Un crack en potencia. Los riesgos del deporte infantil

Un estudio denuncia que en las actividades deportivas
dirigidas a los más pequeños se tiende al exceso
de entrenamiento, lo que provoca una mayor incidencia
de lesiones y problemas osteoarticulares a medio y
largo plazo.

Autor: ALEJANDRA RODRÍGUEZ

Las estadísticas insisten: los niños españoles son, por detrás de los de Reino Unido, los más gorditos de toda Europa. Mientras, los especialistas no paran de elaborar recomendaciones para mejorar la alimentación de los más pequeños. También han colocado al ejercicio y la actividad física como piedras angulares para mantenerlos dentro de un peso ideal. Denuncian que los cachivaches electrónicos roban demasiado tiempo a otras ocupaciones mucho más activas: juegos al aire libre y, sobre todo, deporte.
Sin embargo, tal y como pone de manifiesto un estudio publicado hace algunos meses en la revista Pediatrics, cuando los chavales comienzan a hacer deporte más en serio, corren una serie de riesgos hasta el momento no contemplados pero nada despreciables.

MÁS LESIONES

En opinión de los responsables de este trabajo –un equipo de especialistas del Consejo de Medicina Deportiva y Fitness estadounidense– el sobreentrenamiento es uno de los mayores factores de riesgo que favorecen las lesiones en la población deportista infantil y juvenil.
Además, llaman la atención sobre el hecho de que cada vez más críos estén implicados en la realización de varias actividades deportivas de cierto nivel de forma simultánea, lo que agrava aún más este problema, que debería ser abordado tanto por padres como por profesionales relacionados con el entrenamiento infantil.

CONCLUSIONES

Los expertos no albergan dudas al corroborar las conclusiones del trabajo. Según la mayoría, el deporte en el niño se plantea mal, ya que se busca más el resultado que la salud. Traumatólogos, pediatras, fisioterapeutas y rehabilitadores están hastiados de atender en sus consultas una cantidad inusitada de lesiones por sobrecarga en edades muy tempranas.
Tal y como se refleja en el trabajo estadounidense, todavía no se puede calificar este fenómeno como una verdadera epidemia, pero los especialistas están convencidos de que, de seguir por este camino, está próximo un gran estallido de problemas en los niños deportistas.
Éstos denuncian que los progenitores encaminan los pasos deportivos de sus hijos hacia niveles demasiado competitivos. En otras palabras, se pasa de buscar el bienestar físico y mental del pequeño a querer que gane a toda costa, algo que se trata de conseguir mediante el endurecimiento de las sesiones de entrenamiento.
En el informe se puede leer que este sobreentrenamiento puede acarrear consecuencias negativas no sólo físicas, sino también mentales. De hecho, puede llevarles al desgaste y tener un efecto perjudicial a la hora de que desarrollen una actividad física saludable durante el resto de su vida”, asegura.

RECOMENDACIONES PARA PADRES Y ENTRENADORES

El informe, avalado por la Academia Americana de Pediatría, recoge una serie de recomendaciones para poner ciertos límites a los padres de niños deportistas y para que los profesionales y técnicos que se ocupan de su actividades físicas estén al tanto de posibles riesgos.
1 – Hacer, ante todo, que la práctica deportiva sea divertida. Ésta debe adaptarse a la edad y a la condición física del pequeño. De lo contrario abandonará rápido.
2 – Potenciar los periodos de descanso. Durante uno o dos días a la semana la competición y el entrenamiento deben parar.
3 – Hay que planificar un descanso de dos o tres meses al año para desconectar de la competición. Para no perder habilidades pueden diseñarse actividades suaves alternativas.
4 – Hay que hacer hincapié en el bienestar y enseñar a los pequeños a escuchar a su cuerpo para que adapten su ritmo de entrenamiento a su estado físico y saber cuándo deben aminorar la marcha.
5 – Se debe favorecer que el chaval participe en un único equipo cada año. Si el atleta compite en torneos de fin de semana, deben respetarse igualmente los dos días de reposo.
6 – Tiempo dedicado al entrenamiento. El número de repeticiones o la distancia recorrida (según qué actividad lleve a cabo el crío) no se deben incrementar en más de un 10% cada semana.
7 – Si el menor se queja de problemas musculares o articulares inespecíficos, muestra fatiga o un rendimiento escolar bajo, estar alerta de un posible efecto de desgaste. Indagar en su nivel de motivación para hacer deporte.
8 – Abogar por que se introduzcan comités asesores médicos en los torneos infantiles de fin de semana para formar a los deportistas infantiles y juveniles sobre las dolencias asociadas a la actividad física inadecuada.
9 – Alentar el desarrollo de programas educativos para padres y entrenadores sobre nutrición y reposición de líquidos, seguridad en el deporte y medidas para evitar el sobreentrenamiento.
10 – Advertir especialmente de estos aspectos a los familiares de los menores deportistas que participan en múltiples torneos en periodos cortos de tiempo.

