitial (VRS), que causa la muerte de entre 66.000 y 200.000 niños al año, y que jamás han provocado medidas drásticas de confinamiento estricto ni, por supuesto, el cierre o la transformación de escuelas. Abundantes referencias bibliográficas disponibles y datos epidemiológicos, publicados por las administraciones sanitarias de muchos países, confirman que los niños juegan un papel muy reducido, si no nulo, en la difusión de esta pandemia. Todos los datos apuntan a que se contagian con mucha dificultad y no contagian a otros, ni niños ni adultos.  Así mismo, el papel del cierre de las escuelas en la evolución de la pandemia está muy en entredicho y sus efectos negativos en niños, familia y sociedad no pueden ser ignorados.

Dado que la infancia es un estrato de la población que prácticamente no se contagia ni contagia a otros, que padece la enfermedad de modo tan leve y juega un papel tan poco relevante en la evolución de la pandemia, no tiene sentido condicionar el programa de retorno escolar y las actividades colectivas de niños y niñas a disponer de una vacuna segura contra este coronavirus, que además puede tardar bastante tiempo en estar disponible.

2. Que vulneran sus derechos 

No es necesario ser educador o educadora, madre o padre para darse cuenta de la dificultad de implementar con niños, niñas y jóvenes la mayor parte de estas medidas y, muy especialmente, el distanciamiento social (la facilidad o dificultad para imponerlas no nos parece un criterio adecuado).  Incluso el éxito en conseguirlo representa, paradójicamente, el fracaso de la tarea educativa, porque atenta contra las necesidades vitales de la infancia protegidas, entre otros textos legales, por la Convención de los derechos del Niño.

Al encontrarse en período de crecimiento, niños, niñas y adolescentes son especialmente sensibles a las características del entorno que, de no responder a sus necesidades vitales, puede dañar gravemente su desarrollo.

Desde hace más de un siglo, sabemos por numerosas investigaciones que el tacto y el contacto humano, con las figuras maternas (y otras figuras afectivas que incluye a niños y niñas), desempeña un papel fundamental en el bienestar y el desarrollo infantil, tan importante como el alimento o el sueño. La observación en orfanatos de graves alteraciones psicológicas y físicas (“hospitalismo”) derivadas  de la ausencia de contacto o de un contacto insuficiente (René Spitz, Ashley Montagu) constituye una de las bases de la teoría del apego de Bowlby, quien, junto a muchos otros autores, ha demostrado la imperiosa necesidad de contacto humano, para un desarrollo social y emocional saludable.

El rostro y la mirada son uno de los elementos fundamentales a través de los cuales niños y niñas aprenden a identificar las emociones, desarrollan la capacidad de empatía e incorporan los complejos y delicados procesos de la comunicación humana.

El juego es un elemento esencial para el desarrollo y el aprendizaje en la infancia, reconocido y protegido en la Declaración de los Derechos del Niño de 1959  y en la Convención sobre los Derechos del Niño adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1989 y ratificada en España en BOE de 31.12.1990.  Implica diversas formas de contacto, entre otras el contacto físico: acariciar, abrazar, sostener y retozar cuerpo a cuerpo con otros niños y niñas son gestos esenciales para el desarrollo de las capacidades sensoriales, motoras, emocionales, creativas, sociales y de aprendizaje. En la adolescencia, la proximidad de los compañeros es también fundamental para el desarrollo psico-emocional y sexual.

Limitar los movimientos, dentro y fuera del aula, obliga a los docentes a utilizar como única herramienta pedagógica la lección magistral, una práctica educativa parcial, destinada principalmente a la transmisión de contenidos intelectuales, que no tiene en cuenta la naturaleza holística del ser humano, y la compleja interrelación entre todas sus dimensiones (físicas, emocionales, sociales, creativas, cognitivas, espirituales…). Tampoco atiende a la necesidad infantil de experiencias reales y concretas, que les permiten construir su propia representación del mundo. Por último, no favorece los procesos participativos, de elección y decisión, esenciales para la vida en una sociedad que se dice a sí misma democrática.