No sé qué quiero estudiar

Autor: padresycolegios.com

Estoy en 1º de Bachillerato de Ciencias Sociales. Se me dan mejor las asignaturas de ciencias, que son en las que siempre he sacado mejores notas, pero la verdad es que a mí me gustaría estudiar Historia del Arte, aunque sé que tiene menos salidas. ¿Qué puedo hacer?
JUAN. CIUDAD REAL

Juan, nos parece que aunque estés en 1º de Bachillerato tienes bastante claro cuáles son tus intereses, te gustaría estudiar Historia del Arte.
Has elegido la opción correcta de Bachillerato, por lo que estás preparando el camino que te lleve a donde quieres ir.
Te felicito porque la mejor manera de llegar a algún sitio es saber dónde vas. No sería bueno que tu reflexión sobre las salidas profesionales fuera el obstáculo para elegir lo que realmente te gusta.
Nos das la oportunidad de hacer un breve comentario sobre la casi obsesión de muchas familias sobre las salidas profesionales. En nuestro equipo, con más de 30 años de ejercicio, tenemos muchos testimonios de quienes eligieron una carrera sólo porque tenía muchas salidas, obteniendo como resultado el fracaso académico o el fracaso profesional que les ha llevado a una insatisfacción e infelicidad. Algunos de ellos, inteligentemente, han cambiado de rumbo a tiempo, otros siguen día a día aguantando y maldiciendo aquella mala elección.
El profesional que tiene una buena formación en cualquier especialidad, que es serio y responsable, aunque a veces le cueste algún tiempo demostrarlo, siempre logra un lugar de trabajo en el que será eficiente, eficaz y feliz.

Sin la selectividad

Autor: padresycolegios.com

Estudio en un instituto público y estoy pensando en no hacer la selectividad ¿Puedo optar a alguna carrera universitaria si apruebo todo 2º de Bachillerato?
MARTA. BURGOS

Lamentablemente, no hay ninguna posibilidad de cursar estudios universitarios con 2º de Bachillerato sin tener aprobada la selectividad. En todas las licenciaturas, ingenierías y diplomaturas oficiales te lo van a exigir.
Por tanto, nuestro consejo es que reconsideres tu decisión de no examinarte. Ten en cuenta que, sea para cursar estudios en los próximos años o para hacerlo en el futuro, todavía tienes frescas las enseñanzas exigidas y cuentas con el hábito de estudio adquirido a lo largo de la escolaridad. Nadie puede adivinar qué oportunidades o necesidades laborales se te plantearán en el futuro, por ello es preferible contar con las máximas armas posibles y la selectividad está a tu alcance. Ánimo Marta, ¡inténtalo!

El mundo de la aviación

Autor: padresycolegios.com

Ahora mismo sólo tengo claro que lo que más me gusta es el mundo de la aviación. Sin embargo no sé si hay más opciones que la de matricularme en Ingeniería Aeronáutica. Bueno, todavía tengo todo el curso por delante ¿Podríais ayudarme? ¿Qué salidas profesionales existen en esa línea?
MIGUEL MARTÍN. MADRID

Bueno, Miguel, el mundo de la aviación es muy amplio. Evidentemente una de las opciones es la Ingeniería Aeronáutica, si optas por esta alternativa ten en cuenta que necesitarás una importante dedicación al estudio, ya que está considerada una de las carreras más difíciles del panorama universitario.
Así mismo, dentro de la Formación Profesional hay algunos módulos como Mantenimiento Aeromecánico o Mantenimiento de Aviónica que posteriormente te pueden dar acceso a las ingenierías técnicas.
Existen también otras opciones como la Ingeniería Industrial y algunas de sus carreras técnicas que cuentan, entre otras salidas profesionales, con algunas relacionadas con ese mundo.
Infórmate y ten en cuenta que necesitarás una buena base, sobre todo, en matemáticas y física. Ahora has de cubrir el primer paso… aprobar la Selectividad con buena nota si quieres acceder a Aeronáutica (la nota de acceso suele estar en torno al 8), tienes todo el curso por delante para prepararte.

Quiero estudiar Químicas

Autor: padresycolegios.com

Hola. Soy estudiante de 2º de Bachillerato de la rama Científico -Tecnológica. Elegí Dibujo Técnico como optativa porque quería estudiar Arquitectura o Ingeniería. Sin embargo, según ha pasado el curso, realmente me he planteado mi decisión. Son dos carreras que requieren mucha paciencia y atención. Mi problema es que ahora me interesa la carrera de Química, porque sus asignaturas me resultan atractivas, la investigación es interesante y estoy seguro de que podré afrontar con éxito la carrera aunque no haya cogido la asignatura de Química en 2ª. ¿Debo arriesgarme al cambio?
ADRIÁN. ALCALÁ DE HENARES

Consideramos que no corres ningún riesgo. Puedes cursar estudios de Química ya que la opción Científico–Tecnológica es la adecuada para esta carrera. El no haber elegido Química en 2º de Bachillerato genera una pequeña dificultad que puedes superar sin mucho esfuerzo. Este verano deberías dedicar un poco de tiempo a adquirir y reforzar los conceptos básicos que te permitan iniciar el primer curso de universidad. Además, una vez iniciados los estudios, puedes contar con tu profesor-consultor que te ayudará a resolver cuantas dudas le presentes.
Si nos gustaría corregir, con mucho cariño, la terminología: Adrián, las carreras universitarias, como casi todos los objetivos que uno se plantea en la vida, no requieren paciencia sino dedicación y trabajo.
Nos imaginamos que no son estos aspectos los que han influido en tu decisión de cambiar de carrera y que tu decisión de cambiar se basa en que te resulta más atractiva e interesante porque, al igual que las ingenierías y la Arquitectura, la carrera de Química te exigirá también esfuerzo y dedicación.

¿Tu hijo sabe leer?

Tu hijo va al colegio desde hace años, no tiene problemas
con las notas, ¿cómo vas a dudar si sabe leer? Pues
a lo mejor deberías. Al menos dos evaluaciones internacionales,
PISA y PIRLS, nos dicen que uno de cada cuatro
alumnos tiene dificultades para entender lo que lee.

Autor: JOSÉ M. LACASA

Entendámonos. Si consideramos leer el juntar letras, prácticamente todos los niños leen a los seis o siete años. El problema es que leer, tal y como lo entendemos –y lo necesitamos– los adultos, es un proceso mucho más complejo. Cuando usted lee un texto, por ejemplo este artículo, no está formando palabras, sino comprendiendo la información, relacionándola con otras ideas dentro de su cabeza, contrastando todo a la luz de sus conocimientos y su experiencia. Y, todo ello, de manera simultánea.
Este proceso, denominado lectura comprensiva, debe ser adquirido por los niños durante la Primaria. Si no es así, serán incapaces de estudiar y, consecuentemente, no superarán la siguiente etapa, la ESO y, finalmente, fracasarán en los estudios. Además, es difícil adquirirlo una vez superados los diez u once años.

UNO DE CADA CUATRO

Las alarmas saltan cuando PISA 2006, una evaluación realizada a alumnos de 15 años en 58 países en tres áreas de conocimiento –Ciencias, Matemáticas y Lectura– nos dice que uno de cada cuatro alumnos españoles no comprende bien lo que lee –y eso que la lectura era un folleto sobre zapatillas, no un texto científico sobre la teoría de las integrales.
¿Sigue estando tan seguro de que su hijo no será uno de ellos? Si le ocurre a uno de cada tres chicos y una de cada cinco chicas, aunque sólo sea por la ley de probabilidades, quizás no debiera estar tan tranquilo.
Si no lo ha comprobado ya, quizás vaya siendo hora. Muchos padres conocieron una escuela en la que se utilizaban técnicas que evitaban que hubiera alumnos de los que se pudiera decir que, tras diez años de escolarización, “entienden poco lo que leen y apenas retienen nada un rato después de la lectura”, como los describe un veterano profesor de Lengua en la ESO. Pero muchas de esas prácticas ya han desaparecido o han sido sustituidas por otras de cuya eficacia nos hablan los datos.