3. Con posibles efectos colaterales

La sustitución de la presencia y el contacto humano por una educación digital individual, a través de las pantallas, que la mayoría de las veces reproduce el libro de texto, abunda en la misma falta de sensibilidad hacia la necesidad de contacto humano, esencial para el desarrollo, y favorece la proliferación de numerosos trastornos vinculados al carácter altamente adictivo de estos aparatos. 

Elevados niveles de exposición a las pantallas como los que están viviendo niños, niñas y adolescentes durante este confinamiento, y que podrían convertirse,  a partir de ahora, en la norma de la “nueva normalidad”se han relacionado, desde hace más de veinte años, con diversos trastornos como la obesidad, la hiperactividad, algunas formas de déficit de atención  y de autismo

Los estudios realizados, estos últimos meses, muestran unas criaturas fragilizadas, a nivel físico y psíquico, por varios meses de encierro. Con miedos, ansiedad social, obsesión por la limpieza, dificultades de concentración, retraso psicomotor, sentimientos de culpa, carencias de socialización, desconexión del instinto de juego, tristeza, depresión…

Las medidas de distanciamiento excesivas (eliminar áreas de juego, prohibir que los niños jueguen entre sí o negarse a ofrecer contacto y consuelo) son innecesarias y están en las antípodas de su necesidades actuales. Pueden causarles más ansiedad, y contribuir a cronificar sus dificultades, en lugar de ayudarles a superarlas. También afectan psicológicamente a los educadores, que llegan a perder el sentido y el compromiso con su profesión.

Por todo lo expuesto, proponemos un retorno a la escuela centrado en :

Un enfoque integral de los cuidados para humanizar la escuela

Cuando se habla de poner en el centro de la vida los cuidados, hemos de evitar reducirlos a los meros cuidados físicos, en todas las edades, pero especialmente en la infancia.

Si queremos mejorar nuestra respuesta a la epidemia, los resultados de los estudios recientes, sobre los efectos del confinamiento en niñas y niños deberían permitirnos discriminar,  ante posibles rebrotes de la enfermedad, entre medidas que se han mostrado claramente eficaces y otras que no.

Las necesidades de tacto, contacto personal,  interacción  y relación con los iguales, movimiento, juego, aire libre, vínculo con la naturaleza…no son meros caprichos ni deseos superficiales infantiles que puedan retirarse alegremente basándose exclusivamente en el principio de precaución. La debida cautela debe equilibrarse con la necesaria proporcionalidad de las medidas, atendiendo a todas las dimensiones de la salud, precisamente para eludir los efectos indeseables que pueden derivarse de un exceso de protección. Si tratamos de evitar una dolencia perjudicando el bienestar y dañando la vitalidad de las criaturas, el riesgo no está bien calculado y el remedio es peor que la enfermedad.

Tras el confinamiento, niños y niñas precisan una acogida cálida, y un acompañamiento personalizado que les permita expresar, elaborar y superar, en un espacio distinto al de sus familias, las vivencias traumáticas del confinamiento. Necesitan una escuela que les ayude a amortiguar el golpe recibido, a fortalecer su resiliencia y recuperar el tiempo perdido, y la confianza en la vida.

Por encima de cualquier epidemia, ¿acaso las criaturas no tienen derecho a ser acogidas como se merecen? ¿No tienen derecho a crecer, aprender y desarrollarse sin miedo¿A disfrutar de su niñez y desarrollarse plenamente? 

Esta crisis puede ser una oportunidad para crear una escuela más cálida y humana adaptada a las necesidades vitales de la infancia:

  • Una escuela íntima, con ratios reducidas, por criterios educativos  de cuidado y de salud entendida como bienestar físico, mental y social. Aunque con diferentes intensidades y matices, la infancia de los tiempos del COVID ha recibido un duro golpe. La escuela debería acogerles con calidez, en pequeños grupos, ofreciéndoles los espacios de intimidad que necesitan para elaborar e integrar estas vivencias traumáticas y extraordinarias. Debería ayudarles a recuperar confianza y seguridad en sí mismos, en los demás y en la vida. Además, crear pequeñas comunidades centradas en el cuidado, hace más fácil el control y seguimiento de los posibles contagios.
  • Una escuela de la ayuda mutua.  Frente a la rigidez de esa escuela robótica, centrada exclusivamente en las materias, aprovechemos para profundizar en una escuela más orgánica y flexible, centrada en las personas. Para atender a las pequeñas comunidades, además de contratar más educadores y profesores, se puede apelar a voluntarios de las propias familias, asociaciones, estudiantes en prácticas…o a la creación de grupos multiedad, donde los niños más mayores asumen responsabilidades sobre los más pequeños. Una diversidad que multiplica los talentos y capacidades disponibles, sin minar la calidez humana.
  • Una escuela coherente y democrática en la que los niños puedan participar y sean tenidos en cuenta. Para crecer con salud y responsabilidad, la infancia necesita un sistema normativo coherente, sobre el que pueda reflexionar, que pueda comprender y explicar, en el que pueda participar y, si es necesario, también contribuir a modificar. Este es un aspecto fundamental de la educación moral, política y democrática de un pueblo, que la escuela no puede descuidar.
  • Una escuela renaturalizada y territorializada. Los estudios indican que la naturaleza es un factor de resiliencia fundamental para la infancia del post confinamiento. Proporciona a niños y niñas todo lo que necesitan para crecer y desarrollarse saludablemente a nivel físico, emocional, social, creativo e intelectual. Les ayuda a recuperar la seguridad y la confianza que los últimos acontecimientos sin duda les ha hecho perder. Ofrece espacios alternativos a las aulas, para acoger a las pequeñas comunidades de cuidado: patios renaturalizados, jardines, huertos, bosquecillos, playas, parques y plazas cercanas, pero también equipamientos públicos como bibliotecas, centros de ocio, deportivos,  de educación ambiental,  etc.  El contacto con la naturaleza ayudará a niños y niñas a superar con más facilidad sus dificultades, y a prevenir una posible cronificación de las mismas.

Por todo lo expuesto, solicitamos la revisión de las medidas planteadas y  reclamamos que, bajo ningún concepto, pierdan de vista las instituciones escolares su misión y su sentido, al servicio de los niños, niñas y adolescentes.

Proponemos un modelo educativo que, en lugar de centrarse en el imperativo de evitar la enfermedad a cualquier precio (máxime cuando esta en concreto no tiene especial gravedad para la población infantil), proteja el derecho a la salud, que según la propia constitución de la OMS, “es un estado de completo bienestar físico, emocional y social”.

Nuestras criaturas merecen una educación sin rígidos protocolos externos (elaborados por expertos de una única disciplina, en lugares alejados de sus realidades) y maestras estresadas intentando cumplirlos. Precisan espacios y comunidades educativas responsables, preocupadas por la salud integral, el bienestar y un desarrollo pleno y saludable. Escuelas que, en coordinación con las familias, introducen en sus procesos medidas centradas en el cuidado a la vida, construyendo de manera activa y colectiva su seguridad según sus propias trayectorias de aprendizaje.

Necesitan adultos que protejan su derecho a vivir y que entiendan la responsabilidad, no como resultado de una obediencia ciega, sino de un posicionamiento personal, crítico y creativoAdultos capaces de gestionar sus emociones, de asumir riesgos (porque sin ellos no hay vida, ni desarrollo, ni aprendizaje), y de ejercer su profesión desde una deontología intachable. 

Como señalan las Sociedades Francesas de Pediatría, en su brillante tribuna dirigida a toda la población: “El verdadero riesgo para los niños en esta epidemia del COVID-19 es privarles de un entorno socio-educativo beneficioso para su desarrollo, y de un seguimiento médico-preventivo, indispensable para su buena salud. Es urgente que los adultos controlemos nuestros miedos y sigamos adelante por el bien de la infancia”.

Si eres profesional de la infancia y estás de acuerdo con el contenido de esta carta, te invitamos a firmarla en el siguiente enlace.