¿CÓMO COMPROBARLO?

Hay una serie de técnicas sencillas que permiten comprobar si un alumno de ocho, diez o doce años sabe leer, es decir, entiende lo que lee. Una de ellas consiste en que el niño lea en silencio durante un minuto un texto –que no debe ser complejo, pero que tiene que tener cierta riqueza de vocabulario– y luego preguntarle sobre lo leído.
Compruebe también el número de palabras que ha sido capaz de leer: si son menos de 120, comience a preocuparse. Si no sabe qué texto ponerle, piense en algo que le pueda gustar. La vida de los animales o los temas de historia para niños suelen ser muy populares (hay revistas especializadas en temas para niños muy útiles). Si el niño tiene diez años o más, puede escoger una página de Julio Verne, por ejemplo.
No se contente con ello: también puede hacerle leer en voz alta unos minutos, y comprobar después que entiende lo que ha leído. O dejarle leer un texto largo en silencio durante unos minutos y preguntarle sobre lo leído al cabo de media hora para comprobar que lo retiene.
Pero, ¿qué preguntar? Pues cuestiones muy concretas sobre lugares, personas, acciones, tiempos, orden de los hechos o temas tratados; o permitirle contarlo con sus propias palabras o que escriba sobre lo leído.

LOS DATOS

> España es el país con peor evolución en los resultados de lectura en PISA, una evaluación realizada a alumnos de 15 años. En 2006, nada menos que un 26% (uno de cada cuatro) de los alumnos españoles se sitúan por debajo del nivel mínimo admisible en comprensión lectora.
> PIRLS 2006, otra evaluación internacional que mide la competencia lectora de los alumnos de nueve años, dice que el 28% de los niños está por debajo del nivel intermedio.
> Aunque a los nueve años no se detectan diferencias entre chicos y chicas, a los 15 el 32% de los chicos (sí, uno de cada tres) está por debajo del mínimo en competencia lectora, mientras que “sólo” un 19% de las chicas está en esa situación.
> Por comunidades, Andalucía destaca negativamente entre las presentadas al dejar a un 30% de los alumnos de 15 años sin las competencias mínimas en lectura, pero ocurre más o menos lo mismo en la mitad sur de España.

CONSEJOS

Desdichadamente, no se puede decir que un sistema educativo que deja a un tercio de los alumnos en la cuneta –el fracaso escolar en España es del 30%– sea confiable. Hoy, un padre responsable debe compensar los fallos de la enseñanza que tenemos. Puede comenzar por algunos puntos básicos.
1 – Muchos padres confían en que la escuela eduque a sus hijos. Sin embargo, hay demasiadas escuelas en España que ni siquiera enseñan bien. Busque una buena, y no deje de comprobar que lo es mientras su hijo esté escolarizado.
2 – Haga los deberes con sus hijos en la medida de lo posible, sobre todo en Primaria. Si el trabajo no le deja tiempo entre semana, dedique los sábados o domingos por la mañana a repasar con ellos, a confirmar sus progresos.
3 – Si su hijo muestra más capacidad que lo que le exigen en la escuela, evite que se aburra: ábrale los ojos a muchos de los temas que ya no le enseñarán, llévele a museos, encuentre los temas que le gusten y anímele a profundizar en ellos.
4 – Establezca sus prioridades. Si a su hijo le dan un yogurt en mal estado en el colegio no dudará en quejarse. Si a su hijo no le enseñan a leer en el colegio, probablemente ni se entere. Un yogurt en mal estado supone dos días en cama. No saber leer le perseguirá durante el resto de su vida.
5 – Si no sabe qué darle a leer a cada edad, consúltelo a sus profesores, mire en internet, lea PADRES, cómprese una guía de lectura (por ejemplo, Bienvenidos a la fiesta, de Luis Daniel González). También puede suscribir a su hijo a revistas de lectura adaptada a cada edad, como LeoLeo (Bayard).